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Prenden las alarmas por nueva publicidad en Londres

Para lograr ese tipo de efectos, ya se han probado cámaras con reconocimiento facial en centros comerciales que distinguen las preferencias de los clientes y chips ligados a cuentas de Facebook que revelan los gustos de cada persona cuando se acerca a una tienda | EFE

Para lograr ese tipo de efectos, ya se han probado cámaras con reconocimiento facial en centros comerciales que distinguen las preferencias de los clientes y chips ligados a cuentas de Facebook que revelan los gustos de cada persona cuando se acerca a una tienda | EFE

En un futuro cercano, cuando un individuo pase frente al escaparate de una tienda de ropa verá ofertas de camisas similares a las que suele comprar

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Varias compañías tecnológicas experimentan en las calles de Londres la forma de crear un sistema de publicidad personalizada que presente a los transeúntes anuncios basados en sus hábitos, como ya es habitual al navegar por internet.

En un futuro cercano, cuando un individuo pase frente al escaparate de una tienda de ropa verá ofertas de camisas similares a las que suele comprar o bien se encontrará con el anuncio de una versión gigante del menú que pide habitualmente al entrar en un restaurante de comida rápida.

Para lograr ese tipo de efectos, ya se han probado cámaras con reconocimiento facial en centros comerciales que distinguen las preferencias de los clientes y chips ligados a cuentas de Facebook que revelan los gustos de cada persona cuando se acerca a una tienda en particular.

El último ensayo conocido en esa dirección son unas papeleras con pantalla para mostrar anuncios que se instalaron en el centro de Londres antes de los Juegos Olímpicos de 2012 y que, según se ha conocido ahora, se dedicaban a captar información de los móviles de los transeúntes.

El invento ha hecho saltar las alarmas de organizaciones que defienden el derecho a la intimidad en el Reino Unido, cuyas quejas han obligado al Ayuntamiento de la capital británica a detener las pruebas de esos dispositivos hasta que se estudien las consecuencias legales que se desprenden de recoger datos de teléfonos móviles sin consentimiento.

“No existe justificación alguna para que compañías con las que no tenemos relación conviertan nuestros teléfonos móviles en dispositivos de seguimiento”, señaló a Efe Nick Pickles, director de la organización británica “Big Brother Watch”.

Las papeleras grababan el número de identificación de cualquier dispositivo móvil que pasara por su lado, lo que les permitiría saber, por ejemplo, cuántas veces y a qué horas caminaba una persona por ese lugar.

La dirección de un teléfono móvil es una cifra que no está asociada en principio al nombre o la dirección del dueño del dispositivo, pero una firma de publicidad puede encontrar diversos usos para esos datos anónimos.

Si una célula de seguimiento similar estuviera instalada en un determinado comercio, la papelera sería capaz de reconocer a los clientes de ese establecimiento, delatados por su móvil, y mostrarles publicidad personalizada sin que llegaran a saber que el anuncio estaba directamente dirigido a ellos.