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Silencio en complejo fabril de ambas Coreas

Dentro del complejo, un par de soldados norcoreanos vestidos con uniformes verde olivo y manejando motocicletas chinas patrullaban las calles que en días laborales normales habrían estado congestionadas de autobuses y trabajadores

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Unos cuantos cientos de supervisores surcoreanos, algunos deambulando entre líneas de ensamblaje sin obreros, fue el panorama el martes en un inmenso parque industrial operado por las adversarias Coreas, después que Corea del Norte retiró del complejo a más de 50.000 trabajadores.

Otros gerentes llenaron sus automóviles con todo tipo de enseres antes de dirigirse a territorio surcoreano a través de la Zona Desmilitarizada que divide ambas naciones.

En medio de una andanada de palabras y acciones cada vez más amenazantes, Pyongyang suspendió el lunes las operaciones en el complejo fabril y retiró a todos sus trabajadores del complejo industrial Kaesong, ubicado justo después de pasar la fuertemente armada frontera norcoreana.

En ese complejo se conjugó la mano de obra barata local con el conocimiento técnico surcoreano para producir artículos el año pasado por un valor aproximado de 500 millones de dólares.

Durante casi una década, el complejo ha sido un tenue pero persistente símbolo de cooperación en una relación que ahora parece haber tocado fondo.

El martes, los caminos que conducen a Kaesong, la tercera ciudad más grande de Corea del Norte, no tenían las filas normales de camiones de carga y vehículos transportando suministros y personas.

Dentro del complejo, un par de soldados norcoreanos vestidos con uniformes verde olivo y manejando motocicletas chinas patrullaban las calles que en días laborales normales habrían estado congestionadas de autobuses y trabajadores.

Un gerente surcoreano, uno de entre cerca de 400 que permanecen en Kaesong, dijo que estuvo sentado con cuatro colegas en una oficina sin calefacción durante la mayor parte del día.

Normalmente, estarían ocupados revisando órdenes y examinando la ropa que producen, pero el gerente comentó que sin trabajo y sin radio o televisión, ellos sólo estuvieron "pensando en el sur".

"Siento hambre y frío aquí", dijo mientras caía una llovizna leve sobre Kaesong.

Normalmente se envía gas y petróleo desde Corea del Sur para mantener operando la calefacción y las fábricas, pero Corea del Norte cerró la frontera a todos los trabajadores y suministros con dirección a Kaesong.

"Ya no podemos trabajar en Kaesong", comentó el supervisor, que pidió no ser identificado debido a reglamentos de la compañía. "Ya no me queda ningún buen recuerdo", agregó.

Los cinco gerentes compartirán dos automóviles y cruzarán la frontera hacia Corea del Sur el miércoles.