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Rohaní quiere conciliar pero no renuncia a su derecho al programa nuclear

Presidente iraní, Hasan Rohaní / AP

Presidente iraní, Hasan Rohaní / AP

En el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente de Irán ofreció un discurso en el que quiso transmitir un mensaje de "amistad, cooperación y coexistencia pacífica", no sin hacer hincapié en que su gobierno "no aceptará ningún obstáculo a su progreso científico"

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El presidente iraní, Hasán Rohaní, mantuvo hoy en el Foro Económico Mundial de Davos una actitud conciliadora, pero en la que dejó claro que, aunque ha entrado en "una nueva fase" con la UE y EE UU, su país no renunciará a su derecho a desarrollar un programa nuclear pacífico.

Rohaní ofreció un discurso en el que quiso transmitir un mensaje de "amistad, cooperación y coexistencia pacífica", no sin hacer hincapié en que su Gobierno "no aceptará ningún obstáculo a su progreso científico".

Tras esas premisas, el representante iraní subrayó su "fuerte determinación" por alcanzar un acuerdo exhaustivo sobre su programa nuclear, y, en virtud de lo negociado en Ginebra, se dijo convencido de que "las relaciones con Europa se normalizarán" y de que "el compromiso con EE UU ha entrado en una nueva fase".

A raíz de lo negociado el pasado 24 de noviembre, Irán congeló desde el 20 de enero los aspectos más polémicos de su programa nuclear, al suspender sus actividades de enriquecimiento de uranio por encima del 5 por ciento y disolver sus reservas de uranio enriquecido al 20 por ciento.

Después de que el Organismo Internacional de la Energía Atómica constatara esta semana que estaba cumpliendo con lo establecido, la UE y EE UU anunciaron que levantaban parte de las sanciones aplicadas al Gobierno de Teherán.

"Lo logrado no es meramente un acuerdo temporal, sino un preludio para un acuerdo futuro y un compromiso", dijo Rohaní, que dispone ahora, junto al grupo de potencias integrado por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania (el llamado G5+1), de un plazo de seis meses para negociar un arreglo definitivo.

Su ponencia, una de las más esperadas de esta cita alpina, sirvió para repetir que "Irán nunca ha buscado más que una aplicación pacífica", que las armas nucleares "no tienen lugar" en su estrategia de defensa, y que no tiene intención de "avanzar en esa dirección".

Rohaní asumió la presidencia iraní en agosto de 2013, y aprovechó la intervención ante líderes políticos, empresariales y de la sociedad civil para recalcar que, como parte del objetivo de que su economía sea una de las diez mejores a nivel mundial en las próximas tres décadas, pugnará en favor de un "compromiso mayor" con el mundo.

Esa apertura y su apuesta por incrementar el comercio exterior, así como las relaciones económicas con sus vecinos, la limitó a aquellos países "que Irán ha reconocido oficialmente", por lo que obvió a Israel, considerado como un régimen ilegítimo desde la revolución de 1979.

El presidente de Israel, Simon Peres, que había convocado en Davos una rueda de prensa para reaccionar a las declaraciones del iraní, lamentó que "lo más importante de su anuncio" fue lo que no dijo, al no haber expresado "apoyo a la paz en Oriente Medio".

Igualmente decepcionado se mostró en una intervención paralela el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para quien Rohaní "continúa con la muestra iraní de decepción", por su negativa a reconocer el Estado de Israel.

La política internacional cobró protagonismo también al hablar sobre Siria y hacer un llamamiento para que "todo el mundo" ayude al país a parar "el baño de sangre", a "expulsar a los terroristas" que -dijo- están presentes en ese territorio, y a trabajar por unas elecciones libres y justas, opción que vio como la única solución al conflicto.

Su intervención se produjo un día después de la inauguración de una primera ronda de conversaciones -conocida como Ginebra 2- en la que Gobierno y oposición sirios se sentaron por primera vez en la misma sala, arropados por delegaciones de otros 40 países que llegaron a la localidad suiza de Montreux para declarar su apoyo a un proceso de paz.

Irán, uno de los pocos países que respalda al presidente Bachar Al Asad, vio retirada a última hora su invitación y con esa ausencia se acabó posibilitando que aceptaran participar los grupos de oposición representados por la Coalición Nacional Siria (CNFROS), pero Rohaní no hizo ninguna mención directa a las negociaciones.