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Tentación totalitaria sobrevivió a la caída del Muro de Berlín

Al fondo imágenes de Joseph Stalin, Mao Tse-Tung y Fidel Castro fueron ejemplos durante la charla | Foto Manuel Sardá

Al fondo imágenes de Joseph Stalin, Mao Tse-Tung y Fidel Castro fueron ejemplos durante la charla | Foto Manuel Sardá

Especialistas afirman que los movimientos totalitarios explotan anhelos permanentes de la humanidad 

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La caída del Muro de Berlín en 1989 significó el principio del fin del comunismo, pero no extinguió la posibilidad de que resurjan totalitarismos como los que caracterizaron a los países del bloque soviético, advirtieron los participantes en el foro La tentación Totalitaria, organizado por Cedice.

Mauricio Rojas, director de la Academia Liberal de la Fundación para el Progreso en Chile y ex diputado del Parlamento de Suecia, afirmó que los movimientos totalitarios (nazismo, comunismo, islamismo) resultan atractivos para mucha gente porque explotan deseos permanentes del ser humano.

“Las ansias de construir una sociedad mejor, el deseo de tener una vida distinta, libre de problemas. Eso es fundamental. De lo contrario no tuvieran esa capacidad de atracción”, agregó Rojas, que habló del fenómeno en primera persona porque fue militante comunista en Chile y tuvo que exiliarse en Suecia tras el golpe de Augusto Pinochet.

Antonio Sánchez García, profesor de Filosofía Contemporánea en la Universidad Central de Venezuela, aseguró que la humanidad lleva el totalitarismo en sus genes, incluido el mesianismo cristiano. “Quién crea que llegó a su fin, no tiene más que ver al Estado Islámico”, precisó.

Marcel Granier, presidente de RCTV y director de Cedice, dijo que el totalitarismo se alimenta de la necesidad de elegir entre el orden y la libertad para lograr el progreso, una búsqueda constante del hombre. “Esa selección también es un terreno fértil para el populismo”, indicó.

Rojas considera que es erróneo partir del principio de que los militantes de movimientos totalitarios son gente mala. “No son un montón de bandidos que se unen para hacer maldades. Son idealistas. Son más peligrosos porque creen que tienen la bondad y la verdad consigo”, señaló.

Añadió que muchos idealistas se convierten en tiranos porque el atractivo del objetivo que promueven (construir un mundo mejor) termina por justificar cualquier medio que usen y la idea del hombre nuevo (indispensable para lograr la sociedad ideal) es genocida. “Llama al exterminio del hombre como es”, alertó.