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Papa irá a Lampedusa para "llorar" por quienes mueren en el Mediterráneo

El papa Francisco I / EFE

El papa Francisco I / EFE

El santo padre recordará a los miles de indocumentados e inmigrantes que han perdido la vida en los últimos años en el Mediterráneo, tratando de ingresar al viejo continente en busca de una vida mejor

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El papa Francisco cumplirá el lunes una visita histórica para "llorar" por los miles de indocumentados e inmigrantes que han perdido la vida en los últimos años en el Mediterráneo, tratando de ingresar al viejo continente en busca de una vida mejor.

"Va a llorar por los muertos", reconoció en una charla con los periodistas el secretario privado del papa, el sacerdote maltés Alfred Xuereb, comentando el primer viaje dentro de Italia que Francisco ha programado tras su elección en marzo pasado.

"Su presencia es un signo para demostrar que mientras en el norte están los ricos que ostentan y desperdician, al mismo tiempo existe un sur que deja todo para buscar la fortuna y a menudo encuentra la muerte", explicó el jueves Xuereb al margen de la visita del primer ministro italiano, Enrico Letta, al Vaticano.

La visita del primer papa de América Latina a la isla italiana, tristemente célebre en el mundo por recibir cada año a miles de inmigrantes ilegales que atraviesan el mar en pateras de fortuna, ha sido organizada en uno de los meses en que el fenómeno se intensifica debido a las buenas condiciones del mar.

Cuatro días antes de la llegada de Francisco, más de 200 personas, entre ellas 41 mujeres y varios menores de edad, desembarcaron en la isla tras una larga travesía realizada en condiciones extremas para huir de la pobreza, las guerras y conflictos que afectan a varios países de África, entre ellos Egipto, Siria y Libia.

Buena parte de esos indocumentados, entre ellos numerosos musulmanes, que suelen esperar hacinados en centros de detención la deportación tras haber pagado cara la travesía a traficantes de seres humanos, podrán asistir el lunes a la misa papal, que se celebrará en el pequeño estadio de la localidad.

El jefe de la Iglesia católica, que quiere dar alivio a los indocumentados, oficiará la misa hacia mediodía con el obispo local después de haber rendido homenaje a los miles de inmigrantes que han perdido la vida en la travesía, cuyo número exacto ninguna entidad logra establecer.

Francisco visitará primero Cala Pisana, de donde se embarcará para recorrer escoltado por barcos de pescadores parte del trayecto que suelen realizar a su llegada los inmigrantes.

Mar adentro lanzará una corona de flores para recordar a todos aquellos que se encuentran en el fondo del mar sin sepultura y denunciar con ese gesto emblemático la severa política de Europa hacia los prófugos y sin papeles.

Respetando su estilo sencillo y sus gestos independientes, Francisco cumplirá ese rito en el mar solo, acompañado por un fotógrafo y un camarógrafo del Vaticano para rezar por aquellos que han visto frustrado el sueño de un futuro sin violencia ni miseria.

Ningún cardenal, político o parlamentario acompañará al Papa a pedido del mismo Francisco, quien pidió una ceremonia sobria, sin discursos ni autoridades, con la presencia sólo de la alcaldesa Giuseppina Nicolini y del arzobispo de Agrigento, Francesco Montenegro.

El Papa quiere "hacer un llamamiento a la responsabilidad de todos, para que se ocupen de estos hermanos y hermanas en extrema necesidad", adelantó el lunes el portavoz del Vaticano, padre Federico Lombardi.

Lampedusa, situada a menos de 100 km de las costas del norte de África, es el puerto de entrada a Europa.

Durante los seis primeros meses del 2013, cerca de 8.000 emigrantes (7.913) desembarcaron en las costas italianas, el doble del año pasado durante el mismo lapso de tiempo.

La mayoría llegó a Lampedusa, 3.648 personas, tres veces más que en el 2012.

La muerte a mediados de junio en el Canal de Sicilia de siete emigrantes que se aferraban desesperadamente a las redes de un atunero tunecino después de que la tripulación cortó las cuerdas de las redes al descubrirlos, generó indignación en la península y motivó la visita papal.