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Petrodiplomacia forjó nueva mayoría en la OEA

Estudiantes opositores en la sede de la OEA protestando por la decisión de no hacer pública la sesión de hoy | AFP

Estudiantes opositores en la sede de la OEA protestando por la decisión de no hacer pública la sesión de hoy | AFP

Las recurrentes amenazas del oficialismo de retirarse de la organización continental disfrazan el control que, junto a sus aliados, ejerce Venezuela sobre esa institución

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En mayo de 2007, cuando su gobierno temía ser sancionado internacionalmente debido al cierre de RCTV, el presidente Hugo Chávez amenazó con retirarse de la Organización de Estados Americanos. “Si la OEA llega a condenar a Venezuela, pues Venezuela se retirará de la OEA. Cuba se retiró y no se ha muerto”, dijo el mandatario durante una cumbre de la Alianza Bolivariana para las Américas y agregó: “Esos organismos están deslegitimados”.

Siete años más tarde, el sucesor de Chávez, Nicolás Maduro, reiteró el rechazo. “¡Fuera la OEA de acá! Por ahora y para siempre”, fue la frase con la que el pasado 5 de marzo expresó su repudio a la solicitud de Panamá de una reunión de la institución continental para discutir sobre la situación venezolana.

Paradójicamente, Venezuela no necesita abandonar la OEA pues con mecanismos como el Alba y Petrocaribe ha logrado establecer una nueva mayoría que hace virtualmente imposible que esa organización acuerde alguna sanción contra el gobierno de Maduro.

Las votaciones de los días 6 y 21 de marzo, destinadas a decidir si las sesiones en las que se abordaría la crisis venezolana serían públicas o privadas, demuestran que el chavismo asumió el control de la OEA gracias a la diplomacia petrolera.
En ambas ocasiones, la objeción del gobierno venezolano a que las reuniones fueran públicas obtuvo el respaldo de los 14 países socios de

Petrocaribe, de los cuales cinco están también en el Alba, mecanismo que aportó además los votos de Ecuador y Bolivia. Maduro contó además en ambas ocasiones con el respaldo de tres países de Mercosur: Argentina, Brasil y Uruguay, cuyas exportaciones a Venezuela han crecido de forma exponencial desde la llegada del chavismo al poder.

De acuerdo con cifras de Pdvsa, Petrocaribe cubre en promedio 40% del consumo energético de los estados miembros de Centroamérica y el Caribe, en condiciones muy favorables. Desde su creación, este mecanismo fue visto como parte de una estrategia de acercamiento a los países del Caribe anglófono, región considerada clave porque allí se encuentran muchos de los aliados de Guyana, país con el cual Venezuela tiene pendiente una reclamación por el Esequibo, y porque muchos de esos estados cuestionan los 135.000 km2 de áreas marinas y submarinas que la posesión de Isla de Aves le otorga a Venezuela.

Por años, muchos analistas venezolanos han criticado la utilidad de Petrocaribe al ver que Caracas no ha logrado sumar nuevos apoyos entre las naciones beneficiadas en estos dos temas. Para Maduro, en cambio, la utilidad diplomática de Petrocaribe quedó demostrada en esas dos reuniones de la OEA.

La sesión del 21 de marzo, sin embargo, mostró un avance también de las posturas favorables a la oposición venezolana. México, Colombia, Honduras y Guatemala, naciones que se habían abstenido el 6 de marzo, apoyaron la propuesta de que la sesión fuera pública.

El Salvador fue el único país que habiéndose abstenido en la primera reunión cambió su posición para favorecer al gobierno de Maduro, lo que resulta explicable en virtud de que el Frente Farabundo Martí, aliado del chavismo desde hace muchos años, se ha reforzado en el poder con la reciente victoria del exguerrillero Salvador Sánchez Cerén en las elecciones presidenciales.

Desde el punto de vista del comportamiento de los integrantes de otras organizaciones regionales, merece la pena destacar que los socios de la Alianza del Pacífico (constituida por Colombia, Perú, Chile, México y próximamente Costa Rica) votaron a favor de que el encuentro fuera público.

En cuanto a la Unión de Naciones Suramericanas, que la próxima semana enviará una misión de cancilleres a Caracas, la mayoría de sus miembros se inclinó a favor del gobierno de Maduro: 7 de los 11 socios de esa organización (excluyendo a Venezuela) apoyaron que la reunión del 21 de marzo fuera privada, mientras que otros 4 respaldaron que fuera pública.

Vistos los resultados generales de las votaciones en la OEA, es evidente que la estrategia del chavismo de coartar a través del petróleo a los países del Caribe ha resultado útil para Maduro. Queda por ver si llegará a serlo también para defender los intereses de Venezuela en la reclamación del territorio Esequibo frente a Guyana o la soberanía que tiene el país sobre aguas del Caribe, derivada de la posesión de Isla de Aves.