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Rousseff expresó su apoyo en visita domiciliar a Lula

Rousseff saludó desde el balcón de Lula a 300 simpatizantes congregados / AFP

Rousseff saludó desde el balcón de Lula a 300 simpatizantes congregados / AFP

Prevén que caso de corrupción motivará al Congreso a  inclinarse de nuevo hacia la destitución de la mandataria. Opositores se reunieron para fijar posición

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La presidente de Brasil, Dilma Rousseff, visitó ayer en su residencia a su antecesor y padrino político, Luiz Inácio Lula da Silva, tan solo un día después de que el ex mandatario fuera blanco de la más importante investigación por corrupción en la historia del país.

Pese a las acusaciones que la vinculan a supuestos casos de corrupción asociados a Lula y Petrobras, Rousseff no desestimó en ofrecerle su apoyo y asistir a primeras horas de la tarde al domicilio del ex presidente, donde fue recibida por alrededor de 300 simpatizantes que se congregaron en las puertas del edificio desde el viernes en la noche.

Seguidores del Partido de los Trabajadores acompañaron a la presidente entre gritos de “No habrá golpe”, en referencia a la posible apertura de un juicio político en el Congreso, que podría costarle el cargo a la mandataria.

Desde el balcón del apartamento, Rousseff, junto a Lula y su esposa Marisa Letícia Rocco, saludaron a los cientos de congregados frente al edificio. Desde allí, con el puño izquierdo alzado, la mandataria saludó a los simpatizantes, quienes coreaban “Lula, guerrero del pueblo brasileño”, mientras ondeaban banderas y camisetas rojas.

El interrogatorio de Lula, para aclarar el esquema de corrupción enquistado en la petrolera estatal Petrobras, evidenció que desde el punto de vista jurídico el péndulo del Congreso se inclinaría de nuevo hacia la destitución de la jefa de Estado. Sin embargo, aún es demasiado pronto para decir en qué medida la delación del senador Delcídio do Amaral, que acusó a Lula y a Rousseff de obstaculizar las investigaciones anticorrupción, podría comprometer directamente a la presidente. Los fiscales tendrían que reunir pruebas relacionadas con la acusación, informó El País de España.

Entretanto, la oposición comenzó a movilizarse con reuniones para fijar su posición en el nuevo escenario político, en el que vuelve a tomar fuerza la posibilidad de someter a un juicio político a la sucesora de Lula.

Interrogatorio no lo culpa

El juez federal Sérgio Moro, quien conduce el caso por el escándalo de corrupción en Petrobras, afirmó en una nota de prensa que el interrogatorio policial al que fue sometido el ex presidente brasileño no anticipa su culpabilidad.

“Medidas de investigación buscan solo el aclaramiento de la verdad y no significan la anticipación de culpa del ex presidente”, señaló.

El juez se lamentó de que la investigación a Lula haya conducido a enfrentamientos en manifestaciones políticas. Destacó que las agresiones a inocentes era lo que pretendían evitar.

Moro  repudió los “actos de violencia de cualquier naturaleza, origen y dirección” y la incitación  a su práctica, ofensas o amenazas a investigados.

Incertidumbre en el ambiente

El país amaneció ayer con la incertidumbre sobre el panorama político y el rumbo que tomará el gobierno y el PT, después de la detención momentánea de Lula.

La sede del Instituto Lula  amaneció pintada  con mensajes contra el ex gobernante. “Lula ladrón, basta de corrupción, la hora llegó, corrupto” fue el mensaje escrito en una de las paredes de la fachada del edificio donde funciona la institución y que fue uno de los varios locales allanados el viernes en un operativo policial, entre ellos la propia residencia del ex mandatario.

Varias movilizaciones a favor y en contra se realizaron el viernes en las principales capitales del país. La acción policial caldeó los ánimos entre simpatizantes y opositores del ex mandatario, llegándose a agredir físicamente, como ocurrió en la sede de la Policía Federal en São Paulo y frente a la casa del ex gobernante.

El propio ex jefe de Estado encabezó un acto público en el centro de São Paulo, donde anunció que comenzaría a movilizarse en las calles, un escenario que manifestó conocer de toda su vida política.

“La única respuesta que puedo dar a la ofensiva es ir a la calle y decir: ‘Estoy vivo y soy más honesto que ustedes”, afirmó en un mitin llevado a cabo en la ciudad paulista.