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Perú celebra el fallo de La Haya

Como ya ha ocurrido en otras ocasiones, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) buscó una solución intermedia y si bien concedió a Perú un área que antes no tenía, dio la razón a Chile al mantener la frontera en la línea del paralelo

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Perú está satisfecho por el fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya porque además de cerrar sus fronteras con una ganancia de 50.000 kilómetros cuadrados de mar, le da una victoria moral que le permite abrir una nueva etapa en sus relaciones con Chile.

Como ya ha ocurrido en otras ocasiones, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) buscó una solución intermedia y si bien concedió a Perú un área que antes no tenía, dio la razón a Chile al mantener la frontera en la línea del paralelo, pero solo hasta la milla 80 y no hasta la milla 200 como era hasta ahora.

Además, en términos económicos, el área donde se pesca la anchoveta, uno de los principales recursos marinos de ambos países, sigue en manos chilenas.

De esta manera, este fallo permite a ambos países quedarse con la sensación de haber ganado algo o, al menos, de no haber perdido todo.

Para analistas políticos como Juan Velit, la sentencia supone además una "victoria moral" para Perú porque la Corte ha reconocido su argumento de que no existía un instrumento jurídico que fijara las fronteras.

Tanto Perú como Chile se han comprometido a acatar el fallo, que es inapelable.

Aunque la Corte de La Haya ha esbozado la línea divisoria en el mar, no ha establecido las "coordenadas precisas" de esta nueva frontera marítima, algo que corresponderá a las partes.

"La Corte espera que las partes determinen estas coordenadas de acuerdo con el fallo y en el espíritu de buenos vecinos", señala la decisión.

Con esta sentencia, Perú, en vísperas de celebrar el bicentenario de su independencia, culmina la definición de sus límites y cierra el "capítulo más largo y delicado" de su historia diplomática, como remarcó el presidente Ollanta Humala.

Las diferencias por los límites marítimos entre Perú y Chile se derivan de la Guerra del Pacífico (1879-1883), que modificó las fronteras entre ambos países y dejó a Bolivia sin salida al mar.

Tras una larga etapa de desencuentros con Chile, Perú espera que este fallo que pone fin a la controversia marítima permita abrir una nueva etapa en sus relaciones bilaterales.

En este sentido, Humala señaló tras conocer el fallo que espera que estas avancen hacia la consolidación de una relación de respeto mutuo, confianza, cooperación y amistad, que privilegie los intereses compartidos, impulse la vasta agenda bilateral, con especial énfasis en la integración fronteriza, y favorezca el desarrollo de ambos países.

Las autoridades peruanas confían en que las relaciones con el Gobierno de la presidenta electa chilena Michelle Bachelet, quien asumirá la Presidencia el próximo 11 de marzo, sean buenas al igual que lo han sido con Sebastián Piñera.

No obstante, han comenzado ya a surgir algunos nubarrones en el horizonte a raíz de las condiciones que están planteando las autoridades chilenas para ejecutar el fallo, entre ellas el reconocimiento por parte de Perú de que no hay temas limítrofes pendientes y la adecuación de las leyes internas del país a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar.

Mientras que las autoridades chilenas consideran que la confirmación por parte de La Haya de que la frontera marítima comienza en el paralelo del hito 1, ratifica el dominio de Chile "sobre el triángulo terrestre respectivo", el Gobierno peruano asegura que este es un litigio marítimo y la Corte solo se ha pronunciado sobre la frontera marítima.

Para Perú el tema de la frontera terrestre está concluido con el tratado de 1929.

El gobierno peruano también ha reconocido que el fallo deja una tarea pendiente con respecto a la ciudad fronteriza de Tacna, ya que los pescadores artesanales seguirán sin poder pescar en las primeras 80 millas.