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Venezuela honró la lucha de Mandela

Mandela recibió doctorado honoris causa en Valencia | Archivo

Mandela recibió doctorado honoris causa en Valencia | Archivo

Luego de salir de prisión, el líder surafricano visitó el país para agradecer el apoyo que por décadas recibió su causa en tierras venezolanas

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La estampa de un hombre de mirada profunda y sonrisa ingenua, con el brazo levantado y el puño derecho en alto, en señal de victoria, fue la imagen que conmovió a los asistentes a la entrega del doctorado honoris causa de la Universidad de Carabobo a Nelson Mandela. Era el año 1988 y el prisionero 46664 no pudo recibir su condecoración por seguir pagando su pena de más de dos décadas al haber sido condenado como terrorista por el oprobioso régimen del apartheid surafricano. Tres años más tarde, recuperada su libertad, recibió en tierras venezolanas todos los honores que merecía. En Caracas, fue recibido por el presidente Carlos Andrés Pérez y le fueron entregadas la orden del Libertador en grado Gran Cordón y la orden Andrés Bello en clase Banda de Honor. En Carabobo, además de recibir el doctorado, el gobierno y la legislatura de ese estado le impusieron la orden Sol de Carabobo por su incansable enfrentamiento a un régimen opresor.

“Venezuela merece un lugar muy particular en nuestro corazón. Siempre recordaremos esta ocasión con gran emoción. Los surafricanos los admiramos, los respetamos y sobre todo los amamos”, expresó Mandela después de recibir los honores por su impresionante tarea.

El 3 de noviembre de 1995, en una disertación ante la reina Noor de Jordania en el 12º Encuentro de Colegios Mundiales Unidos, Mandela mencionó la inspiración que recibió de Venezuela durante su viaje en 1991. “Aprendí del Colegio Mundial Unido en Venezuela, llamado allá Escuela Experimental Simón Bolívar de Agricultura y Educación Rural. Esta institución tiene un vasto programa de actividades en las comunidades locales y en ella se hacen artesanías, hay liderazgo comunal, se educa sobre el control poblacional, métodos de salud y empezar pequeños negocios. El propósito de establecer una escuela Surafricana de Desarrollo y Agricultura junto al Colegio Mundial Unido es realmente esperanzador. Un proyecto de esta envergadura, si procede, traerá gran progreso en la educación preuniversitaria y es innovador como ha demostrado esta experiencia que en especial está dirigida a las necesidades más básicas de las comunidades rurales”.

Desmantelamiento. Durante su visita a Venezuela, Mandela seguía en su lucha por el desmantelamiento del régimen que aún gobernaba en su país. En una entrevista que concedió a Venezolana de Televisión, el líder surafricano señaló que el presidente Frederik Willem De Klerk –quien a la postre fue una pieza clave en la transición en ese país– había hecho esfuerzos por escuchar a las masas que clamaban igualdad pero que aún el régimen de división racial persistía.

“Queremos una sociedad sin divisiones, aún estamos muy lejos de eso. Es prematuro suspender las sanciones. Es necesario que persistan y por eso hacemos un llamado a la comunidad internacional y, en especial, Venezuela para que estas se mantengan”, dijo al canal del Estado.

Mandela también agradeció el apoyo que recibió de parte del pueblo y el gobierno de Venezuela. “Nos sentimos muy agradecidos y orgullosos de contar con ustedes”, señaló.

El 19 de noviembre de 1995, Vicente Emilio Vallenilla fue recibido por Mandela en el palacio presidencial en Pretoria para entregar sus cartas credenciales como embajador de Venezuela en la nación africana. “Su mayor legado, en mi opinión, fue haber dejado completamente atrás, el hasta comprensible deseo de una tentadora venganza personal y colectiva de una población humillada al extremo. Demostró que el poder se usa para gobernar y no para dominar”, comentó  el diplomático.

Vallenilla considera que Madiba fue un negociador nato, con enorme capacidad de diálogo, con un manejo muy hábil de la política pero que  sacrificó su juventud, el amor y la vida familiar para poder alcanzar la nación que aspiraba: un país de tolerancia, convivencia e integración, características representativas de sus más profundas convicciones.