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Una Roma en ebullición da la bienvenida a la era del papa Francisco

Argentinos celebran en la Catedral de Buenos Aires por el papa, Jorge Mario Bergoglio / AP

Argentinos celebran en la Catedral de Buenos Aires por el papa, Jorge Mario Bergoglio / AP

El recién designado sumo pontífice llega como símbolo de evangelización, como una esperanza para una de las regiones con más católicos del mundo

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La Ciudad del Vaticano, en la que se mezclan periodistas, fieles y curiosos, sigue siendo hoy uno de los lugares que más interés suscita del mundo, un día después de la proclamación del primer pontífice latinoamericano de la historia de la Iglesia católica, el papa Francisco.

La Vía de la Conciliación, que rememora la firma de los pactos de Letrán de 1929 con los que se reconoció el Estado Vaticano y que une éste con Roma, es hoy un ir y venir de gentes con cámaras, trípodes y muchas preguntas que disparar a los transeúntes.

"Hay muchos periodistas", comenta a Efe Rodrigo González, de la Amazonía ecuatoriana, mientras fotografía, con una sonrisa pícara dibujada en la cara, a un periodista que habla a cámara, trajeado y con un micrófono azul.

Al comienzo de la vía, del lado del Puente de Víctor Manuel y el castillo pontificio Sant'Angelo, cientos de furgonetas de la prensa y sets de televisión siguen la actualidad en una especie de resaca festiva, después de que ayer se produjese el deseado "Habemus papam" y ajustando su agenda de cara a la misa de inicio de pontificado del próximo martes, que abrirá la era del papa Francisco.

Todo en la Ciudad del Vaticano parece tocado por un aire de renovación: las personas entran y salen, las elegantes cafeterías desprenden vida, las librerías exponen los últimos libros de los cardenales y las clásicas tiendas de recuerdos renuevan sus miles de productos.

Una de las dependientes de la tienda Savelli Gift del Vaticano, Luisa Minetti, se ríe divertida al tiempo que señala el mostrador.

En un expositor de plástico transparente, el papa Francisco saluda desde el balcón de la Basílica de San Pedro en una pila de cartulinas del tamaño de una postal, mientras de fondo las risas de Luisa se intercalan con frases que aluden a la pequeña fotografía "¡Es el primer souvenir, es el primero!".

"Ya hemos hecho el pedido, en dos semanas toda la tienda estará llena de objetos conmemorativos del papa Francisco, aunque quedarán muchos recuerdos del papa emérito y de nuestro amado Juan Pablo II", comenta la dependienta.

Luisa reconoce, no obstante, que el pequeño recuerdo del nuevo papa todavía no se ha vendido mucho.

Porque Roma, tras estos días de cónclave, todavía se está habituando a la nueva situación del Vaticano, ahora mismo uno de los lugares más visitados del mundo, con un interminable trasiego de fieles y curiosos que quieren echar un vistazo a la plaza de San Pedro.

Muchos buscan un ejemplar del periódico oficial del Vaticano, "L'Osservatore Romano", en cuya portada, orlada, aparece un gran "Habemus Papam" con la foto del nuevo obispo de Roma.

"Se están vendiendo bien, pero se vendieron mejor los ejemplares que anunciaban la renuncia de Benedicto XVI", afirma Rosario, de la librería Ancora, que ha colocado en el centro de la tienda una improvisada mesa con unas pequeñas estampas con el rostro del nuevo papa.

Los primeros en llegar, evidentemente, los miembros de la comunidad latinoamericana en Roma, una colonia numerosa que ha celebrado con alegría la designación del primer pontífice de su región en la historia.

Apoyado en la verja que limita la plaza de San Pedro, Carlos Mendes, de Ciudad de México, está convencido de que el papa argentino será "un elemento de cohesión para las comunidades católicas de Latinoamérica" y de que ha suscitado una "gran alegría y regocijo entre sus compatriotas".

Un pontífice que llega como símbolo de evangelización, como una esperanza para una de las regiones con más católicos del mundo.

"Es una cosa buena, puesto que mi Latinoamérica estaba más que preparada para ofrecer un papa al mundo y espero que algo cambie en el mundo y se produzca una mejora en nuestro país, El Salvador, donde aún hoy mucha gente sufre", comenta Bilma a su hermana Sandra Montano, de San Salvador, mientras caminan por la plaza.

En una plaza de San Pedro bañada por el sol las gentes pasean y meditan, como es el caso del cardenal maltés John Patrick Foley, que camina en medio de los turistas y fieles que le detienen con preguntas y gestos de curiosidad

Hoy, un día después de la proclamación del papa Francisco, la vida sigue en el Vaticano, en cuyo territorio puede sentirse cierto aire festivo, el ambiente de un lugar que durante horas ha sido a la vez centro de atención, nervios, respeto y alegría.