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Resuelven misterio de más de dos décadas sobre homicidio de Baby Hope en EE UU

El caso, conocido como "Baby Hope", se mantuvo en la oscuridad hasta que un dato conseguido recientemente y un examen de ADN permitieron conocer la verdad | El Mercurio / Chile / GDA

El caso, conocido como "Baby Hope", se mantuvo en la oscuridad hasta que un dato conseguido recientemente y un examen de ADN permitieron conocer la verdad | El Mercurio / Chile / GDA

La policía de Nueva York consiguió aclarar el caso gracias a un dato de última hora y una prueba de ADN

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La policía de Nueva York consiguió resolver un antiguo misterio en torno al homicidio de una niña, cuyo cadáver fue encontrado dentro de una nevera portátil en Manhattan hace 22 años.

El caso, conocido como "Baby Hope", se mantuvo en la oscuridad hasta que un dato conseguido recientemente y un examen de ADN permitieron conocer la verdad.

Los investigadores arrestaron a Conrado Juárez, quien ahora tiene 52 años. El hombre, quien era familiar de la víctima, confesó que había abusado sexualmente de la pequeña y la había asfixiado.

Según describó el comisionado de policía Raymond Kelly, el acusado asesinó a la niña en el departamento de su hermana: la mujer le ayudó a ocultar el cadáver.

La cómplice del crimen falleció, dijo el jefe policial. Ambos eran primos del padre de la menor.

Los investigadores pudieron identificar a la pequeña: se llamaba Anjélica Castillo y tenía 4 años de edad.

Su cadáver desnudo y desnutrido había sido encontrado el 23 de julio de 1991 en la autopista Henry Hudson Parkway, por un grupo de obreros de la construcción.

Los detectives que concurrieron al sitio del hallazgo encontraron pocas pistas para ubicar a los autores del crimen. Desde entonces, la identidad de la víctima y las circunstancias de su muerte permanecieron en la oscuridad.

El caso se convirtió en una obsesión para varios investigadores, que apodaron a la niña "Baby Hope".

Cientos de personas asistieron al entierro de la pequeña desconocida en 1993. Sus restos fueron exhumados dos veces para realizar pruebas de ADN, en 2007 y 2011.

La pieza de información que permitió dilucidar el misterio surgió esta semana, luego de la reactivación de las pesquisas lanzada al cumplirse en julio pasado 22 años del hallazgo del cuerpo.

Durante una campaña de difusión realizada en el vecindario donde se encontró el cadáver, los policías colgaron avisos con bocetos del rostro de la niña y una fotografía de la nevera portátil, acompañados por la promesa de una recompensa de 12.000 dólares por información.

El ex detective Jerry Giorgio, quien trabajó en el caso desde 1991 hasta su retiro a mediados de este año, dijo que siempre tuvo confianza de que se resolvería. Lo mismo pensó el subjefe de policía Joseph Reznick, quien formó parte del equipo que buscó la verdad sobre la muerte de la pequeña.

"Reflexionando sobre el nombre que le dimos a esta niña, Baby Hope (Bebe Esperanza), creo que fue el más preciso que pudimos haber pensado", señaló Reznick.

Giorgio dejó la fuerza policial y pasó a integrar el equipo de casos no resueltos en la fiscalía de Manhattan, de donde se retiró este año. "Me perdí la llamada de la persona que dio el dato por un par de semanas, caramba", se lamentó.

La persona que dio el aviso condujo a la policía hasta la hermana de Anjélica, quien dijo a los investigadores que pensaba que su hermana había sido asesinada. La policía cotejó luego las pruebas de ADN de Anjélica y de su madre.

La mujer, quien no ha sido identificada, no tenía la patria potestad de Anjélica cuando fue asesinada. La pequeña estaba bajo el cuidado de familiares paternos, entre ellos Balvina Juárez Ramírez, quien era la hermana del asesino ahora confeso.

Los detectives ubicaron al sospechoso y lo abordaron el viernes pasado fuera del restaurante de Manhattan donde trabajaba como lavaplatos.

El hombre admitió que había visto a Anjélica mientras visitaba el departamento de su hermana, y que la había violado y asesinado.

"Cuando ella quedó inerte, llamó a su hermana que estaba en la habitación contigua", relató Kelly.

Entonces, la mujer fue a buscar la nevera portátil de color azul. Tomaron un taxi desde Queens hasta Manhattan, donde lanzaron el recipiente con el cuerpo y partieron a distintos rumbos.

Sus padres nunca reportaron su desaparición, aunque siguieron en contacto con Juárez quien, extrañamente, nunca estuvo en la lista de posibles sospechosos.

Kelly calificó el arresto como un destacado trabajo de investigación, y dijo que estaba orgulloso de su equipo.

"Hace que uno se sienta orgulloso de ser miembro de esta organización; se mostraron implacables", indicó.

Los detectives asignados al caso fueron quienes organizaron un entierro en el cementerio del Bronx para la niña en 1993. Cientos de personas asistieron a la ceremonia y Reznick pronunció el panegírico.

La niña fue vestida con una túnica blanca y fue enterrada en un féretro también blanco.

Los mismos detectives pagaron por la lápida de la niña en el cementerio con el texto "porque nos importa". Sobre la tumba hay dos angelitos.