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Rousseff: No reduciremos los gastos sociales

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff / Reuters

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff / Reuters

"No estamos gastando más de lo que tenemos. Somos serios en cuanto a nuestra política fiscal", afirmó la mandataria, al anunciar la inversión de una importante suma de dinero para obras en favelas de Río de Janeiro

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La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, afirmó hoy, al anunciar inversiones por 2.660 millones de reales (unos 1.330 millones de dólares) en obras en favelas de Río de Janeiro, que su gobierno está comprometido con una política fiscal responsable pero que no reducirá los gastos sociales.

"No estamos gastando más de lo que tenemos. Somos serios en cuanto a nuestra política fiscal", afirmó la mandataria al reafirmar el compromiso de su gobierno con las metas de superávit en las cuentas públicas que se impuso para este año.

Rousseff admitió que el gobierno podrá reducir algunos gastos para cumplir esas metas, pero descartó recortes en el área social.

"No reduciremos las inversiones como ésta que benefician el pueblo. Porque ésta es nuestra prioridad y porque tenemos recursos suficientes para mantener las inversiones y los gastos sociales, y para hacerlo de una forma seria con el gasto público y sin inflación", aseguró.

La presidenta hizo sus declaraciones en un acto en la Rocinha, la mayor favela de Río de Janeiro, en que prometió inversiones en obras de infraestructura para diferentes barriadas pobres de la ciudad.

Los recursos anunciados hoy son cerca de la mitad de los 5.900 millones de reales (unos 2.950 millones de dólares) que, según la propia presidenta, han sido destinados a las favelas desde que asumió su mandato, en enero de 2013.

"Esas inversiones representan calidad en habitaciones, acceso a centros de salud, escuelas y centros deportivos. Significa también ofrecer condiciones para pacificar las comunidades y acabar con el control privado de la violencia, que muchas veces ocurrió por omisión del poder público", aseguró.

Las comunidades beneficiadas con las nuevas inversiones son la Rocinha y los complejos de favelas de Jacarezinho y de Lins, que hasta hace pocos años eran controlados por bandas de pistoleros.

Esas barriadas están incluidas en la política de "pacificación" del gobierno regional, que prevé la instalación de puestos permanentes de policía e inversiones sociales.

Los nuevos recursos serán destinados a obras de urbanización, ampliación de vías, instalación de redes de distribución de agua y de saneamiento, recolección de basuras, el tendido de un teleférico para el transporte público y la construcción de nuevas escuelas y de viviendas subsidiadas.

Rousseff aprovechó su intervención para salir al paso de las versiones de que la situación del país se ha agravado en los últimos meses, con el aumento de la inflación, la desaceleración económica y el supuesto aumento descontrolado de los gastos.

"Brasil no está enfrentando problemas como andan pregonando algunos críticos. Tenemos una economía sólida y una de las menores relaciones en el mundo entre nuestra deuda y nuestro Producto Interior Bruto (PIB)", al recordar que la deuda pública brasileña está por debajo del 37 % del PIB.

La mandataria aseguró que, pese a la crisis internacional, Brasil es uno de los países con menor tasa de desempleo en el mundo.

Insistió, como lo había hecho la víspera, que la inflación está bajo control y que, tras los reajustes de los primeros meses, la tendencia es que los precios se estabilicen. "Jamás dejaremos que la inflación vuelva a este país", dijo.