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Ucrania será el plato fuerte de la reunión de Obama y Merkel este viernes

Ucrania ha pedido a Moscú que explique y dé detalles de sus maniobras militares junto a la frontera en las próximas 48 horas | Reuters

Ucrania ha pedido a Moscú que explique y dé detalles de sus maniobras militares junto a la frontera en las próximas 48 horas | Reuters

La conversación abordará tanto la solución política del conflicto y el estudio de posibles nuevas sanciones contra Moscú

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La crisis de Ucrania y sus derivadas políticas, económicas y energéticas, van a ser el plato fuerte de la reunión que celebrarán en Washington este viernes la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de EE UU, Barack Obama.

Así lo explicaron hoy fuentes del Gobierno alemán al detallar el programa de la visita de trabajo de Merkel a la capital estadounidense, que también incluye encuentros con congresistas, empresarios y la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde.

La conversación sobre Ucrania con Obama abordará tanto la solución política del conflicto, que pasa por el acuerdo de Ginebra a juicio de Berlín, como la ayuda financiera a Kiev, y el estudio de posibles nuevas sanciones contra Moscú.

"Si persiste la desestabilización de Ucrania, el nivel tres de sanciones no se descarta", indicaron estas fuentes en referencia a las medidas de carácter económico.

Berlín exige a Rusia que "reconozca e implemente" los acuerdos de Ginebra, tal como la propia Merkel se lo indicó por teléfono al presidente ruso, Vladimir Putin, el pasado viernes.

Además, el Gobierno alemán tacha de "provocación" las maniobras militares rusas junto a la frontera ucraniana -especialmente la violación de su espacio aéreo- y acusa de "cinismo" y de "falta de voluntad" a Moscú en las negociaciones.

"No ha habido falta de contactos (con Putin), sino que hay una falta de voluntad por parte de Rusia para reconocer e implementar los acuerdos de Ginebra", subrayaron fuentes gubernamentales.

En su encuentro con Lagarde, Merkel pretende abordar tanto el programa de ayuda financiera para Ucrania como la forma de que Kiev pague su factura gasista, algo en lo que Berlín se reconoce "muy interesado".

Otro tema clave del encuentro será la polémica en torno al espionaje estadounidense en Alemania, aunque el Ejecutivo de Merkel cuenta con que no se lograrán avances concretos en esta entrevista.

Berlín ha apostado en los últimos meses por lograr un acuerdo de no espionaje mutuo con EEUU, en gran medida para evitar nuevos escándalos como las escuchas del móvil de Merkel y el espionaje masivo de las comunicaciones en Alemania, pero Washington se ha mostrado tremendamente reticente al respecto.

"Nosotros nos mantenemos en nuestras convicciones", explicaron fuentes gubernamentales alemanes, que se dicen "decepcionadas" por la postura estadounidense.

Berlín reconoce que las escuchas de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) que desveló el extécnico estadounidense Edward Snowden han "dañado" las relaciones bilaterales, pero subrayan que la cooperación es muy estrecha.

Además, indicaron que no hay pruebas de que el espionaje de EEUU ya no opere de forma ilegal en Alemania, más allá de las declaraciones de Obama en las que señaló que Merkel ya no tendría que preocuparse de las escuchas de su teléfono móvil.

La agenda de la canciller incluye asimismo el tratado de libre comercio (TLC) entre EEUU y la Unión Europea (UE), una cuestión que abordará tanto en su encuentro con Obama como en el discurso que dictará ante la Cámara de Comercio de Estados Unidos.

Berlín desea que se pueda alcanzar un acuerdo el próximo año.

En materia internacional, está previsto que Merkel y Obama hablen asimismo del programa nuclear iraní, la guerra civil en Siria, el nuevo fracaso de las negociaciones de paz en oriente próximo, las presidenciales en Afganistán, y las crecientes tensiones en extremo oriente y el sudeste asiático.

El Gobierno alemán destacó que el encuentro entre el presidente estadounidense y la canciller se va a prolongar durante cuatro horas -reunión, rueda de prensa conjunta y comida de trabajo-, un formato "extraordinariamente largo" para los cánones de Washington que Berlín valora y califica de "gesto amistosos".