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El Vaticano niega que proteja a un sacerdote ruandés acusado de genocidio

El Papa Benedicto XVI / Archivo

El Papa Benedicto XVI / Archivo

Tras la llegada al poder del Frente Patriótico Ruandés, que acabó con las matanzas, Rutihunza huyó a la República Democrática del Congo, de allí pasó a Tanzania y en 1997 llegó a Roma

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La Santa Sede "no tiene nada que ver y tampoco ha dado protección" al sacerdote ruandés Jean Baptiste Rutihunza, de 63 años, sobre el que pesa una orden de arresto internacional por su supuesta participación en el genocidio de 1994 en Ruanda, informó el Vaticano.

El portavoz vaticano, Federico Lombrdi, en una declaración publicada por el programa francés de Radio Vaticano, aseguró que la Santa Sede "jamás ha tenido que ver con esa persona, jamás ha tomado iniciativa alguna a su favor y por tanto es absolutamente falso que se diga que está protegido por el Vaticano".

Con esa frase, Lombardi salió al paso de lo publicado por el diario italiano La Repubblica, que aseguró que Jean Baptiste Rutihunza vive en Roma en un convento "protegido" por el Vaticano.

Rutihunza pertenece a la etnia hutu y en 1994, el año de la gran matanza desencadena por las milicias hutu que se saldó según Naciones Unidas con más de 800.000 muertos, era el representante del centro de los Hermanos de la Caridad en Gatara, en el sur del país.

El centro acogía a centenares de niños con problemas motrices y según publicó el diario italiano el sacerdote participó en el genocidio y junto a Celestin Ugirashebuja, exalcalde de Kigoma, preparó una lista de niños tutsis con problemas físicos.

Ese año en Gatara fueron asesinados 4.338 niños, que fueron enterrados en una fosa común.

Tras la llegada al poder del Frente Patriótico Ruandés (FPR), que acabó con las matanzas, Rutihunza huyó a la República Democrática del Congo, de allí pasó a Tanzania y en 1997 llegó a Roma, alojándose en un convento de los Hermanos de la Caridad, donde trabaja en la portería.

Tras la orden de captura internacional, recientemente fue llamado a declarar ante la fiscalía general de Roma acompañado de su abogado, Michele Gentiloni.

Rutihunza ha afirmado que confía en la justicia italiana, que las acusaciones contra él "son fruto de una venganza política".

"No he cometido los hechos de los que se me acusa. Me defenderé y demostraré mi inocencia", ha dicho en varias ocasiones a la prensa italiana.

El caso, según La Repubblica pasará al Tribunal de Apelación de Roma, que tendrá que pronunciarse sobre la extradición, aunque el sacerdote podrá recurrirla si no le es favorable ante el Tribunal Supremo.