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Saqueos por demora en la entrega de suministros en las islas Filipinas

Más de 670.000 personas quedaron desplazadas por el tifón y 12% de la población filipina quedó afectada por la tragedia | EFE

Más de 670.000 personas quedaron desplazadas por el tifón y 12% de la población filipina quedó afectada por la tragedia | EFE

La indefinición en el número de fallecidos ha contribuido a crear zozobra entre los ciudadanos y las organizaciones de ayuda

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La desesperación se apoderó de las islas filipinas devastadas por el tifón Haiyan y algunos sobrevivientes, atemorizados por el retraso en la llegada de suministros básicos, desenterraron tuberías de agua y protagonizaron violentos saqueos de alimentos.

Cinco días después de que una de las tormentas más fuertes arrasara con ciudades y pueblos en el centro de Filipinas, la frustración aumentó debido a las complicaciones en la distribución de suministros.

Damnificados irrumpieron en las reservas de arroz en un almacén del gobierno en la ciudad de Alangalang, haciendo que parte del edificio colapsara, informaron las autoridades locales y por este hecho murieron 8 personas.

Otros se las arreglaron para llevarse 33.000 sacos de arroz, de 50 kilos cada uno, dijo Orlan Calayag, administrador de la agencia estatal de granos Autoridad Nacional de Alimentos.

Los ciudadanos también asaltaron almacenes propiedad de la compañía de alimentos y bebidas Universal Robina Corp y la farmacéutica United Laboratories en la ciudad arrasada de Palo, en Leyte, junto con un molino de arroz en Jaro, dijo Alfred Li, jefe de la Cámara de Comercio e Industria de Leyte.

El administrador de Tacloban, Tecson John Lim, dijo que 90% de la ciudad costera, de 220.000 personas, había sido destruida y que sólo 20% de los residentes recibe  ayuda. "Las casas ahora están siendo saqueadas porque los almacenes están vacío", explicó.

Algunos sobrevivientes en Tacloban desenterraron las tuberías de agua en un intento desesperado por obtener algo para beber. "Conseguimos nuestra agua de una tubería subterránea que rompimos. No sabemos si es seguro. Tenemos que hervirla, pero por lo menos tenemos algo", dijo Christopher Dorano, de 38 años de edad.

Cifras bailan. La controversia surgió también por la indefinición sobre el número de víctimas mortales. El presidente de Filipìnas, Benigno Aquino, sostuvo que las autoridades locales habían exageraron sobre la cifra de fallecidos (10.000 personas) y reveló que se han registrado  2.000 o 2.500 muertos como consecuencia de la tragedia. Su comentario generó escepticismo entre los trabajadores de ayuda humanitaria. "Hubo cierto drama emocional involucrado en esa estimación", agregó el mandatario quien ha sido cuestionado por la forma cómo ha gestionado el suceso.

Más de 670.000 personas quedaron desplazadas por la tormenta y 12% de la población resultó afectada directamente, reveló Naciones Unidas.

La Organización Mundial de la Salud informó que equipos de Bélgica, Japón, Israel y Noruega habían llegado a Filipinas para montar hospitales de campaña. Otros países tienen previsto enviar equipos médicos.