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Surafricanos honran a Mandela en medio del duelo

Varias personas muestran su respeto al expresidente surafricano Nelson Mandela frente a su última residencia | EFE

Varias personas muestran su respeto al expresidente surafricano Nelson Mandela frente a su última residencia | EFE

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A medida que la noticia del fallecimiento de Nelson Mandela se extendía por toda Suráfrica, los vecinos de Soweto se reunieron en las calles junto a la casa donde vivió, cantando y bailando para llorar su muerte y celebrar su vida ejemplar.

El pueblo de Suráfrica reaccionó el viernes con profunda tristeza ante la pérdida de un hombre a quien muchos consideran el padre de la nación, mientras los dolientes dijeron que también era el momento de celebrar los logros del líder antisegregacionista que salió de prisión para convertirse en el primer presidente negro del país.

El presidente Jacob Zuma, vestido de negro, anunció la noticia de la muerte de Mandela el jueves por la noche por televisión. Dijo que Mandela, de 95 años y conocido afectuosamente como "Madiba", el nombre que le dio su clan, falleció "en paz" a eso de las 8:50 de la noche, acompañado de su familia.

"Ahora descansa, ahora está en paz", dijo Zuma. "Nuestra nación ha perdido al más grande de sus hijos. Nuestro pueblo ha perdido a un padre".

El presidente dijo que todas las banderas nacionales deben ser arriadas a media asta desde el viernes hasta que se celebre un funeral de Estado. Muchos sudafricanos, tras perderse la noticia del fallecimiento por haberse ido a la cama, se despertaron ante un país sin su líder espiritual y moral.

"Mi primer sueño en un mundo sin Mandela", dijo el periodista sudafricano Brendan Boyle en Twitter. "Ahora estamos solos".

En la oscuridad de la noche, varios cientos de personas se reunieron alrededor de la casa de Mandela en el vecindario arbolado de Houghton en Johannesburgo. Pero la atmósfera era animada en vez de lúgubre. Algunos cantaban y se movían al compás de la música. Un hombre tocaba una vuvuzela, la corneta plástica que se puso de moda durante el Mundial de Fútbol en Sudáfrica. Otro se acercó a la casa y gritó: "¡Nelson!" La gente fotografiaba un santuario improvisado de velas, una bandera nacional y ramos de flores. Un retrato Mandela sonriendo estaba colocado contra un árbol con la leyenda: "Descansa en paz, Madiba".

Mandela recibió atención médica en su casa durante los últimos meses, donde estuvo en estado crítico. Frente a la antigua casa de Mandela en la calle Vilakazi, en la zona capitalina de Soweto, unas 40 personas rendían homenaje a la vida del líder bailando y cantando.

"Estoy desilusionado, estoy triste", dijo Thumelo Madikwe, contador de 29 años. "Pero al mismo tiempo, hizo lo que le tocó en la vida y lo hizo bien. Está bien que ya no esté con nosotros, era una persona mayor".

En la Plaza Nelson Mandela, en el vecindario de Sandton en Johannesburgo, seis personas estaban al pie de la estatua de bronce de seis metros del líder, rindiéndoles homenaje. Eran dos blancos, dos negros y dos de ascendencia india, en representación de la "nación arcoíris" de Sudáfrica por la que Mandela luchó y se sacrificó.

"Durante 23 años caminé junto a este hombre desde que lo liberaron", dijo Sonja Pocock, una mujer blanca de 46 años y representante de ventas farmacéuticas. "Yo soy del viejo régimen. El es como mi abuelo. El es mi abuelo".

La rubia ejecutiva de ventas rompió a llorar.

Krezaan Schoeman, un afrikáner (blanco sudafricano descendiente de neerlandeses) de 38 años y colega de Pocock, habló mientras su amiga fue a arreglar algunas flores rojas que dejó a los pies de la estatua. Era pasada la medianoche y la plaza, rodeada de restaurantes con luces navideñas en árboles artificiales, estaba casi vacía.

"Lo admiraba. El significaba algo, la libertad y la igualdad", dijo Schoeman. Aunque algunos digan que fue un terrorista, defendió sus ideales. Todos tienen el derecho a vivir, no importa si uno es rico o pobre, negro o blanco. Eso es lo que el defendió. Y el perdón".

Muy cerca y junto con un amigo Valentino More, un estudiante negro de 24 años, dijo que se enteró de la muerte de Mandela en Twitter, y entonces se apresuró a llegar a casa para ver el anuncio de Zuma por televisión. Después vino a la Plaza Mandela porque necesitaba presentar sus respetos.

"Fue un shock", dijo More. "Es un día funesto porque nuestro padre acaba de fallecer".

Se esperan grandes concentraciones de dolientes en los próximos días mientras el país se prepara para dar el adiós formal a un hombre que ayudó a llevar a la nación del conflicto racial a una elección multiétnica en 1994.

"Mandela trascendió las razas y las clases en sus acciones personales, con su calidez, con su disposición de escuchar y de comprender a los demás", dijo el arzobispo retirado Desmond Tutu en un comunicado. "Nos enseñó que respetar a aquellos con quienes tenemos diferencias políticas, sociales y culturales no es una señal de debilidad, sino de respeto propio".

F.W. de Klerk, el último presidente de la era del apartheid, dijo que conoció a Mandela en 1989 y llegó a la conclusión de que podían cooperar en momentos que el país comenzaba su largamente esperada transición hacia la democracia.

"Aunque teníamos posturas políticas opuestas, y aunque nuestra relación con frecuencia fue tormentosa, siempre pudimos unirnos en los momentos críticos para solucionar muchas de las crisis que ocurrieron durante el proceso de negociación", expresó De Klerk en un comunicado.

George Bizos, defensor de los derechos humanos, declaró a la televisión eNCA que Mandela, un añejo amigo, nunca titubeó en su dedicación a los ideales democráticos y de igualdad racial.

"No vamos a tener a otro como él", dijo Bizos.