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Suiza rechaza la extradición del etíope que secuestró un avión

Los hechos sucedieron el pasado 17 de febrero, cuando el secuestrador, que no iba armado, aprovechó un momento en el que el piloto salió al servicio para encerrarse en la cabina de mandos y tomar el control del aparato de la compañía Ethiopian Airlines

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El copiloto etíope que secuestró un avión que cubría la ruta Adis Abeba-Roma y le obligó a aterrizar en Suiza, donde solicitó asilo, será juzgado en la Confederación Helvética, dado que la petición de extradición de su país ha sido rechazada.

El portavoz de la Oficina Federal de Justicia (Ministerio), Folco Galli, confirmó hoy una información aparecida en el diario Le Matin y que reveló que las autoridades helvéticas habían rechazado la extradición.

Berna argumenta que hay en un curso un proceso penal en Suiza para juzgar el secuestro del avión, y como el copiloto está detenido en suelo helvético, será allí donde será juzgado.

Las autoridades etíopes querían juzgarlo exactamente por los mismos hechos.

Los hechos sucedieron el pasado 17 de febrero, cuando el secuestrador, que no iba armado, aprovechó un momento en el que el piloto salió al servicio para encerrarse en la cabina de mandos y tomar el control del aparato de la compañía Ethiopian Airlines.

Una vez se quedó solo al mando de avión, en torno a las 3.00 GMT el copiloto, de 30 años, se puso en contacto con la torre de control del aeropuerto de Ginebra para pedir permiso para aterrizar en él alegando problemas técnicos; aunque media hora después, él mismo activó la alerta de secuestro, cuando el aparato sobrevolaba el sur de Italia.

A las 6.02 horas (5.02 GMT), el avión tomaba tierra en el aeropuerto ginebrino rodeado de aviones militares y cuerpos de elite, una operación para la que se desplegaron casi 200 efectivos entre policías, militares y otros agentes.

Diez minutos después del aterrizaje, el copiloto salió del avión por una ventana de la cabina ayudado de una cuerda y se dirigió hacia el primer agente de policía que vio, ante el que se identificó como responsable de lo ocurrido, y se entregó.

Aquel mismo día, el fiscal de Ginebra que asumirá el caso, Olivier Jordot, avanzó que el asaltante no será transferido a su país natal, sino que será juzgado en Suiza, donde podría ser condenado a una pena de hasta 20 años de cárcel por secuestro y toma de rehenes.