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Policía brasileña investiga si se ocultaron pruebas del incendio

Familiares de las vícitimas de incendio en discoteca de Brasil / EFE

Familiares de las vícitimas de incendio en discoteca de Brasil / EFE

Sospechan que la discoteca estaba superpoblada en el momento del accidente, e investigan la presunta desaparición de una computadora que almacenaba imágenes de las cámaras de seguridad. El gobierno anunció que reforzará el control en los locales

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La policía de Brasil investiga si se ocultaron pruebas del incendio en una discoteca en Santa María (al sur de Brasil), donde murieron 231 personas, mientras el país anunció que reforzará los controles para evitar nuevos dramas.

Las autoridades sospechan que la discoteca, repleta de estudiantes universitarios que celebraban una fiesta, estaba superpoblada en el momento del accidente, e investigan la presunta desaparición de un computador que almacenaba imágenes de las cámaras de seguridad.

La policía busca también el registro de caja, que permitiría comprobar cuánta gente había en el local a la hora del accidente.

Brasil, sede del Mundial de fútbol de 2014 y de los Juegos Olímpicos de 2016 en Rio de Janeiro, se encuentra bajo presión internacional para demostrar que es capaz de garantizar la seguridad en grandes eventos públicos.

Cuatro presuntos responsables fueron arrestados el lunes para facilitar la investigación: los dos dueños de la discoteca y dos integrantes de la banda musical que lanzó fuegos artificiales en el escenario de la discoteca Kiss de Santa María, en el estado de Rio Grande do Sul.

Irregularidades en el local

"Las cámaras de filmación no estaban en el local (donde deberían estar), no había ningún computador con almacenamiento de memoria", dijo la fiscal Veruska Agostine a la prensa.

Para Agostine y su colega Joel Oliveira Dutra, a cargo del caso, el hecho de que los dueños de la discoteca no hayan suministrado estas imágenes a la policía es "muy grave".

Los dueños de la discoteca declararon que el sistema de vigilancia no funcionaba desde hacía dos meses.

El drama fue provocado por "el uso de fuegos artificiales en un local cerrado", donde había "demasiada gente" y porque hubo "puertas trancadas en el momento de la evacuación", dijo el mayor Jerson da Rosa Pereira, del cuerpo de bomberos de Santa María.

El permiso de la discoteca para operar estaba vencido, según la policía y los bomberos. El local no tenía salidas de emergencia, y su única puerta de entrada y salida, según sobrevivientes, no estaba señalizada y estaba bloqueada por barreras de acero que dificultaron el escape.

Muchos jóvenes confundieron la salida con la puerta de los baños, donde la policía encontró 180 cadáveres.

Otros testigos dijeron que al inicio, los guardias de seguridad bloquearon la salida para intentar cobrar la entrada, y que al menos un extintor de incendio no funcionó.

Se estima que el 90% de las víctimas murió por asfixia, en medio de un tumulto provocado por el pánico y una nube de humo negro tóxico que les impidió hallar la salida.

La policía busca saber también qué miembro de la banda "Gurizada Fandangueira" llevó fuegos artificiales al local y los activó.

De los más de 100 heridos, unos 75 se encuentran aún en centros de tratamiento intensivo y "corren riesgo de muerte", según el ministro de Salud, Alexandre Padilha.

Alcaldes de varias ciudades del país como Manaus, Salvador, Curitiba, Cuiabá y Porto Alegre anunciaron una fiscalización más rigurosa de las discotecas durante su reunión anual con la presidenta Dilma Rousseff, celebrada el lunes.

El presidente de la Cámara de Diputados, Marco Maia, anunció la creación de una comisión para redactar un proyecto de ley federal sobre la concesión de permisos a locales públicos y prevención de incendios, para unificar las reglas municipales y estatales.

El alcalde de Manaus, Arthur Virgilio Neto, informó que las discotecas y bares "que estén en situación irregular, planteando un riesgo a los usuarios, serán cerrados y tendrán sus permisos suspendidos", indicó el diario O Globo.

El lunes, 15 discotecas y bares de Manaus fueron cerrados y multados por diversas irregularidades.

La fiscalía de Rio Grande do Sul pidió el bloqueo de los bienes de la empresa propietaria de la discoteca y de sus dueños para "asegurar el derecho de las personas a tener garantizada una futura indemnización, de modo colectivo e igualitario para todos los familiares de víctimas de la tragedia", dijo el fiscal general del estado, Nilton Arnecke Maria.

En Santa María, la tristeza de los familiares ha abierto paso a la rabia y al reclamo de justicia.

"¡Justicia, justicia, justicia!", clamaron más de 15.000 personas que recorrieron las calles del centro de la ciudad en la noche del lunes, vestidas de blanco.

"Yo sé que mi hija no vuelve, pero alguien tiene que pagar por esto", dijo Jorge Neves, padre de la joven Rafaella, fallecida el domingo.