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Peña Nieto abre debate sobre reforma energética en México

El presidente de México, Enrique Peña Nieto / BBC Mundo

El presidente de México, Enrique Peña Nieto / BBC Mundo

El debate gira en torno a si la reforma prevé o no la privatización de Petróleos Mexicanos (Pemex)

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Las declaraciones del presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, de visita en el Reino Unido, sobre la reforma energética han desatado una intensa polémica sobre los alcances de la iniciativa que será presentada próximamente al Congreso.

El debate gira en torno a si la reforma, que empezará a ser discutida en el marco del Pacto por México después de las elecciones locales del próximo 7 de julio, prevé o no la privatización de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Varias voces de la izquierda mexicana han interpretado las declaraciones que el mandatario concedió en Londres, sobre la necesidad de modernizar Pemex e incrementar la participación del sector privado en la petrolera, como una intención privatizadora.

"Es una audacia irresponsable que estén pensando en que lo que hoy requiere México para modernizar a Pemex es (...) abrir más claramente Pemex, la industria petrolera," y "entregársela a los extranjeros", dijo hoy el presidente del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Jesús Zambrano.

En declaraciones a la emisora MVS, el político de izquierda aclaró que tras la firma del Pacto por México, el 2 de diciembre pasado, no se ha discutido "nada que tenga que ver con la reforma energética", y llamó a Peña Nieto a poner sobre la mesa sus propuestas.

En ese acuerdo, suscrito por el Gobierno y los principales partidos, quedó establecido que los hidrocarburos seguirán siendo propiedad de la nación y que la petrolera permanecerá como una empresa pública, algo que Peña Nieto ha repetido en varias ocasiones.

En una entrevista concedida en Londres al diario Financial Times, Peña Nieto aseguró que la reforma energética incluirá "cambios constitucionales que se necesitan para dar certidumbre a los inversores privados".

Tras las reacciones que dichas declaraciones generaron en México, el gobernante aclaró hoy en la capital británica que modernizar la petrolera con participación del sector privado "no se trata de privatizar", e insistió en la necesidad de elevar su productividad y de ampliar la infraestructura para generar más energía.

"Pemex por sí mismo no tiene los recursos económicos suficientes para detonar y desarrollar infraestructura para generar más energía", por ello "tenemos que asegurar la participación del sector privado (...) sin perder la propiedad del Estado sobre los hidrocarburos", aseveró.

El secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, también salió al paso de las críticas de la izquierda mexicana al sugerir que la reforma no necesariamente pasa por un cambio constitucional.

Dentro del Pacto por México se construirán los consensos sobre "qué mecanismos, qué regulaciones se tienen que transformar" para "abrir oportunidades para la inversión privada" que permitan mejorar la eficacia y productividad de Pemex, apuntó.

El exalcalde capitalino Marcelo Ebrard pidió a Peña Nieto "que se sincere y que diga cuáles son los objetivos" de la reforma energética, dado que se trata de un cambio "muy trascendental".

"Es una decisión histórica como lo fue la expropiación petrolera en 1938", aunque ahora con argumentos en sentido contrario a favor de abrir la industria, aseveró Ebrard.

Ebrard, una de las principales figuras de la izquierda mexicana, considera "bueno" que el propio mandatario haya abierto este debate, aunque haya sido "para quedar bien para su reunión del G8" que se desarrolló en Irlanda del Norte y a la que fue invitado Peña Nieto.

Zambrano dijo que parece ya una costumbre que cuando el jefe del Ejecutivo sale al extranjero, "conocemos las verdaderas intenciones", e indicó que lo "aconsejable sería que se pusieran sobre la mesa las propuestas".

Destacó que su partido está a favor de la modernización de Pemex, "sin privatizar" ni cambiar la Constitución, sino a través de una reforma a la ley secundaria que permita a la petrolera destinar sus ingresos para ampliar su capacidad de explorar, extraer y refinar crudo.

Si la petrolera sigue enviando al fisco el 70 por ciento de sus ingresos, "es imposible que se pueda modernizar", dijo Zambrano, quien resaltó que para convertir a Pemex en la "columna vertebral del desarrollo" se requiere de una reforma fiscal que acabe con los privilegios y los regímenes especiales.

Si se combate la evasión fiscal, que asciende a entre 400.000 y 500.000 millones de pesos (entre 31.000 y 39.000 millones de dólares) según estimaciones oficiales, se podrán "cubrir los déficit que puedan desprenderse de esta reforma" y dar a Pemex la "fortaleza financiera que hoy no tiene", afirmó.