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Renuncia de Napolitano abre incógnita sobre cartera clave para Gobierno EE UU

La secretaria de Seguridad Nacional de EE UU, Janet Napolitano / Reuters

La ex secretaria de Seguridad Nacional de EE UU, Janet Napolitano / Reuters

Ya suenan como sucesores el director de la agencia de gestión de emergencias, Craig Fugate, el jefe de la Administración para la Seguridad del Transporte, John Pistole, el exsenador Joe Lieberman y el comisionado de Policía de la ciudad de Nueva York, Ray Kelly

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La renuncia de la secretaria de Seguridad Nacional de EE.UU., Janet Napolitano, que dejará el cargo en septiembre, abre una incógnita sobre quién liderará esta cartera clave del Gobierno en medio del actual debate migratorio y por tener a cargo asuntos tan complejos como el manejo de amenazas terroristas.

Tras la renuncia de Napolitano, el viernes, la Casa Blanca no ha adelantado qué nombres baraja el presidente de EE UU, Barack Obama, para sustituirla al frente de la Secretaría de Seguridad Nacional (DHS), un departamento que cuenta con un presupuesto anual de unos 60.000 millones de dólares y 240.000 empleados y ampara a 22 agencias y directorios.

Sin embargo, ya suenan como sucesores el director de la agencia de gestión de emergencias (FEMA), Craig Fugate, el jefe de la Administración para la Seguridad del Transporte, John Pistole, el exsenador Joe Lieberman y el comisionado de Policía de la ciudad de Nueva York, Ray Kelly.

Sobre este último, el senador estadounidense Charles Schummer, quien lo propuso el mismo viernes para el cargo, destacó su liderazgo y aseguró que sabe cómo combatir a los grupos terroristas.

La cartera que dejará Napolitano es considerada clave por ser uno de los departamentos más complejos del Gobierno pues abarca desde la seguridad en las fronteras, pasando por la respuesta ante amenazas terroristas, hasta el despliegue ante catástrofes naturales.

Adicionalmente, desde esa secretaría, Napolitano, de 55 años, ha encabezado los esfuerzos de la Administración Obama para presionar al Congreso a que apruebe una reforma migratoria.

Sin embargo, su salida ha provocado mínimas reacciones de apoyo a su trabajo por parte de los grupos proinmigrantes, que rechazan el récord en deportaciones durante su gestión.

El Gobierno ha deportado a cerca de 400.000 inmigrantes al año durante los cuatro años de gestión de Napolitano, lo que ha generado constantes protestas de los grupos de derechos civiles ante la separación de cientos de miles de familias.

Incluso, Chris Newman, director legal de la Red Nacional de Jornaleros, describió el mandato de Napolitano como un "desastre total" y aseguró que en su organización están "muy contentos de que se vaya".

La funcionaria, que también fue gobernadora del estado de Arizona, lideró, además, un proceso de endurecimiento del control del sistema fronterizo y es una de las mayores conocedoras del funcionamiento de las agencias destinadas al control migratorio.

Pese a las críticas de activistas, Obama se ha apoyado una y otra vez en las cifras logradas por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), que desde la llegada de Napolitano ha experimentado un descenso muy notable en las detenciones en la frontera sur con México.

"Desde el primer día, Janet (Napolitano) ha conducido los esfuerzos de mi Administración para asegurar nuestras fronteras" y ha tomado medidas "para hacer nuestro sistema de inmigración más justo y coherente con nuestros valores", subrayó Obama tras el anuncio de la renuncia.

De 2008 a 2012, el número de personas capturadas por Aduanas y Protección Fronteriza que intentaron cruzar de manera ilegal a Estados Unidos se redujo de 723.825 a 364.768, aunque los más críticos consideran que el logro también es producto del descenso de oportunidades económicas en el país y el desarrollo experimentado por México.

Pese a ello, Napolitano, que se convirtió en 2009 en la primera mujer al frente del departamento de Seguridad Nacional de EE.UU., ha sido una de las voces más firmes en la defensa del sistema fronterizo actual, repitiendo una y otra vez en sus discursos y en infinitas audiencias ante los comités del Congreso que "la frontera es más segura que nunca".

El senador republicano John McCain, uno de los integrantes del conocido "Grupo de los Ocho" que lideró el texto de la reforma migratoria en el Senado aseguró tras conocer su renuncia que, pese a haber tenido desacuerdos" con ella no duda de "su integridad, su trabajo ético y su compromiso con la seguridad de la nación"