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Ola de desalojos en España deja en la calle a familias venezolanas

| Raquel Cortés

Ola de desalojos en España deja en la calle a familias venezolanas | Raquel Cortés

Emigrantes piden al gobierno de Hugo Chávez que establezca un plan de repatriación inmediato. Alrededor de 1.300 venezolanos perdieron sus casas o están a punto de perderlas por la crisis económica

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Tatiana González mira con desdén la carpeta que lleva consigo y que contiene un aproximado de 400 folios repletos de cifras, cláusulas, citaciones de abogados e innumerables cartas de desahucios. Esta venezolana abandonó hace 14 años La Guaira en busca del sueño español y hoy sobrevive con el peso a cuestas de este manojo de papeles, que simboliza la deuda adquirida con un banco para la compra de la vivienda de sus anhelos.

En 2008, trabajaba como encargada de una tienda y su esposo como taxista en Cambrils, una pequeña ciudad de Cataluña. A las pocas horas de haber firmado la compra de la casa, la crisis económica tocó firme y sin disimulo a sus puertas: su pareja fue despedido del trabajo. Tres meses después ella corrió con la misma suerte.

Con el tiempo, el debate entre comer o pagar la hipoteca se decantó y la deuda con el banco creció. A los tres meses llegó la primera carta de amenaza de desahucio. “El contrato de la hipoteca establece que si dejas de pagar tres meses al banco, estás obligado a cancelar la totalidad del crédito. Vendimos el puesto de estacionamiento y con ese dinero fuimos al banco a saldar la deuda de tres meses y los intereses que sumaban 4.500 euros. Nuestra mayor sorpresa fue que debíamos el triple: 12.000 euros, por gastos de abogados y gestiones”.

A partir de allí, los bancos siguen el mismo guión en toda España: el desalojo. Se calcula que cada día 200 familias como las de Tatiana son desahuciadas en España. En 2012, han vivido esa historia más de 40.000 personas, de las cuales 37,5% serían extranjeros, según datos del Consejo General del Poder Judicial.

En riesgo

Son muchos los venezolanos que atraviesan por esta situación. Actualmente, más de 1.300 connacionales han perdido sus casas o están a punto de hacerlo. Según una investigación realizada en las principales ciudades por la organización La Tierna Esquina Caliente, por lo menos 160 familias han perdido sus techos y claman un regreso digno al país.Su presidenta, Omaira González, explica que la organización nació para difundir las políticas del presidente Chávez en España, pero que desde hace dos años no se dan abasto para recibir las peticiones de venezolanos que pasan por una situación de pobreza crítica.

Las comunidades con más casos de venezolanos que han perdido sus casas o están a punto son Madrid (45), Cataluña (36), Canarias (26), Valencia (22), Galicia (16) y Andalucía (15), según cifras de organizaciones como Stop Desahucios y el Consejo General del Poder Judicial, aunque se presume que pueden ser aún más.

Ahorros esfumados

Luis Rodríguez vio desaparecer sus ahorros. Este electricista llegó a España junto con su familia en 2003 y a los pocos días comenzó a trabajar en una empresa de arquitectura. La situación de España le inspiró confianza y decidió invertir en la compra de una casa. Contrató una hipoteca por 248.000 euros y durante 7 años pagó 100.000 euros. Cuando quedó sin empleo en 2010 acudió al banco para explicar su situación y se llevó la sorpresa que sólo había abonado a la deuda aproximadamente 6 .000 euros, el resto correspondía a intereses.
“De la noche a la mañana me he quedado sin nada. He pagado 100.000 euros en 7 años como una forma de ahorro, de inversión. Ha sido un fracaso. El día que entregué las llaves al banco también entregué el futuro que había previsto para mis hijos. Me gustaría que el presidente Chávez ponga atención en lo que ocurre aquí, porque hay mucha gente en situación precaria“, lamenta.

Andreu Domingo, subdirector del Instituto de Estudios Demográficos de la Universidad Autónoma de Barcelona, explica que la crisis ha cambiado el flujo migratorio. Hace una década, España era el país de Europa que más recibía inmigrantes latinoamericanos, ahora es el que más los ve irse.

Sin papeles

Catalina Magallanes, abogada especialista en extranjería, detalla que la crisis en España ha recrudecido la situación de los inmigrantes, porque los empleadores cada vez tienen menos posibilidades de cumplir con las exigencias del Gobierno para contratar extranjeros.

Magallanes atiende una larga lista de inmigrantes que al perder el trabajo se ven imposibilitados para renovar sus permisos de residencia, lo que se convierte en un obstáculo para conseguir un nuevo empleo. La falta de ingresos ha llevado a más de 27.000 familias latinoamericanas a perder sus viviendas, según la Plataforma de Afectados por las Hipotecas.

Víctor Enrique López, de 45 años de edad, es uno de ellos. En un lustro pasó de ser un técnico de refrigeración de una empresa del Estado a indigente. Durante ocho años trabajó en la empresa antes de decidirse a comprar un apartamento. “Mi esposa y dos niños ya se venían  de Puerto La Cruz a Madrid y por eso decidí dar el gran paso”. Sólo dos años transcurrieron para que lo despidieran de su trabajo. Al año siguiente, el banco dejó a su familia en la calle y seis meses más tarde su esposa lo abandonó para regresar con sus hijos a Venezuela.
Magallanes acusa al Estado de actuar de forma irresponsable frente a los bancos. “Era alarmante ver que desde hace tres años lo que se venía. El Estado ha sido irresponsable, al no tomar medidas cuando todos veíamos que había familias que se quedaban en la calle”.

Silencio diplomático

“Hemos entrevistados a los afectados, hemos llevado estos casos a la propia Embajada de Venezuela en Madrid y enviado innumerables cartas, a fin de solicitar que se implemente un plan de retorno digno. Este trabajo es un plan que hemos llamado Nuevo Sol del Amanecer, explica Omaira González de La Tierna Esquina Caliente.

“No queremos que nos regalen nada, sólo que se nos preste apoyo y al volver a Venezuela poder trabajar para pagar los gastos del regreso, como los billetes”, solicita Luis Enrique Álvarez, quien dejó hace 24 años su casa en la parroquia 23 de Enero para ir a España. En estas dos décadas, Álvarez trabajó en el diseño de interiores, pero además se especializó  en asesorar a empresas sobre las normas de protección del medio ambiente. Desde hace tres años no consigue empleo. “Me siento atrapado en este país, quiero volver a sentirme útil, poder brindar un mejor futuro a mi hijo”, apunta.

González espera desde hace dos años una respuesta de las autoridades diplomáticas venezolanas en Madrid. “Queremos que el comandante Chávez conozca lo que vivimos, estamos en una situación bastante precaria, atrapados con ganas de volver lo más pronto posible”.

Eugenia Gómez asistió al Consulado de Barcelona durante tres meses seguidos para contar que estaba a punto de quedarse sin techo para sus dos hijos. El desempleo llevó a esta  mujer a situaciones extremas como amenazar al personal diplomático con plantarse frente a las oficinas hasta que la ayudaran. “Mandaba cada día emails al Consulado. Llegué a vivir sin luz en la casa por no poder pagar y la cónsul Gloria Román me llamó en agosto para decirme que me pagaría los billetes para regresar a Venezuela y que gestionarían todo para que trabajase. Desde septiembre vivo con mi madre en Barquisimeto, no he resuelto mis problemas y aún esa llamada para conseguir empleo no llega”, asegura Gómez, que afirma que es el único caso de repatriación gestionado por la embajada este año.

González asegura que como Eugenia Gómez hay otros 80 casos de familias venezolanas desesperadas por regresar, ante la posibilidad de quedarse sin un techo para vivir.