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Papa culmina gira por Asia despedido por millones de personas

El presidente del país, Benigno Aquino III, líderes de la iglesia y 400 niños de la calle gritando "papa Francisco te queremos", despidieron al pontífice | Foto: AP

El presidente del país, Benigno Aquino III, líderes de la iglesia y 400 niños de la calle gritando "papa Francisco te queremos", despidieron al pontífice | Foto: AP

Cientos de miles de filipinos salieron a las calles de Manila ondeando banderas para ver por última vez a Francisco

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El papa Francisco voló de regreso al Vaticano el lunes tras un viaje de una semana por Asia, donde hizo un llamado a la unidad en Sri Lanka tras la guerra civil, pidió a los filipinos que sean "misioneros de la fe" en el continente más poblado del mundo y batió un récord de asistencia a su última misa en la capital filipina.

El presidente del país, Benigno Aquino III, líderes de la iglesia y 400 niños de la calle gritando "papa Francisco te queremos", despidieron al pontífice en una base aérea de Manila donde, cargando con una bolsa de viaje negra, embarcó en un avión rumbo a Roma. De pie en la parte superior de las escaleras de acceso, saludó a la multitud, inclinó ligeramente la cabeza y luego entró en la aeronave.

Cientos de miles de filipinos salieron a las calles de Manila ondeando banderas para ver por última vez a Francisco, de 78 años, quien sonrió y saludó a bordo de un papamóvil blanco abierto por los laterales. A su paso, muchos lo llamaban por su nombre y saltaban y lloraban de alegría.

"Es mi líder mundial número uno", dijo Rita Fernández, una mujer de 63 años con cuatro hijos, quien esperaba en una calle cerca de la Nunciatura Apostólica donde Francisco se alojó durante su visita de cuatro días.

"Viaja en autobús. Voló a Tacloban para visitar a los sobrevivientes del tifón a pesar de la tormenta y se detiene a hablar con los pobres. Es un santo en vida", añadió Fernández, que sostuvo un celular con cámara y vestía una camiseta amarilla con una imagen sonriente de Francisco.

Incapaz de atravesar la densa multitud para acercarse a las primeras filas, un hombre se subió a una escalera portátil y desplegó un cartel con la cara del pontífice sonriendo y un mensaje de despedida escrito a mano: "Querido papa Francisco, ¡te queremos! Oramos por ti. Por favor ora por todos nosotros".

Tanta pasión y devoción dieron energía al líder de la Iglesia católica, con 1.200 millones de fieles en todo el mundo, que se enfrenta al laicismo, a escándalos de abusos sexuales por parte de sacerdotes y a otros problemas abrumadores.

El papa dedicó su viaje de cuatro días a Filipinas a los pobres. Denunció la corrupción que les robó una vida digna, visitó a niños de la calle y viajó al este, a Tacloban, para ofrecer sus oraciones a los sobrevivientes del letal tifón Haiyan de 2013 que arrasó unas de las regiones más pobres del archipiélago.