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Papa Francisco está "hondamente apenado" por víctimas de huracán en México

El papa Francisco / EFE

El papa Francisco / EFE

El Santo Padre además desea transmitir "su sentido pésame a los familiares de los difuntos y su paterna solicitud y cercanía espiritual a los heridos y damnificados"

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El papa Francisco envió un mensaje de condolencia por las numerosas víctimas del huracán y las tormentas que han azotados estos días las dos costas de México en el que dice sentirse "hondamente apenado" y pide a Dios que dé consuelo a quienes sufren estas desgracias, informó hoy prensa del Vaticano.

El mensaje papal fue enviado a través del Secretario de Estado, Tarcisio Bertone al arzobispo de Guadalajara y presidente de la Conferencia Episcopal Mexicana, Francisco Robles Ortega.

Al menos 47 personas fallecieron en México en los últimos días como resultado de los deslizamientos de tierras, la destrucción de viviendas o el desbordamiento de ríos causados por el huracán "Ingrid" y la tormenta tropical "Manuel", que han afectado a ambas costas del país, según informó el ministro del Interior de México, Miguel Ángel Osorio Chong.

En su mensaje, el papa Francisco asegura estar "hondamente apenado" al conocer las dramáticas consecuencias del huracán 'Ingrid' y de la tormenta tropical 'Manuel' "a su paso por esa amada nación", ocasionando víctimas, heridos y numerosos daños materiales, y dejando sin hogar a muchas familias, por lo que "ofrece fervientes sufragios por el eterno descanso de los fallecidos".

Al mismo tiempo -agrega la nota- pide a Dios que otorgue su consuelo a quienes sufren estas graves desgracias e incremente "en todas las personas de buena voluntad los sentimientos de fraternidad y solidaridad para colaborar decididamente en la reconstrucción de las zonas afectadas y ayudar de modo efectivo a cuantos están sumidos en el dolor y la desesperación".

El Santo Padre además desea transmitir "su sentido pésame a los familiares de los difuntos y su paterna solicitud y cercanía espiritual a los heridos y damnificados y, a la vez que los confía a las maternas manos de Nuestras Señora de Guadalupe, les imparte de corazón la reconfortante bendición apostólica, como signo de afecto al querido pueblo mexicano, tan presente en su corazón de pastor de la Iglesia Universal en tan lamentables circunstancias".