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Situación interna restó proyección a la política exterior de Venezuela

Elsa Cardozo, licenciada en Estudios Internacionales y doctora en Ciencias Políticas  de la Universidad Central de Venezuela | Foto: Sandra Bracho

Elsa Cardozo, licenciada en Estudios Internacionales y doctora en Ciencias Políticas de la Universidad Central de Venezuela | Foto: Sandra Bracho

La sucesión presidencial y la crisis económica limitaron la capacidad de maniobra del gobierno

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El fallecimiento del presidente Hugo Chávez y el estancamiento de los ingresos en divisas dejaron al gobierno de Venezuela sin las dos principales herramientas de política exterior que había utilizadodurante los últimos años: el carisma del mandatario y la asistencia económica.

“A pesar de la obvia intención de seguir con el proyecto bolivariano y la diplomacia petrolera, el gobierno de Nicolás Maduro se encontró unas cuantas trabas que hicieron que la política exterior perdiera alcance”, señala Elsa Cardozo, profesora de la Escuela de Estudios Internacionales de la Universidad Central de Venezuela.

La enfermedad y muerte de Chávez llevaron a un proceso de sucesión opacado por la polémica sentencia del Tribunal Supremo de Justicia que permitió a Maduro seguir como mandatario encargado y la estrecha ventaja con que éste venció a Henrique Capriles en las elecciones presidenciales del 14 de abril.

Eso obligó al mandatario a centrarse en la política interna e hizo que los viajes al exterior –Maduro visitó 16 países y estuvo fuera de Venezuela durante 33 días en sus primeros 5 meses de gobierno– tuviesen más que ver con la necesidad de legitimarse que con la expansión del proyecto bolivariano.

“Creo que una de las mejores evidencias de cómo se ha impuesto la presión política nacional frente a las grandes ambiciones internacionales de convertir a Venezuela en una potencia regional, como pretendía Chávez, es la gestión de Elías Jaua en el Ministerio de Relaciones Exteriores”, indica Cardozo.

Demetrio Boersner, internacionalista y exembajador, está de acuerdo. “El canciller se ocupó más de sus labores como dirigente del Partido Socialista Unido de Venezuela y de Corpomiranda que del trabajo diplomático”. Considera, además, que Jaua no tiene la formación para el cargo y debe ser reemplazado por alguien más especializado.

La situación económica nacional, en tanto, redujo la capacidad del gobierno de ofrecer beneficios financieros para ganar aliados y especialmente de asistir a los países de la Alianza Bolivariana para las Américas y el Acuerdo Energético de Petrocaribe, los mecanismos de integración creados por Chávez.

“Es muy probable que de aquí en adelante disminuya la fuerza de Venezuela dentro del Alba y, en general, el papel del país en la región. A menos que haya una recuperación económica tremenda y Maduro pueda asumir el ímpetu que tenía la política exterior cuando estaba Chávez”, opina Boersner.

Desatención. Ambos internacionalistas vincularon el repliegue forzado que el gobierno de Maduro tuvo que realizar hacia la situación política y económica interna durante 2013 con el descuido de asuntos externos de gran importancia para Venezuela como la reclamación a Guyana por el territorio al oeste del río Esequibo.

Una muestra fue la captura por parte de la Armada del barco Teknik Perdana, que realizaba exploraciones petroleras en concesiones entregadas por Guyana en aguas venezolanas, ocurrida a principios de octubre. “Ha habido negligencia en la defensa de los derechos del país en la Zona en Reclamación”, afirma Boersner.

Cardozo advierte que también se desatendieron las relaciones con Colombia, que en su opinión deberían ser muy cuidadas por Venezuela. “Se reactivó la comisión bilateral, pero no se ve que halla una visión estratégica de los vínculos bilaterales. Y el apoyo al diálogo con las FARC ha sido poco”. Agrega que lo mismo sucede con Brasil. “El abandono del proyecto de la refinería en Pernambuco es un monumento a la inconsecuencia de la política exterior”. Aunque en este caso, el descuido se debió a razones económicas: Petróleos de Venezuela no tenía liquidez para dar el aporte que le correspondía.

Boersner también critica la desatención, por razones ideológicas, de las relaciones con la Comunidad Andina de Naciones y con los países del continente que tienen costas en el océano Pacífico. “Hay una falta

de equilibrio en la política exterior. Le hemos dado la espalda a todo un sector de América Latina”.

Incomprensión. Otra debilidad de quienes dirigen la política exterior de Venezuela en la actualidad, según los internacionalistas, es la falta de entendimiento de los cambios que están ocurriendo en el mundo. Ponen como ejemplo el manejo de la relación con Estados Unidos.

“Maduro y su equipo de gobierno siguen con el esquema viejo. Siguen hablando como si Estados Unidos fuera un imperio todopoderoso, cuando en realidad ese país está comprendiendo que debe haber una transición hacia un mundo multipolar y se está conformando con una posición menos hegemónica”, dice Boersner.

“La posibilidad de seguir ondeando la bandera antiimperialista ha desaparecido por la actitud del presidente Barack Obama, que tiene otras prioridades y ha optado por dejar a América Latina resolver sus propios asuntos. No hay una circunstancia favorable para una política exterior tan confrontadora”, agrega Cardozo.

La desconexión entre la política exterior y la realidad global se refleja en las posiciones en los organismos multilaterales: Venezuela fue el único país que votó en contra de una resolución de la ONU para condenar las violaciones de los derechos humanos en Siria y estuvo a punto de bloquear el acuerdo en la Organización Mundial del Comercio.

Cardozo subraya que las posiciones extremas de Venezuela y los paísesdel Alba cada vez están más fuera de lugar. “Vimos como Rusia, por ejemplo, suavizó su posición sobre Siria para ayudar a encontrar una solución. Si vamos al caso de Irán, que ha apostado al diálogo sobre el tema nuclear, está mucho más claro”.

Boersner resalta que Maduro se refiere a Rusia y China como si todavía fueran grandes potencias socialistas, cuando en realidad son países que actúan pragmáticamente para buscar su propio beneficio. “El gobierno venezolano tiene expectativas que no tienen asidero en la realidad”.