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Preso de Guantánamo denunció represión y tortura

Guantánamo / EFE

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Abdelhadi Faraj hizo la denuncia a través de una carta, entregada a los medios por su abogado Ramzi Kassem, en la que cuenta que "el Ejército reprime brutalmente la huelga de hambre. Nos pegan, usan balas de goma y gases lacrimógenos"

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Uno de los presos de la cárcel estadounidense de Guantánamo, ubicada en territorio cubano, denunció la represión y tortura a la que han sido sometidos durante la huelga de hambre que iniciaron en febrero pasado.

Abdelhadi Faraj hizo la denuncia a través de una carta, entregada a los medios por su abogado Ramzi Kassem, en la que cuenta que "el Ejército reprime brutalmente la huelga de hambre. Nos pegan, usan balas de goma y gases lacrimógenos", reseñó Telesur.

Faraj, un ciudadano sirio encarcelado desde 2002, y que permanece en la prisión a pesar de que en 2010 fue tomada la decisión de ponerlo en libertad, también manifiesta en la misiva que los uniformados "se han llevado casi todo de las celdas, desde los cepillos de dientes hasta las mantas y libros”.

Precisa que los “encerraron en celdas frías que no tienen ventanas, donde no entran ni los rayos del sol, ni el aire fresco. A veces ni sabemos si es día o noche".

“Cada día me atan firmemente por las manos y los pies a una silla. Un vigilante fuerte aprieta con las dos manos mi cabeza con tanta fuerza que siento como si me fuera a romper el cráneo. Luego, los así llamados médicos nos meten por la fuerza un ancho tubo flexible en la fosa nasal hasta que me sangra la nariz y la boca", relata.

Detalla que este proceso es con el objetivo de "poner en marcha a todo ritmo el flujo del líquido nutritivo. No puedo describir cuánto dolor causa".

En la misiva, Faraj cuenta que recientemente, "un enfermero arrancó brutalmente el tubo de la alimentación forzada, lo dejó sobre mi hombro, y salió de la celda, dejándome atado a la silla. Más tarde, regresó a la celda, tomó el tubo de mi hombro y comenzó a insertármelo en la nariz. Le pedí limpiar y desinfectar el tubo primero, pero se negó".

"Cuando después traté de quejarme a su jefe sobre el incidente, el me amenazó con meter el tubo de alimentación no por mi nariz, sino por otro lugar, si no suspendo mi huelga de hambre", señala.

Faraj dice en su carta que algunos de los presos "están tan débiles y enfermos que no pueden ni salir de sus celdas".

“A pesar de las dificultades, de las duras condiciones y obstáculos que imponen las autoridades estadounidenses, seguiremos con la huelga, hasta que se cumplan nuestras demandas de justicia”, enfatiza.

Manifiesta que el presidente estadounidense, Barack Obama, tiene la solución en sus manos ante esta situación en la que Washington viola claramente los derechos humanos.

Detalla que Obama "podría empezar a poner en libertad aquellos de nosotros que deberían haber sido liberados ya hace varios años, y después a aquellos contra los que, tras pasar 11 años, no han sido presentados cargos".

La prisión de Guantánamo fue creada en 2002 por la administración del entonces presidente George W. Bush, bajo el argumento de recluir en el lugar a detenidos que habrían cometido supuestos actos de terrorismo. En su mayoría, los detenidos han sido encerrados sin acusación formal ni el debido proceso judicial.

El 30 de abril pasado Obama, volvió a prometer, como hizo en la campaña presidencial de 2008, cerrar la cárcel.