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París protestó por los 12 muertos en el atentado a Charlie Hebdo

En París, como en otras muchas ciudades de Francia, miles guardaron silencio y recordaron a las víctimas del ataque | Foto: EFE

En París, como en otras muchas ciudades de Francia, miles guardaron silencio y recordaron a las víctimas del ataque | Foto: EFE

Los terroristas gritaron: “¡Vengamos al profeta Mahoma! Matamos a Charlie Hebdo”, y “Dios es grande” luego de masacrar a las víctimas  

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París protestó por el ataque al semanario Charlie Hebdo, en el que tres hombres vestidos de negro y enmascarados irrumpieron en las oficinas del semanario satírico al grito de “Allahu akbar” (Dios es grande) y mataron a 12 personas e hirieron a otras 7 antes de huir en un Citroen C3 negro hacia las afueras de la capital francesa.

Miles de personas fueron a la plaza de la República en un silencio absoluto contra la masacre terrorista. Los manifestantes respondieron a las convocatorias espontáneas y muchos enarbolaron carteles con la leyenda: “Je suis Charlie” (Yo soy Charlie). Otros lloraron con ejemplares de la revista y colocaron velas y carteles en el monumento que preside la céntrica plaza de la capital.

Miles de franceses participaron también en concentraciones en ciudades como Toulouse, Marsella, Lyon y Nantes.

Los asesinados en la sede de la publicación que satirizaba religiones e ideologías por igual fueron ocho periodistas, un economista, un invitado y dos policías. Los famosos caricaturistas Charb, Cabu, Wolinski y Tignous figuran entre los fallecidos.

Con fusiles automáticos y hablando en francés impecable, los atacantes obligaron a una caricaturista del semanario  –que estaba en la entrada con su hija pequeña– a abrir la puerta.

El personal estaba en una reunión editorial y los atacantes apuntaron directamente al director del diario, Stephane Charbonnier –conocido por su seudónimo Charb– a quien mataron junto con su guardaespaldas policial, dijo Christophe Crepin, portavoz del sindicato policial. Minutos después, dos hombres se dirigieron con tranquilidad a un auto negro que los esperaba abajo y le dispararon a la cabeza a un agente de policía que estaba malherido en el suelo.

“¡Vengamos al profeta Mahoma! Matamos a Charlie Hebdo”, gritó uno de los hombres, captado por un video desde un edificio cercano. Nadie se ha atribuido el hecho.

La web del diario Metronews informa que los sospechosos son tres hombres: los hermanos Said Kouachi y Chérif Kouachi de nacionalidad francesa, de 34 y 32 años de edad, y Hamyd Mourad, de 18 años, de nacionalidad desconocida. Todos con antecedentes por cooperar con redes yihadistas.

El último número del semanario publicado ayer contiene en sus páginas una caricatura firmada por Charb que parece premonitoria. El texto dice: “Francia sigue sin atentados” y abajo el supuesto yihadista, con el dedo índice alzado y la mirada perdida, replica a esa noticia y puntualiza: “Tenemos hasta el final de enero para presentar nuestros deseos”.

Barbarie. El presidente François Hollande denunció el hecho como un atentado terrorista de excepcional barbarie. Francia –al igual que Europa– elevó su nivel de alerta al máximo y reforzó la seguridad en casas de oración, tiendas, oficinas de medios de comunicación y de transporte. Los más altos cargos del gobierno realizaron una reunión de emergencia.

Hollande decretó luto nacional y las escuelas de la capital suspendieron las clases.

El primer ministro francés, Manuel Valls, rindió  homenaje, junto con el titular de Interior, Bernard Cazeneuve, al policía rematado en el suelo.

El expresidente francés Nicolas Sarkozy condenó el atentado y pidió medidas fuertes contra el terrorismo al gobierno, al que apoyará sin reservas.

Marine Le Pen, presidente del ultraderechista Frente Nacional, señaló que se debe rechazar el fundamentalismo islámico.

El mundo no calla ante el extremismo

Gobiernos e instituciones occidentales condenaron enérgicamente el atentado contra el semanario que causó la muerte a doce personas, como un intolerable ataque contra la libertad de expresión. El Consejo de Seguridad de la ONU repudió enérgicamente lo que calificó de cobarde y bárbaro ataque terrorista.

El secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, advirtió que la libertad de expresión en el mundo "no se puede matar" con ataques.

“El horrible atentado devastó París, sembró la muerte y sumió en consternación a Francia”, dijo el papa Francisco.

Reporteros Sin Fronteras instó a los medios de comunicación de todo el mundo a publicar los dibujos de Charlie Hebdo. Los diarios españoles El País y El Mundo han difundido en sus ediciones digitales las caricaturas de Charlie Hebdo, entre ellas un dibujo de Mahoma lamentándose de los fundamentalistas y diciendo, mientras se tapa la cara con las manos: “Es difícil ser amado por idiotas”.

El presidente del Consejo Francés del Culto Musulmán y rector de la Gran Mezquita de París, Dalil Boubakeur, condenó en nombre de los musulmanes de Francia el horror del crimen. El escritor Salman Rushdie autor de los Versos satánicos dijo que hay que burlarse de la religión.

El Dato

La sede del grupo de prensa español Prisa en Madrid, donde se encuentra entre otras la redacción de El País, fue desalojada debido a un bulto sospechoso que provocó inquietud tras el atentado de París, declaró un portavoz del periódico. Hacia las 1:45 pm, hora local, poco más de dos horas después del ataque mortal contra Charlie Hebdo en París, un hombre se presentó con un paquete que contenía cables, explicó.

“Ante la sospecha la policía desalojó el edificio”, indicó el director de comunicación de El País, Pedro Zuazua.


París, enlutada y triste 

NAIKY FLORENT

7 de enero, 6:50 pm, Place de la République. Miles de personas marchan en silencio. Sus expresiones muestran tristeza, desconcierto, consternación. Unos murmuran, otros gritan consignas y lanzan discursos seguidos de aplausos. Varios levantan pancartas con las inscripciones "Je suis Charlie", "Nous sommes tous Charlie", “T’es pas mort, Charlie !", o con algunas de las controversiales portadas del diario satírico Charlie Hebdo. Hay niebla y una temperatura de 5°C. Sin embargo, eso no impide que las 35.000 personas presentes en el lugar sigan su marcha por la rue du Temple. "Entre los heridos había una chica", dice tímidamente una joven que vino a apoyar la manifestación.

La estación République del Metro, en el distrito 3 de París y a pocos kilómetros de la sede del semanario francés donde ocurrió el ataque, está abarrotada de gente. Los accesos están congestionados. Hay que hacer largas colas para salir o entrar de la estación. Los residentes de este movido sector parisino se abren difícilmente paso entre la ola de personas que vino a mostrar su solidaridad.

Hay policías por todos lados y las calles están cerradas. El sistema de Metro en la ciudad funciona con normalidad. Solo fue cerrada, a petición de la policía, la estación Richard Lenoir, la más cercana a la sede del diario,  donde aún permanecen miembros de los cuerpos de seguridad para proteger el lugar y  los pasantes han dejado flores. A partir de las 7:00 pm, los trenes del Metro ya no se detenían en la estación République. Seguían de largo.

El sistema de transporte está casi desolado. Por lo general, en las horas pico se ven miles de personas. En un vagón, un hombre de tez morena, de contextura grande y alto, comienza a hablar árabe. De repente, todos callan, surge un momento de tensión, las miradas se cruzan. En la estación Père Lachaise se oye un ruido, como si fuera un disparo, y una mujer lanza un grito corto y seco. Hay un silencio seguido de un suspiro de alivio: solo fue el sonido de una papelera metálica que se desprendió de su soporte y cayó al piso. Como medida de seguridad, algunas líneas de grandes trenes que une París con las ciudades satélites de la región de Île de France interrumpieron parte de su recorrido, por lo que algunas estaciones de conexiones como Vincennes, Nation y Les Halles estuviesen abarrotadas de gente entre 5:00 y 7:00 pm. Bussy-Saint George y Val-de-Fontenay, dos estaciones de trenes interregionales, fueron cerradas luego de que se dieron alertas sobre paquetes sospechosos abandonados. En Barbès, en el distrito 18, un sector al norte de París donde reside la comunidad musulmana más grande en la capital y se realizan protestas incendiarias en reivindicación de los derechos de esta colectividad, todo parece estar tranquilo. Algunas tiendas están abiertas, aunque con pocos clientes o  ninguno. Se escucha una sirena de policía en la lejanía. A poco metros de allí, en el distrito 19, los responsables del atentado dejaron el carro con el cual huyeron de la escena del crimen y se montaron en otro para escapar. 

A las 8:00 pm, en el centro de París, uno de los quartiers más llenos de vida de la capital, Chatêlet, está desolado. No hay casi gente en los bulevares. Algunas tiendas y restaurantes están abiertos, pero se siente un ambiente de pesadumbre y tristeza. A esa misma hora, el presidente de Francia, François Hollande, hacía una alocución nacional para decretar tres días de luto. A pocos kilómetros del centro, cientos de personas aún permanecían en los alrededores de la Place de la République con velas y pancartas. Se preparaban para batallar el duro frío de una noche de invierno para realizar una vigilia hasta mañana en honor de las 12 personas que fueron asesinadas en París.