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Papa: La Capilla Sixtina es aún más bella contemplada en oración

Capilla Sixtina/ Reuters

Capilla Sixtina/ Reuters

Benedicto XVI aseguró que las obras artísticas que decoran la Capilla, "encuentran en la liturgia su ambiente vital, el contexto en el que expresan de la mejor manera toda su belleza

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El papa Benedicto XVI dijo este miércoles que "la Capilla Sixtina contemplada en oración es aún más bella, más auténtica y se revela en toda su riqueza", durante la celebración litúrgica que ofició en ella con motivo de los 500 años de su inauguración con los frescos del maestro Miguel Ángel (1475-1564).

El 31 de octubre de 1512 el papa Julio II inauguró con una solemne misa los frescos en la víspera de la Festividad de Todos los Santos, y hoy su sucesor en la silla de San Pedro, Benedicto XVI, repitió el mismo rito para festejar el aniversario de la capilla del Palacio Apostólico Vaticano, que es la Sixtina.

Para el papa, las obras artísticas que decoran la Capilla, en particular, los frescos "encuentran en la liturgia su ambiente vital, el contexto en el que expresan de la mejor manera toda su belleza, toda la riqueza y la importancia de su significado".

La obra maestra del autor florentino Miguel Ángel cobra todo el sentido durante la misa, sostuvo el papa alemán.

"Es como si durante la acción litúrgica, toda esta sinfonía de figuras cobrasen vida, no solo en el sentido espiritual, sino también estético, porque la percepción de la forma artística es un acto típicamente humano y, como tal, involucra a los sentidos y al espíritu".

Explicó el pontífice que el fresco de la bóveda, con escenas del Génesis, fue realizado entre 1508 y 1512 por Miguel Ángel por indicación de Julio II y el maestro afrontó la tarea de pintar más de mil metros cuadrados de yeso.

"Podemos imaginar -relató- el impresionante efecto producido para aquellos que lo vieron por primera vez".

El obispo de Roma nombró al arquitecto, pintor y escritor renacentista Giorgio Vasari (1511-1574) quien dijo del fresco "esta obra de arte es verdaderamente la luz de nuestro arte, que ha dado juventud y luz al arte de la pintura, que ha servido para iluminar el mundo".

Para Joseph Ratzinger "es la luz de Dios la que ilumina los frescos de la Capilla Papal, la luz que con su potencia vence el caos y la oscuridad para dar vida: en la creación y en la redención".

Y la Capilla Sixtina -según mantuvo- "narra esta historia de luz, de liberación, de salvación, habla de la relación de Dios con la humanidad".

Según Ratzinger, en la genial obra de Miguel Ángel, la mirada es invitada "a recorrer los mensajes de los Profetas, a los que se unen las Sibilas paganas en espera de Cristo, desde el principio de todas las cosas".

En su análisis teológico-artístico de los frescos de la Sixtina, el papa afirmó: "Con una intensidad expresiva única, el gran artista diseña al Dios Creador, su acción, su potencia para decir con evidencia que el mundo no es producto de la oscuridad, del absurdo, sino que deriva de una inteligencia, de una libertad, de un acto supremo de amor".

Y agregó: "En el encuentro del dedo de Dios y del hombre, nosotros percibimos el contacto entre el cielo y la tierra. Con Adán, Dios entra en una relación nueva con su creación, el hombre está en una relación directa con Él, es llamado por Él, a imagen y semejanza de Dios".

Veinte años después, en el Juicio Final que pintó en la pared del altar, Miguel Ángel concluiría la gran parábola del camino de la humanidad y volvió su mirada "para cumplir esta realidad del mundo y del hombre, el encuentro final con Cristo juez de los vivos y los muertos", dijo.