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Obama gana apoyo republicano mientras persuade al Congreso de atacar Siria

La Casa Blanca, Gobierno de Estados Unidos / Reuters

La Casa Blanca, Gobierno de Estados Unidos / Reuters

El senador republicano y candidato presidencial en 2008, John McCain, reconoció que una falta de acuerdo en el Congreso para respaldar una intervención militar sería "catastrófica"

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El presidente estadounidense, Barack Obama, acercó este lunes posturas con dos de los senadores republicanos más críticos con su política en el conflicto sirio, mientras el Gobierno intenta asegurarse de que el Congreso aprobará el plan de ataque propuesto por el mandatario contra el régimen de Bachar al Asad.

La Administración Obama continuó, festivo del Día del Trabajo en Estados Unidos, con sus esfuerzos para convencer tanto a congresistas demócratas como a la oposición republicana de que respalden una intervención contra el régimen sirio por el uso de armas químicas a gran escala el 21 de agosto, que EE.UU. atribuye al Gobierno de Al Asad.

El senador republicano y candidato presidencial en 2008, John McCain, uno de los mayores críticos de la falta de acción de la Casa Blanca en el conflicto sirio, reconoció que una falta de acuerdo en el Congreso para respaldar una intervención militar sería "catastrófica".

"Estamos trabajando en una resolución que la mayoría de ambos partidos en el Congreso estén dispuestos a aprobar", indicó McCain, quien recordó que un rechazo en el Congreso sería un fuerte varapalo para la credibilidad de Estados Unidos.

McCain y Lindsey Graham, otro de los senadores conservadores de más proyección, se reunieron hoy con Obama, con el que coincidieron en la necesidad de una intervención militar en Siria que no implique "tropas sobre el terreno", pero que permita que el régimen de Al Asad se vea debilitado y finalmente sea derrocado.

En una reunión de algo más de una hora, Obama, acompañado de su asesora de Seguridad Nacional, Susan Rice, dijo a los senadores que la inacción contra Siria envalentonaría a Al Asad y sus aliados de la milicia chiíta Hizbulá e Irán y pondría en grave riesgo a Oriente Próximo.

La semana pasada, EE.UU. aseguró que el régimen de Al Asad había matado a más de 1.400 personas en un ataque químico a gran escala que violaba toda norma internacional y obligaba a una respuesta militar, para lo cual el Gobierno estadounidense está movilizando destructores y portaaviones en el Mediterráneo y el Mar Rojo.

Los senadores pidieron que el ataque, que Obama ha dicho que sería "limitado", forme parte de una estrategia que acabe con el Gobierno de Al Asad y ponga a la oposición de la Coalición Nacional Siria (CNFROS) camino de la victoria.

"Un ataque limitado tendría sus efectos beneficiosos para cambiar la marcha en el campo de batalla (que ahora beneficia a las fuerzas leales a Al Asad), ya que nunca habrá un acuerdo político en Siria mientras Asad esté ganando", indicó Graham, quien añadió que Obama trabaja en un plan para aumentar el apoyo a la oposición.

"Necesitamos articular un compromiso que reduzca las capacidades de Asad y aumente las capacidades (militares) del Ejército Libre Sirio (representante ante Washington de las fuerzas armadas opositoras)", afirmó McCain.

El apoyo de estos dos senadores al plan de Obama puede acabar siendo vital para conseguir agrupar un número suficiente de votos en el Congreso a favor de un ataque militar en Siria.

La votación podría no darse hasta la semana del 9 de septiembre, cuando los congresistas tienen previsto iniciar el período de sesiones.

Mientras tanto, el secretario de Estado, John Kerry, una de las voces más favorables a la intervención, intentó hoy convencer con una teleconferencia a unos 130 congresistas demócratas, a los que prometió una intervención limitada y alertó de la necesidad de actuar ante los abusos del régimen de Al Asad.

Kerry, que estuvo acompañado por el secretario de Defensa, Chuck Hagel, por Susan Rice y el director nacional de Inteligencia, James Clapper, subrayó que la intervención militar cuenta con el apoyo de Francia, Turquía, Arabia Saudí, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos.

Además, existe la posibilidad de que el Gobierno británico, que la semana pasada descartó participar en una operación militar por el rechazo del Parlamento, "revise" su postura, informó el semanario Político.

Pese a todo, varios congresistas demócratas exigieron más información que respalde un paso tan incierto y arriesgado como una intervención militar en un conflicto que lleva más de dos años, con una fragmentada oposición y el temor de, que pese a la intención de evitar una larga participación estadounidense, se les vaya de las manos y acabe extendiéndose por la región.

Este martes, la Administración Obama seguirá con sus esfuerzos para obtener el respaldo del Legislativo con una sesión extraordinaria del Comité de Relaciones Exteriores del Senado que contará con la presencia de Kerry, Hagel y en el que también podría participar el jefe del Estado Mayor Conjunto, general Martin Dempsey.