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Pompeya, la segunda destrucción

Restos de la ciudad romana de Pompeya/ EFE

Restos de la ciudad romana de Pompeya/ EFE

A lo largo de la historia, los vestigios de la ciudad romana situada cerca de Nápoles, en la región italiana de la Campania, han estado amenazados

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Pompeya, la antigua residencia de verano de los nobles romanos y una de las paradas más importantes de la vieja Via Apia, sufre de forma imparable la destrucción de su área arqueológica a la que no llega la ayuda prometida, como tampoco llegó el aviso de la erupción del volcán que la sepultó.

A lo largo de la historia, los vestigios de la ciudad romana situada cerca de Nápoles, en la región italiana de la Campania, han estado amenazados con desaparecer para siempre.

Pompeya, asentada en una zona de actividad sísmica y volcánica, sobrevivió primero a un terremoto y años más tarde, en el año 79 de nuestra era, quedó sepultada bajo una gruesa capa de lava y bajo ella quedó durante siglos.

Pompeya fue redescubierta en 1550, cuando el arquitecto renacentista, Domenico Fontana, realizaba unas excavaciones, aunque hubo que esperar casi dos siglos para que Pompeya fuese desenterrada bajo las órdenes del rey Carlos VII de Nápoles.

El redescubrimiento de la Pompeya significó una gran revolución para el mundo civilizado pues sus ruinas se convirtieron en una de las fuentes de información más importantes que se tenía hasta el momento de la antigua Roma.

Ahora, sin embargo, la principal causa del deterioro de las ruinas de Pompeya es la aparente inacción del Gobierno italiano.

Pompeya, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997, no ha sido prioridad de los sucesivos Gobiernos italianos y también ha sufrido las injerencias de la mafia, ya que detrás de estas ruinas se mueven cantidades ingentes de dinero provenientes del turismo.

Los últimos derrumbes, que han afectado a las termas centrales, que son las más importantes, a la Casa del Torello de Bronce y al muro de una tienda en Via Stabiana, han alzado la voz de los arqueólogos que tildan de dejadez al Gobierno italiano que, tras estos últimas pérdidas, prometió iniciar los trabajos de restauración a mediados de este mes de diciembre.

Así lo anunció el pasado lunes la Superintendencia de Patrimonio Cultural de Nápoles y Pompeya, dependiente del Ministerio de Cultura, que aseguró que los trabajos de recuperación comenzarán con carácter de urgencia.

Asimismo, se informó de que el ministro de Bienes Culturales, Massimo Brey, designará al equipo que dirigirá el llamado "Gran Proyecto Pompeya", ideado en 2012 por el entonces primer ministro Mario Monti en el que se contemplaba la conservación y relanzamiento del área arqueológica y contaba con un total de 105 millones de euros de financiación (unos 143,5 millones de dólares), tanto nacional como proveniente de fondos de la Unión Europea.

Sin embargo, el técnico del Observatorio del Patrimonio Cultural, organismo dedicado a la conservación de las excavaciones arqueológicas de Pompeya, Dario Sautto, denunció a Efe que si se hubiera puesto en marcha la restauración prometida por Monti se hubieran evitado estos últimos derrumbes.

"Desde el ministerio de Bienes Culturales no están informando de todos los derrumbes ocurridos estos últimos días. Oficialmente han dicho que ha habido dos desplomes pero han habido muchos más", relató Sautto.

Además, Sautto se mostró un tanto escéptico con los plazos para la puesta en marcha del Gran Proyecto que restaurará Pompeya, ya que falta por designar al director que orquestará los trabajos de recuperación.

Han tenido que pasar casi dos años, numerosos derrumbes de gran valor y varias amenazas de la Unesco para que el Gobierno italiano responda y ponga en marcha, según dijo, el Gran Proyecto Pompeya.

Quizá, ha pasado demasiado tiempo para salvar restos de gran valor que años atrás permitieron responder a ese imaginario colectivo siempre curioso por saber cómo era la antigua Roma, cómo se relacionaban sus ciudadanos y que finalmente gracias a las excavaciones se supo con exactitud cómo vivieron e incluso cómo murieron los ciudadanos de Pompeya.

De seguir así, dijo Sautto, Pompeya que fue destruida a causa de un volcán, está sufriendo una segunda destrucción, simplemente, por la desidia de los hombres.