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Tribunal argentino determinó que la Iglesia fue "cómplice" de la dictadura

La sentencia señaló la "indiferencia" de la Iglesia durante la denominada "guerra sucia" en la que 19 sacerdotes desaparecieron o fueron asesinados, y otros tantos perseguidos y detenidos

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Una sentencia condenatoria dictada por un tribunal de la provincia argentina de La Rioja contra ex altos cargos militares señala, por primera vez, a la Iglesia Católica como "cómplice" de los crímenes de lesa humanidad que se cometieron en el país suramericano durante la dictadura militar (1976-1983).

Se trata de una condena dictada en diciembre, a cuyo fallo completo tuvo acceso hoy Efe, contra el ex general Luciano Benjamín Menéndez, el ex comisario Domingo Benito Vera y el ex comodoro Luis Fernando Estrella, por el secuestro, torturas y asesinato de los sacerdotes Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville, en julio de 1976 en la localidad riojana de Chemical (noroeste argentino).

En su resolución, los magistrados José Camilo Quiroga, Jaime Díaz Gavier y Carlos Julio Lascano hablan de la "indiferencia" de la Iglesia durante la denominada "guerra sucia" en la que 19 sacerdotes desaparecieron o fueron asesinados y otros tantos perseguidos y detenidos, pero también de su "connivencia" con el aparato represivo estatal.

"Seguramente los miembros del pueblo de Dios, así como la generalidad de la sociedad argentina, esperan de una institución de tanta significación como la Iglesia católica una actitud de más nítido y claro repudio a los mecanismos y a quienes, de una manera u otra, permitieron y consintieron la comisión de gravísimos hechos como los que ahora juzgamos", señala el fallo judicial.

Aseguran, además, que las autoridades eclesiásticas ignoraban las denuncias sobre persecuciones que les presentaban los miembros de la pastoral de La Rioja, organizados en torno del obispo Enrique Angelelli, fallecido en 1976 en un supuesto accidente de tráfico.

"No se trató aquí de hechos aislados y fuera de contexto, presididos por móviles particulares. Por el contrario, claramente, el asesinato de Murias y Longueville debe interpretarse y comprenderse precisamente en el contexto de un plan sistemático de eliminación de opositores políticos", indica la sentencia.

Los magistrados afirman que Murias y Longueville formaban parte de un grupo de la Iglesia considerado 'enemigo' y 'blanco'".

Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville fueron secuestrados la noche del 18 de julio de 1976 por civiles armados que se identificaron como miembros de la Policía y al día siguiente sus cuerpos, con claros signos de tortura, fueron hallados a pocos kilómetros de Chemical.

Murias, Longueville y un laico, Wenceslao Pedernera, formaban parte de la misión pastoral del obispo Enrique Angelelli, cuya muerte en un supuesto accidente de tránsito es ahora objeto de una investigación por homicidio.

Según registros de organizaciones humanitarias, durante la conocida como "guerra sucia", 19 sacerdotes desaparecieron o fueron asesinados, otros 11 fueron secuestrados, torturados y liberados y 22 fueron detenidos a causa de persecución política.

Entre las víctimas de la dictadura también hubo 11 seminaristas y cuatro religiosos, entre estos últimos las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Domo.

En la sentencia, los tres magistrados denuncian la entonces complicidad de la Iglesia con la dictadura pero, además, aseguran que aún hoy "persiste" una "actitud reticente de autoridades eclesiales e incluso miembros del clero al esclarecimiento de los crímenes que ahora juzgamos".

Unas 30.000 personas detenidas clandestinamente desaparecieron durante la dictadura, según estimaciones del Gobierno argentino y organismos humanitarios.