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Sindicatos paralizaron Buenos Aires

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Hubo cortes de calles y accesos a la capital no solo por parte de sindicalistas, sino también por activistas sociales y políticos 

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El paro nacional de 24 horas en Argentina, convocado por Hugo Moyano, presidente de la Confederación General del Trabajo y líder de los camioneros, y los gremialistas Pablo Micheli y Luis Barrionuevo, de la Central de Trabajadores de Argentina y del sindicato gastronómico, fue acatado por 85% de los convocados, según dirigentes, mientras que el gobierno de la presidente Cristina Fernández señaló que 75% de los trabajadores no se adhirieron al llamado.

“La adhesión que tuvo la medida de fuerza fue voluntaria”, destacó Moyano. El paro nacional ha sido el segundo realizado en el año. Los huelguistas demandaron la eliminación de impuestos que disminuyen sus salarios, incrementos en las ayudas sociales y abrir las negociaciones salariales ante la creciente inflación que ronda 40% anual.

En Buenos Aires se sintió la medida. Hubo cortes de calles y accesos a la capital no solo por parte de sindicalistas, sino también por activistas sociales y políticos de izquierda. Los sectores en los que más se acató el llamado a la huelga fue en el de transporte de carga pesada, de caudales, de correos, de distribución de bebidas y de recolección de residuos, que responden a Moyano.

Las calles de la capital, además, amanecieron con una marcada disminución del tráfico y con las esquinas llenas de basura acumulada. Los bancos cerraron, así como las gasolineras. Sin embargo, la mayoría de las líneas del Metro estaban operativas y los autobuses circulaban, aunque con pocos pasajeros. Pese a que el sindicato gastronómico apoya la medida, varios bares y restaurantes permanecían abiertos en el centro de la ciudad.

También se suspendieron los vuelos de cabotaje y en el aeropuerto internacional de Ezeiza, a las afueras de la capital, los vuelos salieron con horarios reprogramados.

Al paro se adhirieron empleados judiciales, de la administración pública y del sector de la salud. Roberto Heller, docente y militante del Partido Obrero, dijo que la razón por la que el movimiento obrero se vincula a esta causa era por alta tasa de inflación y la oleada de despidos.

Heller participó en una concentración de huelguistas que impidió por unas horas el paso de los automovilistas por el Puente Pueyrredón, que conecta la capital con el sur de la provincia.

En el sector educativo la medida fue seguida de manera dispar. En los colegios privados los profesores dictaron clases, pero se notó menos afluencia de alumnos. En la provincia de Santa Fe, la segunda más importante del país, el paro se sintió en las terminales portuarias, que cesaron su actividad.

Los sindicatos cercanos al gobierno –como el metalúrgico y el del comercio– decidieron no sumarse a la medida al considerarla desestabilizadora