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Solo hay un puñado de funcionarios de carrera en el servicio exterior

Cada día la Cancillería se desprofesionaliza más | El Nacional

Cada día la Cancillería se desprofesionaliza más | El Nacional

Ex funcionarios, militares y familiares de figuras del oficialismo representan un porcentaje importante de las embajadas de Venezuela 

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La designación de María Gabriela Chávez como embajadora alterna de Venezuela ante la Organización de Naciones Unidas puso otra vez en evidencia la desprofesionalización del servicio diplomático durante los gobiernos del fallecido presidente Hugo Chávez y el actual mandatario, Nicolás Maduro.

Entre los casi 100 embajadores que tiene el país en el mundo, apenas un puñado son diplomáticos de carrera, entre ellos Carlos Pérez en Antigua y Barbuda; Zoed Karam en Líbano; Víctor Carazo en Rumania; Milena Santana en Suecia; Jorge Rondón en Vietnam y Roy Chaderton en la Organización de Estados Americanos.

La mayoría de los embajadores son ex funcionarios, como el ex vicepresidente y ex fiscal Isaías Rodríguez en Italia; el ex presidente del Tribunal Supremo de Justicia Iván Rincón en Colombia o el ex defensor del pueblo Germán Mundaraín en el Vaticano, por citar algunos casos emblemáticos.

La lista de funcionarios que ahora son jefes de las misiones diplomáticas de Venezuela también incluye a ex ministros como Alí Rodríguez Araque en Cuba; María Lourdes Urbaneja en Ecuador; Nora Uribe en El Salvador y Samuel Moncada en la ONU

Los militares también figuran, incluidos compañeros de promoción de Chávez: Carlos Eduardo Martínez en Argentina y Arévalo Méndez en Chile. Otros embajadores de origen castrense son Alí Uzcátegui en Austria; Diego Molero en Brasil; Orlando Torrealba en Guatemala; Hugo García en México, Lucas Rincón en Portugal y Juan Paredes en Rusia.

El envío a las misiones diplomáticas de familiares de figuras del oficialismo, como María Gabriela Chávez, también es recurrente. El hijo del gobernador del Zulia, Francisco Arias Cárdenas, es el representante de Venezuela en Costa Rica y la hermana del gobernador de Aragua, Tareck el Aissami, es la embajadora en Holanda.

Sin oportunidad. La ausencia de funcionarios de carrera en las embajadas es producto de una política que el gobierno ha aplicado desde 2002 para excluir a quienes responden a criterios institucionales y promover a quienes son leales al oficialismo, denunció el diplomático jubilado Oscar Hernández.

 “Incluyeron en el servicio diplomático a una cantidad de gente que no está preparada, lo cual es un perjuicio para la nación. A un funcionario del Estado no se le tiene por qué exigir militancia política. Antes no se le preguntaba a uno si era adeco, copeyano o de otro partido”, dijo Hernández.

El presidente del Colegio de Internacionalistas de Venezuela, Juan Francisco Contreras, afirmó que la politización del servicio exterior ha dejado sin oportunidades de trabajo a los profesionales de la carrera, que está básicamente diseñada para servir en la administración pública.

La Universidad Central de Venezuela gradúa semestralmente a 100 internacionalistas y la Universidad Santa María aporta otros tantos desde 2009, cuando salió la primera promoción. “Cada vez estas personas tienen más restringido el acceso a las fuentes de trabajo, por la politización de la Cancillería y de otros organismos”.

En un comunicado publicado esta semana para rechazar la designación de la hija de Chávez en la ONU, el Centro de Estudiantes de la Escuela de Estudios Internacionales de la UCV también denunció que la desprofesionalización del servicio exterior ha hecho prácticamente imposible su ingreso.

“La desmejora del servicio exterior ha devenido no solamente en la reducción de oportunidades de trabajo para nuestro gremio, sino aún más importante en el decaimiento de aquella diplomacia que debe velar por los intereses del país y ser instrumento para el desarrollo nacional”, dice el texto.


Al margen de la ley. La Cancillería no hace concursos para el ingreso de diplomáticos desde 2005, a pesar de que es una obligación establecida en la Ley de Servicio Exterior. Además, ha mantenido sin ascensos a quienes ingresaron en los últimos concursos y ha jubilado de manera forzada a gran parte del personal de carrera.

El Colegio de Internacionalistas señaló en febrero, con motivo de su 56 aniversario, que la politización de la diplomacia comenzó con la reforma de la Ley de Servicio Exterior de 2001, que modificó la integración del jurado calificador y abrió la posibilidad de que cualquier profesional aspirara al concurso para entrar a la carrera diplomática.

La ex funcionaria Guillermina Da Silva considera, sin embargo, que la modificación clave fue la realizada en 2005, mediante la cual se amplió a 100% el número de jefes de misión que pueden ser designados por el presidente de la República y se suprimió la limitación de 30% para el resto de los cargos, entre otros cambios.

La situación pudiera empeorar con el proyecto de reforma de la Ley de Servicio Exterior que se encuentra pendiente de aprobación en la Asamblea Nacional desde 2011 y que establece que la totalidad del personal de la Cancillería será de libre nombramiento y remoción por el Ejecutivo.

“Las sucesivas modificaciones de la ley que rige el servicio exterior no son otra cosa que el camino transitado hacia la desaparición de los últimos vestigios de la carrera diplomática profesional, lo que para este momento se presenta ya como un hecho”, escribió Da Silva en un artículo incluido en el libro Democracia, paz y desarrollo.

Da Silva precisa que, a pesar de las críticas que puedan hacerse al servicio exterior del período 1958-1998, es un hecho cierto e irrefutable que para mediados de la década de los noventa el porcentaje de funcionarios de carrera en la Cancillería superaba 70%. La proporción actual se desconoce, pero se calcula que es mínima.

25 años para ascender

La carrera diplomática tiene seis escalafones. La ley vigente, aprobada en 2005, indica que el ingreso será por concurso de oposición y que los ganadores de éstos deben cumplir un programa de formación especializada antes de entrar en forma definitiva al servicio exterior con el rango de tercer secretario.

La norma agrega que para optar a las categorías siguientes (segundo secretario, primer secretario, consejero, ministro consejero y embajador) el funcionario debe estar cinco años en el rango previo y pasar la evaluación del jurado calificador, que toma en cuenta aspectos como desempeño, estudios e idiomas.

De manera que hay que estar un mínimo de 25 años en el servicio exterior para llegar hasta el último escalafón. Excepcionalmente un funcionario puede ascender en un tiempo menor por razones de servicio o necesidades de cubrir un cargo vacante, pero siempre presentando la evaluación respectiva.

 LAS CIFRAS

3 concursos para el ingreso de diplomáticos organizó el Ministerio de Relaciones Exteriores desde la llegada de Chávez al poder: En 2002, 2003 y 2005.

125 funcionarios ingresaron a la Cancillería gracias a esos concursos. La mayoría permanece en la categoría de aspirantes al rango de tercer secretario.

200 licenciados en Estudios Internacionales se gradúan cada año en la Universidad Central de Venezuela y entran a un mercado laboral sin opciones para ellos.