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Predicador del EI pide destruir las pirámides de Egipto y la Esfinge de Guiza

El Estado Islámico amenazó con destruir la edificación egipcia que tiene más de 3.000 años / Archivo

El Estado Islámico amenazó con destruir la edificación egipcia que tiene más de 3.000 años / Archivo

"El hecho de que los primeros musulmanes no lo hayan hecho no significa que no deberíamos hacerlo ahora", amenazó Ibrahim al Kandari. Temen por la seguridad de toda reliquia arqueológica

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Un religioso kuwaití que apoya al Estado Islámico declaró que ya es tiempo de que los musulmanes borren de la faz de la Tierra la herencia de los faraones egipcios.

Ibrahim al Kandari sigue la línea marcada por el líder del grupo yihadista que asola Siria e Irak y que ha comenzado a ganar terreno también en el norte de África, especialmente en Libia. Abu Bakr al Baghdadi sugirió la demolición de todos los monumentos como un "deber histórico", según el reporte del sitio de noticias Al Alam.

En su extrema interpretación del islam, el Estado Islámico sostiene que ningún objeto material debe ser idolatrado y, por lo tanto, estos deben ser eliminados, como lo fueron los diferentes ídolos que adoraban las tribus árabes anteriores a la llegada del profeta Mahoma a La Meca.

El llamado a la destrucción realizado por Al Kandari no hace más que recalentar la llamada yihad arqueológica, que motoriza el EI en los territorios que ocupa. De esta manera, varias ciudades y santuarios de miles de años han desaparecido en el norte de Irak.

Entre ellos, están la iglesia de San Jorge (o Markoukas), pocos kilómetros al norte de Mosul, que fue construida en el siglo X por cristianos asirios y luego reedificada por católicos caldeos en 1840. Los arqueólogos locales denuncian que este monasterio, apoyado sobre ruinas ancestrales que datan de miles de años, fue destruido por milicias de ISIS, al igual que las estatuas de varios museos de su reducto del norte de Irak.

También la ciudad de Dur Sharrukin y las antiguas Hatra y Nimrud fueron saqueadas y reducidas a escombros, acciones salvajes que han sido comparadas con la destrucción de los budas de Bamiyan por parte de los talibanes en Afganistán en 2001. Las dos estatuas estaban talladas en la piedra y fueron dinamitadas y reducidas a polvo con disparos desde tanques.

Esta no es la primera vez que un religioso islamista llama a la destrucción de los símbolos más importantes de la civilización egipcia que floreció a la sombra de los palacios faraónicos. En 2012, otro clérigo reclamó la destrucción de la esfinge y las pirámides "tal como el profeta hizo con los ídolos en La Meca".

Además, pidió la abolición del Ministerio de Turismo en El Cairo, definiendo sus actividades como una industria "dedicada a la prostitución y el libertinaje".

Los monumentos son defendidos por la rama letrada de Egipto, que señala que los sitios en los que están enclavados son parte de la herencia cultural y que no se trata de símbolos religiosos.

Para el kuwaití Al Kandari, sin embargo, la cuestión para por un lado 100% extremista: "El hecho de que los primeros musulmanes que estaban entre los seguidores del profeta Mahoma no hayan destruido los monumentos de los faraones al entrar en territorio de Egipto no significa que nosotros no deberíamos hacerlo ahora", advirtió.


Con información de Infobae