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Rousseff mueve las piezas de su gabinete de cara a elecciones

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil / AFP

Dilma Rousseff, presidenta de Brasil / AFP

En marzo la presidenta había hecho otros cambios ministeriales dirigidos a complacer a sus aliados y afianzar su coalición

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La presidenta brasileña Dilma Rousseff designó el miércoles al ex gobernador César Borges como ministro de Transportes en una nueva modificación en su gabinete dirigida a afianzar alianzas políticas de cara a los comicios de 2014, en los que buscará la reelección.

El nombramiento de Borges, quien se desempeñaba como vicepresidente del estatal Banco do Brasil y fue gobernador del estado de Bahia, buscó acercar al Partido de la República (PR), un integrante de la base oficialista de 17 partidos, que en los últimos años había adoptado una postura independiente en el Congreso. La propia Rousseff admitió su intención de acercarse a esa fuerza que tiene 34 diputados y cuatro senadores.

"César Borges consolida la participación del PR en nuestra coalición de gobierno, lo que para nosotros es sumamente importante", expresó Rousseff en la ceremonia de toma de posesión del nuevo ministro.

La presidenta, del izquierdista Partido de los Trabajadores (PT), recordó que el PR ha sido un aliado de su coalición desde las elecciones de 2002 cuando Luiz Inácio Lula da Silva ganó la votación con el empresario José Alencar, también del PR, como vicepresidente.

El analista político David Fleischer, de la Universidad de Brasilia, explicó que la gobernante está interesada en amarrar sus alianzas para evitar que los partidos aliados se vayan a buscar otras coaliciones al acercarse las elecciones de octubre de 2014.

"Se trata de atraer a estos partidos para que no se los robe otro partido. Ella (Rousseff) está especialmente preocupada con el gobernador de Pernambuco (Eduardo Campos), quien ha estado activamente hablando con los partidos", dijo Fleischer en una consulta telefónica.

Campos, gobernador del estado nororiental de Pernambuco, es también presidente del Partido Socialista Brasileño (PSB), un aliado del PT desde la elección de 2002. Sin embargo, en los últimos meses inició contactos con potenciales aliados con miras a enfrentar a Rousseff en la disputa presidencial el año entrante.

Fleischer explicó que cuantos más partidos integran una coalición electoral tendrá más tiempo de propaganda electoral gratuita de radio y televisión. "Los políticos brasileños creen firmemente que cuanto más tiempo se tiene en televisión, es mejor para la elección", señaló Fleischer.

En marzo la presidenta había hecho otros cambios ministeriales dirigidos a complacer a sus aliados y afianzar su coalición.

El diputado Antonio Andrade, del Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) asumió el Ministerio de Agricultura, el ex gobernador de Rio de Janeiro Wellington Moreira Franco del PMDB se hizo cargo de la Secretaría de Aviación Civil y el dirigente del Partido Democrático Laborista (PDT) Manoel Dias fue nombrado ministro de Trabajo.

El Ministerio de Transportes ha estado en manos del PR, una agrupación conservadora, desde el gobierno de Lula (2003-2010), pero su relación con el gobierno entró en crisis en 2011 cuando Rousseff destituyó a la cúpula de la dependencia ante revelaciones de corrupción en la concesión de contratos de obras.

Desde entonces, el Ministerio de Planificación y Presupuesto asumió el control de la mayor parte de los 10.000 millones de dólares anuales en presupuesto destinados a obras de infraestructura en transporte, lo que dejó al nuevo ministro con capacidad limitada para la toma de decisiones.

Ante ello, Fleischer consideró que el nombramiento de Borges como nuevo ministro no le garantiza a Rousseff el apoyo del PR.

"El PR se estaba relamiendo, ansiosamente esperando poner sus manos en todo ese dinero, pero sólo tendrá control de parte del dinero", recordó Fleischer. "Miembros del partido han dicho que el nombramiento de Borges no le garantiza a la presidenta el apoyo del PR".

Ante las dificultades de la presidenta por cerrar alianzas para enfrentar potenciales rivales como el gobernador Campos y el senador Aecio Neves, del opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el PT apuesta en la popularidad de Rousseff, que en las últimas encuestas se sitúa cerca de 80%.