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Salvadoreños decidirán continuismo del FMLN

Sánchez Cerén (izq.) anunció que quiere estar en Petrocaribe. Quijano intentará que Arena retome el poder | Fotos REUTERS / AFP

Sánchez Cerén (izq.) anunció que quiere estar en Petrocaribe. Quijano intentará que Arena retome el poder | Fotos REUTERS / AFP

Sánchez Cerén cuenta con un atípico lobby regional de los movimientos de izquierda en evidencia durante el Foro Sao Paulo celebrado en 2012

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Sólo 7 puntos de diferencia de intención de voto existen entre el candidato oficialista y ex comandante guerrillero del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, Salvador Sánchez Cerén (42,3%), y el odontólogo y alcalde de San Salvador, Norman Quijano (35,1%), de la opositora Alianza Republicana Nacionalista (Arena), lo que sugiere que las elecciones de hoy tendrán un resultado cerrado aunque ambos candidatos, al culminar la campaña de cuatro meses, anunciaron la victoria.

Las mediciones de la consultora LP Datos, estiman poco probable que alguno de estos dos candidatos, de los cinco postulados, logren obtener 51% de los sufragios válidos para ganar en primera vuelta, por lo que existe la posibilidad de que se celebre una segunda ronda comicial el 9 de marzo próximo.

La tercera opción electoral, la encarna el expresidente Tony Saca, respaldado por la coalición de tres partidos conservadores con el nombre de Unidad.

Espaldarazo político. Sánchez Cerén representa el continuismo del FMLN en el poder desde 2009 cuando fue electo el ex periodista de televisión y actual mandatario, Mauricio Funes. El candidato cuenta con una retórica populista con tinte progresista y con un atípico lobby regional en evidencia durante el Foro Sao Paulo (celebrado en julio de 2012 en Caracas) donde recibió un espaldarazo del bloque de partidos y movimientos políticos de izquierda de la región.

El candidato dio muestra del compromiso con la alianza regional al afirmar que si gana las elecciones adherirá a El Salvador a la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América e incorporará al país a Petrocaribe, además de  reforzar su participación en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños.

El presidente Funes, por su parte, aclaró que El Salvador no forma parte del Socialismo del Siglo XXI.

Norman Quijano —por su parte— dejó el consultorio odontológico y comenzó su carrera política en la lucha contra el comunismo. Su partido busca rescatar de las manos del FMLN el poder el cual mantuvo por 20 años. Tiene manifiestos vínculos con los sectores de derecha en el país.

Reflexión a medias. Desde el jueves comenzó el período de silencio y reflexión para los salvadoreños, confirmó el Tribunal Supremo Electoral. El artículo 175 del Código Electoral dice que prohíbe a los partidos políticos o coaliciones, y a todos los medios de comunicación, personas naturales o jurídicas, “hacer propaganda por medio de la prensa, la radio, la televisión, mítines, manifestaciones, concentraciones, hojas volantes, vallas, aparatos parlantes, en lugares públicos durante los tres días anteriores a la elección y el propio día de la misma”. No obstante, el mismo jueves el presidente Funes expresó, en una entrevista de la Telecorporación Salvadoreña, que el único partido que tiene posibilidades de ganar en primera vuelta es el FMLN, reflejó EFE.

Encuestadoras afirman que FMLN tendría más dificultades que Arena para ganar en segunda vuelta, ya que el partido conservador podría hacer alianzas con el  Partido Salvadoreño Progresista (liderado por militares) y la Fraternidad Patriota Salvadoreña de derecha.

Clamor popular. “Los verdaderos enemigos de El Salvador son la pobreza, el desempleo, el alto costo de la vida y por supuesto la criminalidad común y organizada, a quienes en todo tiempo, lugar y circunstancias todos los salvadoreños deberíamos estar combatiendo, bajo un liderazgo que de verdad cohesione a este sufrido pueblo”, sostuvo el politólogo Jorge Alfredo Castillo en un informe sobre la situación del país.

El Dato
4,9 millones de ciudadanos podrán participar en unas elecciones que contarán con 4.000 observadores internacionales