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Residentes vuelven a zona de explosión en Texas

Explosión en fábrica de Texas | EFE

Explosión en fábrica de Texas | EFE

Las autoridades dieron la esperada autorización después de una mañana llena de nerviosismo

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Varias familias que quedaron varadas y frustradas desde que la mortal explosión en una planta de fertilizantes de Texas las dejó alejadas de casa comenzaron a regresar el sábado a sus viviendas, pero sólo bajo un toque de queda y fuertes advertencias de que no salieran de sus propiedades.

Las autoridades dieron la esperada autorización después de una mañana llena de nerviosismo. Trabajadores de emergencia informaron a los vecinos, que estaban en un hotel —esperando noticias sobre sus vecindarios— que fugas en tanques de gas estaban causando pequeños incendios cerca del lugar de la explosión, lo que evitaba que las autoridades levantaran la prohibición.

Los funcionarios se apresuraron a enfatizar que los incendios estaban bajo control y que el poblado de West no corría peligro. Más tarde repitieron el mismo mensaje mientras los evacuados, en una fila de vehículos de un kilómetro y medio de largo, avanzaban lentamente por una vía en el centro del pueblo hacia la zona afectada por la explosión, aunque las probabilidades de llegar a sus viviendas el sábado por la noche se redujeron al acercarse el toque de queda, que entraba en vigor a las 7 p.m.

"Hay seguridad, hay seguridad", dijo el concejal Steve Vanek.

Los vecinos evacuados habían esperado ansiosamente poder regresar y evaluar lo que queda de unas 80 viviendas dañadas tras la explosión del miércoles por la noche en planta de West Fertilizer Co., que dejó un saldo de 14 muertos y más de 200 heridos. La explosión devastó un radio de cuatro o cinco manzanas, zona que incluye un asilo, un edificio de apartamentos y una escuela.

Los primeros autorizados a regresar fueron los vecinos de un pequeño cuadrante de calles que eran las más alejadas de la explosión en la zona protegida, y cuyas viviendas tuvieron relativamente menos daños. Muchos parecían listos para reanudar la vida en sus casas y no parecían nada disuadidos cuando las autoridades fueron carro por carro preguntando si tenían al día la vacuna contra el tétanos, y les aconsejaban que sólo tomaran agua embotellada.

Algunos que no viven en la zona designada tuvieron que dar la vuelta. Las autoridades dijeron que podrían pasar semanas antes que los que viven más cerca de la explosión —muchos cuyas viviendas quedaron destruidas— puedan regresar.

Los residentes de casas ubicadas en la zona deben congregarse en cierto lugar y mostrar sus identificaciones. Una grúa colocó columnas de concreto para impedir el ingreso a las calles laterales.

Luego de lograr finalmente un conteo preciso de cadáveres, el poblado del centro de Texas devastado por la explosión en una planta de fertilizantes, tan potente que dejó un cráter, se enfocaba en recuperarse.

Los residentes siguieron adelante con lo que pudieron —la búsqueda de un contratista para que reconstruya y de una funeraria que organice un servicio en honor de las víctimas_, pero continúan aguardando a que las autoridades les entreguen los restos de 14 personas muertas.

Bill Killough, de 76 años, caminaba de un lado a otro por el vestíbulo de un hotel local el viernes mientras planeaba cómo aprovechar al máximo el tiempo que las autoridades le dieran para visitar su casa, ubicada apenas a dos cuadras y media del sitio de la explosión.

"Una vez que ellos examinen esa planta de fertilizantes que estalló y estén satisfechos de que no representa un peligro para nadie, no hay razón para que no se nos permita regresar a nuestras casas", dijo Killough, que solía restaurar automóviles clásicos.

Killough dijo que el hombre que hace reparaciones en su casa podría ayudarle a recuperar sus armas, envolviendo sus fusiles en mantas, mientras él se concentra en las cosas de su esposa, principalmente documentos que serán importantes en la etapa de recuperación.

El residente consiguió acudir brevemente a la casa poco después de la explosión y dice que los daños son extensos, pero no mucho peores que cuando la pareja le quitó muchas cosas para renovarla hace un par de años.

La planta almacenaba y distribuía amoniaco anhidro, un fertilizante. También mezclaba otros.

El dueño de la planta, Donald Adair, emitió un comunicado en el que dijo que no olvidará "el sacrificio generoso de los trabajadores de emergencias que murieron tratando de protegernos a todos".

Uno de los empleados de la planta también falleció tratando de ayudar durante el incendio, dijo Adair.