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Vaticano advirtió que el turismo puede convertirse en un "feroz enemigo" del agua

Papa Francisco | AP

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El Vaticano solicitó una gestión sostenible del agua y advirtió que aunque el turismo tiene un papel fundamental en la conservación del medio ambiente y "puede ser su gran aliado", también puede convertirse en "un feroz enemigo".


Así lo afirmó el mensaje del presidente del Consejo Pontificio para los Emigrantes e Itinerantes, el cardenal Antonio María Veglio, con motivo de la Jornada Mundial del Turismo que se celebrará el próximo 27 de septiembre.


El Pontífice indicó que el lema de la jornada de este año es "Turismo y agua: proteger nuestro futuro común" y recordó que el pasado año a nivel mundial se superó el hito de mil millones de turistas internacionales, que se unieron a las cifras, "aún mayores", del turismo local.

Para el sector turístico, destacó, el agua es de crucial importancia, un activo -las personas buscan para sus vacaciones humedales, playas, ríos, cataratas, lagos, islas glaciales o nieve- y un recurso, ya que es indispensable en hoteles, restaurantes y actividades de ocio.

Su santidad agregó que por ello es necesario promover un turismo ecológico, respetuoso y sostenible, que puede favorecer la creación de puestos de trabajo, apoyar la economía local y reducir la pobreza.

"No hay duda de que el turismo tiene un papel fundamental en la conservación del medio ambiente, pudiendo ser su gran aliado, pero también un feroz enemigo. Si, por ejemplo, buscando un beneficio económico fácil y rápido, se consiente que la industria turística contamine un lugar, éste dejará de ser un destino deseado por los turistas", advirtió el titular del dicasterio vaticano.

Veglio denunció que "año tras año" va aumentando la presión sobre el agua y recordó que una de cada tres personas vive en un país con escasez de agua y que es posible que para 2030 la escasez afecte a casi la mitad de la población mundial, "ya que la demanda podría superar en un 40 por ciento a la oferta".

El purpurado afirmó que la mala gestión que la sociedad actual pueda hacer de los recursos naturales no puede gravar a las futuras generaciones.

Según el cardenal, es necesario un cambio de mentalidad que lleve a adoptar un estilo de vida diferente, "caracterizado por la sobriedad y la autodisciplina".

"Se ha de favorecer que el turista sea consciente y reflexione sobre sus responsabilidades y sobre el impacto de su viaje. Tiene que convencerse de que no todo está permitido, aunque personalmente pueda asumir el coste económico", manifestó.