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Rousseff inicia su segundo mandato con el reto de enderezar rumbo económico

Dilma Rousseff / AP

Dilma Rousseff / AP

A pesar de la estrecha victoria en la segunda vuelta de los comicios de octubre, la presidenta brasileña tiene todavía un espacio de maniobra otorgado por el mercado

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La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, inicia su segundo mandato este 1° de enero con una economía al borde de la recesión y con la promesa de un severo ajuste para recuperar el camino del crecimiento y la confianza de los mercados.

Lo que suponía una continuidad a su gestión, incluso con la permanencia de su equipo económico, se transformó en un reto para la nueva etapa de Gobierno de la mandataria, quien, a pesar de su estrecha victoria en la segunda vuelta de los comicios de octubre, tiene todavía un espacio de maniobra otorgado por el mercado.

"No existe una presión agobiante sobre el Gobierno. Puede haber un malestar general y cuestionamientos, pero la clase empresarial sabe que la mejor opción es que el nuevo equipo económico pueda enderezar el rumbo del país sin necesidad de una guerra política", dijo el analista Rafael Maraba.

El administrador de empresas de la Pontificia Universidad Católica (PUC) de Campinas y especialista en mercados financieros considera que "el cambio en el equipo económico era necesario y eso devolvió un buen margen de confianza a favor de Rousseff, que sigue fortalecida a pesar de los recientes escándalos de corrupción".

En plena campaña electoral, Rousseff anunció la salida "por motivos personales" del ministro de Hacienda Guido Mantega, quien será relevado por Joaquim Levy, mientras que la titularidad de la cartera de Planificación será asumida por Nelson Barbosa y en el Banco Central seguirá como presidente Alexandre Tombini.

El 22 de diciembre, Rousseff anunció que adoptará "medidas drásticas" para recuperar la maltrecha economía del país, aunque aseguró que el ajuste no afectará a los planes sociales de su Gobierno.

"Nos vamos a preparar para organizar la casa y tener en 2015 una retomada (del crecimiento). Tendremos que tener un control mayor sobre el gasto y hacer algunas reformas", indicó la mandataria, sin ofrecer más detalles.

Rousseff comenzará su gestión con un paupérrimo crecimiento económico del país, que según los analistas del mercado será inferior a 0,2 % en este año y de 0,7 %, o menos, para 2015.

El producto interno bruto (PIB) brasileño llegó a pasar en 2014 por la llamada "recesión técnica", después de registrar en el primer y segundo trimestre variaciones negativas, que consiguió revertir en el tercero.

La inflación, por su parte, siempre rozó el límite máximo tolerado por el Gobierno de 6,5 % anual, dos puntos porcentuales por encima del centro de la meta oficial de 4,5 % y, según los pronósticos de los especialistas, la situación será la misma en 2015.

El segundo mandato de Rousseff también llega con la más alta tasa de intereses, que el Banco Central elevó a 11,75 % en su última reunión de 2014 y, al parecer, la tendencia a encarecer el costo del dinero para combatir la inflación continuará el próximo año.

A esos factores se suma el escándalo de corrupción en la petrolera estatal Petrobras, investigada por la Policía, el Congreso y otros organismos por el desvío de recursos mediante un esquema de sobrefacturación de contratos con empresas constructoras que pagaban sobornos para beneficiar partidos aliados al Gobierno.

Con ese panorama, al que se abona la caída del precio internacional del crudo, Petrobras acumula un 40 % de pérdidas en el valor de sus acciones y la revitalización de la mayor empresa del país será otro de los desafíos de Rousseff.

"Petrobras es la empresa insigne del país y esto, sin duda, afecta no solo las finanzas de la empresa sino también la imagen de la compañía y del propio país", apuntó Maraba.

La fuerte depreciación del real en 2014 frente al dólar, de más de 16 %, también entra en el sonajero del nuevo mandato de Rousseff.