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Republicanos y demócratas chocan el martes por el control del Senado

La candidata demócrata por Georgia Michelle Nunn y el expresidente Bill Clinton participan en un acto de campaña para las elecciones legislativas en Atlanta (Georgia, Estados Unidos) | Foto: EFE

La candidata demócrata por Georgia Michelle Nunn y el expresidente Bill Clinton participan en un acto de campaña para las elecciones legislativas en Atlanta (Georgia, Estados Unidos) | Foto: EFE

El nivel de participación será clave para definir los resultados. Si es alto, el partido de Barack Obama podría mantener la mayoría 

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Kentucky es un buen ejemplo para demostrar por qué las próximas elecciones de medio término en Estados Unidos son vistas por el Partido Republicano como una gran oportunidad para tomar el control total del Congreso y limitar las acciones del presidente Barack Obama en los dos años que le quedan de mandato.

El estado, localizado cerca del centro del país, tiene mucha población blanca sin educación universitaria, lo que lo convierte en una entidad mayormente conservadora donde los habitantes tienden a valorar negativamente al actual mandatario.

De los 33 escaños del Senado que se elegirán el próximo martes (un tercio del total), 19 son de estados con electorados similares al de Kentucky. Obama perdió en todos en las elecciones de 2012 y en este momento su índice de aprobación está muy por debajo de 50%. “Es un ciclo electoral en el que las matemáticas están en contra del Partido Demócrata”, admite Jess McIntosh, directora de comunicaciones de Emily’s List, organización que se encarga de reclutar mujeres para la dirigencia de ese grupo político.

Los republicanos necesitan ganar seis escaños para quitarles la mayoría del Senado a los demócratas, y los analistas consideran que tienen bastantes probabilidades de lograrlo.

Cuatro de los senadores demócratas que optan por la reelección son de estados que tienden a apoyar al Partido Republicano. Fueron elegidos en 2008, año en el que Obama ganó por primera vez y hubo un récord de participación en las elecciones. Esta vez la base demócrata no está tan entusiasmada y eso les podría costar el puesto, indican analistas. Sin embargo, todavía no se puede asegurar que los republicanos conseguirán su objetivo. Esto se debe a un fenómeno curioso para el cual Kentucky también resulta un buen ejemplo: Alison Lundergan Grimes, joven dirigente demócrata, ha hecho una buena campaña que le ha permitido mantener cerrada la competencia contra Mitch McConnel, líder de la minoría republicana en el Senado y que en otros comicios ha ganado hasta con 70% de los votos.

“Lundergan nunca ha sido legisladora, por lo que no pueden criticarla por su mal récord, y su padre era un político muy reconocido en el estado, lo que le permitió construir una extensa red de apoyo y donantes. Eso ha estimulado la base en el estado”, señala Al Cross, director del Instituto de Periodismo Rural de la Universidad de Kentucky.

En Georgia ocurre algo similar con Michelle Nunn, demócrata e hija de Sam Nunn, que durante 24 años fue senador por ese estado. Su contrincante es el republicano David Perdue, un empresario cuya reputación se vio manchada por un escándalo que recientemente salió a  la luz sobre el mal manejo de una compañía. En este estado 1,8% del electorado es latino, grupo que, sorpresivamente, podría ser decisivo si los comicios son muy cerrados.

En total, el sitio web realclearpolitics.com, que promedia varias encuestas, señala que la competencia por 10 de los 33 escaños del Senado está reñida. Los otros estados en esa situación son Arkansas, Colorado, Iowa, Kansas, Luisiana, New Hampshire, Carolina del Norte y Alaska. Los 5 últimos son considerados muy conservadores.

La publicación indica que los republicanos tienen seguros 42 senadores entre cargos que no van a elección y carreras que están prácticamente definidas. Los demócratas tienen 38. Para conseguir la mayoría, los republicanos deben llegar a 51. Sin embargo, si pierden en Kentucky y Georgia eso será muy difícil.

Obama en casa. Consciente de que su escasa popularidad no ayuda a los candidatos de su partido, Obama no ha asistido a muchos actos de campaña y solo participó en algunos eventos privados para recoger fondos. “Uno sabe qué es popular y qué no. Se busca hacer cosas que sean populares. Obama no es popular aquí, así que no lo necesitábamos”, dice Christian Motley, director de política del Partido Demócrata en Kentucky. A este estado, no obstante, sí asistió Bill Clinton en dos ocasiones. El expresidente ganó dos veces la entidad cuando compitió por la Casa Blanca y todavía es querido a pesar del conservadurismo del electorado.

Las elecciones de medio término en Estados Unidos tienden a favorecer a la oposición. En toda la historia, solo tres veces ha ocurrido que el partido del presidente que ocupa la Casa Blanca termina con mayor control del Congreso tras los comicios. La única vez que pasó en el segundo periodo de un mandatario fue con Clinton en 1998.

Esta vez el resultado final dependerá mucho del nivel de participación que haya. Si es alta, los demócratas se verán favorecidos debido a que los grupos minoritarios, que respaldan con fuerza al partido, son los que tienden a quedarse en casa para este tipo de elecciones.

“En Estados Unidos hay un nivel de ansiedad muy grande. Las noticias sobre el ébola y el Estado Islámico tienden a hacer sentir inseguros a los ciudadanos. Cuando se siente más ansiedad que tranquilidad la gente vota en contra de los dirigentes que están en el poder. Eso puede movilizar a la base republicana y perjudicar a los demócratas”, opina Robert Guttman, periodista y profesor de la Universidad George Mason.

100 años de elección directa

A diferencia de la Cámara de Representantes, donde los escaños se distribuyen según el número de habitantes, en el Senado hay 2 asientos para cada uno de los 50 estados, sin importar su población. El objetivo es que haya representación equitativa de las entidades federales y por eso al principio la elección estaba a cargo de las legislaturas estadales.

La decimoséptima enmienda de la Constitución de Estados Unidos, aprobada en 1913, cedió el derecho de escoger a los integrantes de la Cámara Alta a la población, aunque conservó la distribución equitativa de los escaños. Al año siguiente los estadounidenses votaron por primera vez por sus senadores, por lo que en 2014 se cumplen 100 años de elección directa. También se cumplen 140 años del Primer Congreso Continental, celebrado en 1774 y considerado el antecedente original del Parlamento de Estados Unidos porque reunió a representantes de 12 de las 17 colonias de Gran Bretaña en América del Norte. Fue en el Segundo Congreso Continental, realizado en 1776, cuando las 13 colonias se declararon independientes.

La disputa

Los estadounidenses elegirán el martes a los 435 integrantes de la Cámara de Representantes, que tienen períodos de 2 años y pueden ser reelegidos. Asimismo escogerán a 36 de los 100 miembros del Senado: 33 de los asientos corresponden a senadores cuyo mandato de 6 años se vence y 3 a cargos que quedaron vacantes. En 36 de los 50 estados del país, además, los comicios servirán para escoger al gobernador; al igual que en los territorios de Guam, Islas Marianas del Norte e Islas Vírgenes de Estados Unidos.