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Oposición de Argentina pide atender inflación

Tras una devaluación del peso argentino que la semana pasada acumuló un 17 %, el Ejecutivo de Cristina Fernández anunció el pasado viernes que iba a liberar parcialmente el "cepo" cambiario, puesto en marcha a finales de 2011

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Los mercados en Argentina volvieron hoy a comportarse con cautela ante las nuevas normas en la plaza cambiaria, mientras la oposición exige al Ejecutivo que atienda al impacto de la devaluación sobre los precios.

En la segunda jornada en que se permite a los pequeños inversores comprar divisas extranjeras para ahorro personal, el precio del dólar en el mercado oficial cerró sin cambios, a 8,01 pesos por unidad.

En tanto, en la plaza informal la moneda estadounidense se cambió entre 12,35 y 12,50 pesos, por encima del cierre del lunes pero muy por debajo de los bruscos saltos de la semana pasada.

En la Bolsa de Buenos Aires, el índice Merval de las acciones líderes concluyó la jornada con una ganancia del 0,99 %, tras haber avanzado el lunes un 1,08 %.

Los títulos públicos, en particular los nominados en dólares, también cerraron en alza.

"Ajeno por estos días a la más cautelosa marcha de Wall Street, y a los mayores temores sobre el futuro de los emergentes, los operadores siguen mostrando un tono más expectante mientras se evalúa la marcha de las últimas medidas económicas", comentó el economista Gustavo Ber, titular del Estudio Ber.

El Fisco informó en un comunicado que entre este lunes y hoy autorizó operaciones por 90,1 millones de dólares, pero que de momento los inversores hicieron compras por 12,7 millones, por lo que aún restan que se hagan efectivas adquisiciones por 77,3 millones, que no necesariamente se concretarán.

En tanto, el Gobierno reforzó hoy los controles sobre las operaciones financieras de bonos y acciones, uno de los instrumentos utilizados para obtener divisas de forma legal que, según el ministro de Economía, Axel Kicillof, permitió sacar del país "15.000 millones de dólares".

Tras una devaluación del peso argentino que la semana pasada acumuló un 17 %, el Ejecutivo de Cristina Fernández anunció el pasado viernes que iba a liberar parcialmente el "cepo" cambiario, puesto en marcha a finales de 2011.

Fernández culpó a bancos y otros grandes actores económicos, como empresas, importadores y exportadores, por las maniobras de especulación cambiaria en un mercado donde el Banco Central argentino venía interviniendo a diario para sostener el precio del dólar, a costa de una sangría en las reservas monetarias.

La calificadora Moody's advirtió en un informe de que la depreciación del peso se mantendrá, hasta llegar a los 12 pesos a finales de año, y que por la falta "aparente" de un plan para atender los efectos de la devaluación sobre la inflación, los precios crecerán este año un 30 %.

"Mientras no resuelvan el tema de la inflación el resto de las variables van a seguir complicadas", dijo hoy el diputado Sergio Massa, líder del opositor Frente Renovador, exjefe de Gabinete y uno de los posibles "presidenciables" para los comicios de 2015.

Massa afirmó en un comunicado que Argentina "está pagando" la vocación gubernamental "de tapar el sol con la mano, de emparchar (poner parches) problemas estructurales y de mentirse sobre la situación real de la economía".

El alcalde de Buenos Aires, el conservador Mauricio Macri, señaló que los problemas económicos que enfrenta Argentina demuestran la existencia de "un modelo político que está haciendo crisis".

"La concentración de poder, el no respeto institucional a la división de poderes ni a la libertad de prensa es una forma de hacer política que se tiene que acabar", declaró Macri, quien se ha postulado como candidato presidencial para 2015.

Para el diputado opositor Fernando "Pino" Solanas, la inflación es también "el problema de fondo de la economía argentina" y denunció que el Gobierno no implemente medidas para frenarla y evitar así la pérdida de poder adquisitivo de trabajadores y pensionistas.

El socialista Hermes Binner llamó a la población a movilizarse y unirse para defender el país y exigir al Gobierno "políticas públicas serias que devuelvan la confianza, con reglas claras y previsibilidad".