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Senado atenderá a Venezuela si aumenta la inestabilidad

El Senado suele tener una actitud moderada según el entrevistado | Foto EFE / Archivo

El Senado suele tener una actitud moderada según el entrevistado | Foto EFE / Archivo

El politólogo Javier Corrales señala que la Cámara Alta no obligará a Obama a adoptar sanciones mientras las cosas sigan como están 

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La política exterior de Estados Unidos sufrirá pocos cambios si el Partido Republicano logra su objetivo de tomar el control del Senado y conservar la mayoría en la Cámara de Representantes en las elecciones que se realizarán el martes, afirma Javier Corrales, coautor del libro Dragón en el trópico: Hugo Chávez y la política económica de la revolución en Venezuela, que escribió junto con Michael Penfold.

El profesor de Ciencias Políticas del Amherst College, que ha sido consultor de la Organización de Naciones Unidas y el Banco Mundial, considera que es poco probable que un Poder Legislativo controlado por los republicanos obligue al presidente Barack Obama a modificar su política hacia América Latina o aplicar sanciones contra el gobierno de Nicolás Maduro.

—¿Si el Partido Republicano toma el control del Senado, su completo dominio del Legislativo tendrá un impacto en la política exterior de Estados Unidos?
—No estoy seguro de que cambie mucho. Primero porque América Latina no cobrará mayor importancia. Temas como qué hacer con el Estado Islámico, Siria y Afganistán seguirán dominando la agenda y, si hay alguna modificación, será para darle más impulso (y no menos) a las políticas adoptadas por Obama. Segundo, porque los senadores suelen ser más moderados en general, y por tanto, los republicanos ascendentes no serán los más críticos del gobierno.

—De haber un cambio, ¿se prestaría más atención a Venezuela?
—No cabe duda de que en la agenda con América Latina, Venezuela suele acaparar la mayor atención. Esto es así desde mediados de la década de 2000. Por un lado, seguirá preocupando mucho el deterioro de los derechos humanos. Si aumenta la inestabilidad en Venezuela, también aumentará la atención del Senado. La venta de Citgo, si ocurre, recibirá atención. Pero el tema que más asustaba antes, que eran las relaciones peligrosas con Irán, ha perdido peso y eso hará que el Senado se vea menos dispuesto a querer cambiar la política de Estados Unidos hacia Venezuela.

—¿Cree que avancen más los proyectos de ley que se discutieron en ambas cámaras sobre sanciones a funcionarios venezolanos involucrados en violaciones de derechos humanos?
—Si vuelve otro episodio de represión o si surgen revelaciones de una política exterior por parte de Venezuela extremadamente intervencionista en el Medio Oriente, creo que sí. Pero mientras sigan las cosas como están ahora, dudo de que el Senado sea capaz de obligar al Ejecutivo a adoptar políticas punitivas.

Jóvenes tienden a votar menos
“Tengo 26 años de edad y jamás he votado. Todos los políticos son unos corruptos y están hambrientos de dinero”. La frase, dicha por un miembro de la Armada de Estados Unidos que vive en Cincinnati y prefirió que su nombre no fuera publicado, refleja el pensamiento de muchos jóvenes estadounidenses que se encuentran desconectados de la política.

El poder de este grupo etario es muy grande porque su participación en elecciones tiene la capacidad de cambiar los resultados. “Los jóvenes reeligieron al presidente Barack Obama en 2012. Un estudio del Pew Research Center indica que, si la edad de empezar a votar fuera 30 años, Mitt Romney hubiese ganado por una gran diferencia”, afirma Buck Ryan, profesor de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Kentucky.

Pero estos electores tienden a ser inconsistentes. Su abstención en elecciones de medio término tiende a ser mucho mayor que entre los más adultos. “Son el grupo en el que un candidato menos se debe apoyar”, bromea Ryan, fundador de una organización llamada Turbo Vote, que promueve la participación electoral de los jóvenes. Grupos similares, sin filiación partidista han aparecido desde hace algunos años.