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Recomiendan uso de vacunas contra ébola pese a desconocer efectos

Enfermeras liberianas desinfectan el cuerpo de una víctima del ébola | Foto: EFE

Enfermeras liberianas desinfectan el cuerpo de una víctima del ébola | Foto: EFE

La velocidad de propagación de la episdemia hizo que la OMS decidiera tomar medidas excepcionales

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Las dos vacunas contra el ébola que se encuentran en un estado más avanzado de desarrollo fueron designadas este viernes como una de las soluciones para intentar detener la expansión de la epidemia, a pesar de que no existen pruebas de su eficacia ni de que no son nocivas para los humanos.

Expertos reunidos en Ginebra durante dos días para determinar qué tratamientos experimentales podrían usarse para luchar contra el ébola "alcanzaron el consenso" e identificaron dos vacunas "prometedoras" que podrían prevenir el contagio del virus. Además, los expertos señalaron las transfusiones de sangre y plasma convaleciente de infectados que han sobrevivido al virus como un cura alternativa plausible.

"Ninguna de estas vacunas o terapias ha sido aprobada para uso humano para prevenir el virus del ébola", señala, no obstante, el comunicado de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La magnitud de la epidemia que asola África Occidental -especialmente Guinea Conakry, Liberia y Sierra Leona- hace que soluciones no ortodoxas sean tomadas como posibilidades reales. "Estamos frente al mayor y más complejo brote de ébola que nunca hemos visto. Han muerto más personas que en los 40 años precedentes desde que se conoce la enfermedad", afirmó la directora general adjunta de la organización, Marie-Paule Kieny.

"La seguridad en los humanos es desconocida, por lo que cabe la posibilidad de efectos secundarios adversos", recordó la OMS en su comunicado, aunque Kieny dejó claro que se está haciendo "todo lo posible para luchar contra la enfermedad de la forma más rápida pero segura posible". Es precisamente por ello que no se ha recomendado el uso de distintos tratamientos experimentales como el muy publicitado Zmapp -administrado a varios extranjeros y a tres trabajadores sanitarios locales- pero de los cuales no se tienen suficientes datos.

Con respecto a las vacunas, las dos seleccionadas son VSV-EBO, de la canadiense NewLink Genetic, y ChAd-EBO, de la británica GlaxoSmithKline. Ambas están siendo desarrolladas en Estados Unidos y comenzarán a producirse también en Europa y África a mediados de septiembre. Se espera que durante los dos próximos meses se lleven a cabo test de seguridad para que ambas vacunas puedan estar disponibles este noviembre. La OMS está bastante segura de que en dos meses se pueden realizar los controles de seguridad porque los efectos adversos a una vacuna aparecen rápidamente.

Los primeros en obtener las vacunas serían los trabajadores sanitarios de los países más afectados tras haber obtenido su consentimiento. Posteriormente, los candidatos prioritarios serían los familiares de enfermos y las personas que se dedican a enterrar a los muertos por ébola. En función del resultado y de la disponibilidad, se ofrecerían a la población en general, aunque se espera que ambas empresas aceleren su producción, y los canadienses ya confirmaron que tienen 800 dosis listas para administrar. La duda es si serán efectivas o no, explicaron fuentes de la organización, porque se puede detectar si una persona ha creado anticuerpos, pero no se puede saber su efectividad a menos que dicha persona se infecte con el virus y no enferme.

Por otra parte, se ha señalado la transfusión de sangre o de plasma convaleciente proveniente de personas que se infectaron, enfermaron pero se recuperaron como una solución que puede ser efectiva pero, sobretodo, relativamente fácil para los países afectados, que tienen sistemas de salud muy precarios. Se debe detectar a los enfermos recuperados, obtener su consentimiento, hacer las pruebas para determinar que la sangre no está contaminada con otra enfermedad y que el grupo sanguíneo es compatible con el del paciente enfermo.

La idea es que los anticuerpos del paciente recuperado se inoculen en el enfermo y bloqueen el desarrollo del virus para dar tiempo al cuerpo del convaleciente a crear su propio sistema inmunológico contra el ébola. El plasma convaleciente sería una mejor opción porque se necesita menos cantidad, el problema es que se precisa una máquina y personal especializado para realizar el proceso.

Las mismas fuentes señalaron que hay países dispuestos a enviar equipos técnicos y máquinas de extraer plasma a los países afectados, aunque no citó cuáles. En la reunión también se decidió que la OMS y la comunidad internacional estarán muy atentas a que los países afectados tengan la capacidad de evitar que un tratamiento se pruebe si no hay seguridad de que no es nocivo. Según los últimos datos aportados por la OMS el virus del Ébola ha infectado a 3.685 personas, de las que 1.841 han muerto.