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Papa Francisco sirve de inspiración para un tango, su género favorito

El papa Francisco I | Fotos: Agencias

El papa Francisco I | Fotos: Agencias

"Vaya este tango cordial que tiene como motivo el cantarle a un argentino abrazado a lo social", reza la composición con letra de Enrique Bugatti

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Jorge Bergoglio es argentino antes que Papa y, como buen porteño, se confiesa amante del tango, un género al que ya sirve de inspiración en composiciones al ritmo del "2 x 4" como los de "Ahora, Papa Francisco", que presentó hoy Edmundo Rivero (hijo) en un monasterio de Buenos Aires.

"Vaya este tango cordial que tiene como motivo el cantarle a un argentino abrazado a lo social", reza la composición con letra de Enrique Bugatti y música de Edmundo "Muni" Rivero, quien lleva con orgullo el nombre y el oficio de su padre, Edmundo Rivero (1911-1986), uno de los tangueros más famosos de Argentina.

"Para toda persona que está dentro de nuestra cultura, de nuestra música de Buenos Aires, el tango es llegar a hacer una obra cumbre", explicó a Efe "Muni" Rivero, quien estrenó hoy su composición en el monasterio de Santa Catalina de la ciudad natal de Jorge Bergoglio.

Rivero aseguró que la inspiración para componer esta obra "ha sido celestial" porque tanto la música como la letra llegaron de forma muy rápida, mucho más de lo que normalmente se tarda en crear un tango, y en un lapso de poco más de dos meses estaba ya grabado.

"Los compositores a veces podemos pensar una obra, un argumento, pero tarda lo que tarda la inspiración, a veces rompemos hojas, hojas y hojas", aclaró el tanguero, al poner como ejemplo el famoso tango "Uno" -que Enrique Santos Discépolo y Mariano Mores tardaron cuatro años en rematar- de la complejidad de la composición en dos por cuatro.

La historia de este tango arranca lejos de Argentina, en la vaticana Plaza de San Pedro, un 13 de marzo que trajo casi por sorpresa al primer papa argentino.

Aquella noche, Rivero se fue a la cama con las imágenes en la cabeza del Francisco anunciado al mundo tras la fumata blanca, mezcladas con los recuerdos propios del Bergoglio cardenal que le había dado de comulgar dos veces a él en Buenos Aires.

Al día siguiente Rivero llamó al periodista Enrique Bugatti, con quien ha colaborado en varias composiciones, y en conversación telefónica le disparó un "por qué no le escribes un tango al Papa".

Bugatti, dudoso, le contestó que no iba a ser fácil pero a los dos días le envió las dos primeras estrofas.

Después de varias semanas de trabajo y algunos arreglos con el director orquestal José Colangelo, quien acompañó hoy a Rivero en el recital del monasterio, la pieza quedó lista el 28 de mayo.

Los intérpretes grabaron entonces un vídeo que viajó desde Buenos Aires hasta Río de Janeiro en un iPad que fue entregado a Francisco durante la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud a finales del pasado julio.

Según cuenta Rivero, el periodista que transportó aquel iPad junto con otros regalos para el papa aseguró en una entrevista que de la "infinidad de regalos" recibidos, "lo que más le gustó fue el tango que le mandó Edmundo 'Muni' Rivero, porque lo escucha dos o tres veces por día".

"Yo estaba en mi casa y cuando escuché eso pegué un salto...", recordó con emoción el tanguero.

Al acto acudió también una agrupación tradicionalista gaucha de Pergamino y miembros de la Asociación Indígena de la República Argentina y se recaudaron fondos para la obra de Cáritas.

"El papa Francisco tiene esa gran convocatoria", apuntó Rivero agradecido del apoyo recibido por los distintos sectores de la sociedad argentina.

El acto de hoy, al que acudieron unas trescientas personas, conmemoró el primer aniversario de la visita del papa Francisco al monasterio de Santa Catalina cuando aún era arzobispo de Buenos Aires y cardenal primado de Argentina.

En pleno patio conventual, bajo las estrellas invisibles del cielo porteño, también se interpretaron otros tangos, como "La canción de Buenos Aires", de la mano de un trío de bandoneón contrabajo y piano.

También parejas de bailarines de tango brindaron un pequeño espectáculo, para dar luego paso a Edmundo Rivero y la orquesta de José Colángelo.