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Papa Francisco recibe a la presidenta Cristina Fernández

El papa Francisco recibió a la presidenta Cristina Fernández / EFE

El papa Francisco recibió a la presidenta Cristina Fernández / EFE

Las relaciones de Kirchner con el actual Papa fueron tensas ya durante la presidencia de su marido, el fallecido Néstor Kirchner

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El papa Francisco, exprimado de Argentina, recibe el lunes en audiencia privada a la presidenta Cristina Kirchner en el Vaticano, en un encuentro que podría servir para limar asperezas en sus relaciones, la víspera de la gran misa de inauguración de su pontificado.

Kirchner, que llegó el domingo por la tarde a Roma, será recibida a las 12H50 locales (11h50 GMT) por el hasta el pasado miércoles arzobispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio en la Casa Santa Marta, donde reside hasta poder instalarse dentro de unos días en su apartamento del Palacio Apostólico. Las relaciones de Kirchner con el ahora papa Francisco, fueron tensas ya durante la presidencia de su marido, el fallecido Néstor Kirchner.

Ambos presidentes no apreciaban las críticas en las homilías del entonces cardenal, que denunciaba con frecuencia "el escándalo" de la pobreza o el "flagelo" de la droga y de la delincuencia en Argentina. Las relaciones se tensaron un poco más tras la aprobación de una ley de matrimonio homosexual en Argentina, en 2010.

El encuentro con Kirchner será el primero de Francisco con uno de los numerosos jefes de Estado y de gobierno que están llegando en las últimas horas al Vaticano para asistir a la misa de inauguración oficial del papado del martes, coincidiendo con el día de San José, patrón de la Iglesia.

Entre otros se esperan a los presidentes de Brasil, México, Chile, Ecuador, Paraguay y Honduras así como representantes de otros países de Latinoamérica, que vienen a rendir homenaje al primer papa del subcontinente.

También se espera la presencia del heredero de la Corona española, el príncipe Felipe, de la argentina Máxima Zorreguieta, futura reina consorte de Holanda así como la del primer ministro francés y de la canciller alemana, Angela Merkel. En las últimas horas ya llegaron a la capital italiana el vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, así como el presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, sancionado en Europa y Estados Unidos por violación de derechos humanos.

Las autoridades romanas prevén la llegada a la ciudad de un millón de personas para esta celebración que tendrá lugar excepcionalmente en la plaza de San Pedro del Vaticano y no dentro de la Basílica, y en la que se reservarán espacios para los enfermos y los minusválidos.

Una de las incógnitas de la celebración será el anillo del Pescador, el símbolo del poder papal que cada pontífice puede personalizar y que podría no ser de oro, siguiendo la línea de simplicidad que ha demostrado el primer papa jesuita de la historia en sus primeros días como líder de la Iglesia católica.

Un papado bajo el signo del cambio

El nuevo Papa demostró de nuevo el domingo su gran popularidad cuando más de 150.000 personas le aclamaron en la plaza de San Pedro para su primera oración del ángelus, en la que puso la misericordia y el perdón en el centro de la acción de la Iglesia. "Muy emocionante y lleno de banderas chilenas", tuiteó el presidente chileno, Sebastián Piñera, tras asistir al tradicional rezo dominical.

Además de sus palabras por "una iglesia pobre y para los pobres", el cambio de la llegada de Francisco se ha notado sobre todo en las formas, con su estilo directo, su cercanía con la gente, rompiendo el protocolo si hace falta, y su particular sentido del humor.

Menos de una semana después de su elección sorpresa a la cabeza de la Iglesia, el miércoles pasado tras un cónclave de dos días, el papa Francisco ha insuflado aires de cambio a la milenaria institución, que durante los ocho años bajo el timón de Benedicto XVI se vio afectada por varios escándalos.

A pesar de estar considerado un progresista por su denuncia de la pobreza, el nuevo Papa mantiene una línea conservadora en temas sociales y condena el uso del preservativo (incluso para prevenir el sida), así como la eutanasia y el aborto. La renuncia histórica del Papa alemán y la elección de Francisco abren ahora nuevas perspectivas para la Iglesia católica, con 1.200 millones de fieles en todo el mundo pero que se enfrenta al reto de frenar la secularización creciente de la sociedad, en particular en los países occidentales.