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Obama prometió dar respuesta rápida a Brasil por espionaje

El presidente de EE UU, Barack Obama / AP

El presidente de EE UU, Barack Obama / AP

"Obama asumió la responsabilidad directa y personal en la investigación de las denuncias de espionaje", dijo la presidenta brasileña

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se comprometió a dar una respuesta "antes del miércoles" a las autoridades brasileñas por el contencioso del espionaje que ha envenado las relaciones entre los dos países, anunció la mandataria brasileña, Dilma Rousseff, antes de abandonar San Petersburgo.

"Obama asumió la responsabilidad directa y personal en la investigación de las denuncias de espionaje", dijo Rousseff a la prensa en el aeropuerto de San Petersburgo antes de emprender el viaje de regreso.

La dirigente brasileña le manifestó su "indignación personal y del conjunto de Brasil" por este hecho que calificó de "gravísimo" tratándose de un país democrático como Brasil.

Obama, por su parte, se ha tomado "muy en serio" las acusaciones de espionaje por parte de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA), dijo en una conferencia de prensa.

Tras asegurar que entiende las "preocupaciones" tanto de Rousseff como de su homólogo mexicano Enrique Peña Nieto, también sometido a escuchas cuando era candidato a la presidencia de México, culpó a la capacidad tecnológica "muy superior" de Estados Unidos para explicar estas prácticas.

"Esto no significa que aunque podamos, debamos hacerlo", dijo.

En algunos momentos titubeante en sus respuestas, Obama no pidió disculpas públicas a estos dos países con los que Washington mantiene "excelente" relaciones, pero se comprometió a investigar lo ocurrido.

"Vamos a trabajar con sus equipos para resolver el foco de esta tensión", dijo.

Pero, "el simple hecho que hayan tensiones, no neutraliza el amplio abanico de intereses que compartimos con estos países", añadió.

La presidenta brasileña considera que este tipo de prácticas son "inaceptables" porque se apartan del objetivo alegado para realizarlas --el terrorismo y la seguridad-- y se adentran en ámbitos geopolíticos, estratégicos, comerciales y económicos.

Rousseff, que tiene agendada una visita de Estado el 23 de octubre a Washington, la ha supeditado a que su homólogo estadounidense le presente "las medidas que respondan a lo que Brasil ha pedido".

"Si no hay condiciones, obviamente no voy", espetó y agregó que quiere saber saber "todo" lo que los servicios secretos estadounidenses han recabado sobre Brasil.

Si eso le ocurre a ella, qué es lo que no sabrán de los ciudadanos de a pie, se preguntó.

La presidenta canceló el viaje que la misión encargada de preparar su visita de Estado iba a realizar este fin de semana.

El canciller brasileño Luiz Alberto Figueiredo se reunirá el miércoles próximo con la consejera de Seguridad Nacional estadounidense, Susan Rice, para hablar del asunto, informó la presidencia brasileña.

Obama y Rousseff se reunieron el jueves por la noche en el marco del G20. El viernes, el estadounidense se mostró muy pendiente de la mandataria brasileña.

En la foto de familia que puso fin a esta reunión de las potencias desarrolladas y emergentes, Obama la saludó con un beso y ambos posaron juntos.

Las denuncias de espionaje contra Rousseff y también contra el presidente mexicano Enrique Peña Nieto fueron divulgadas por el canal brasileño Globo, que se basó en documentos filtrados por el excontratista de la NSA, Edward Snowden, acusado de espionaje por su país y asilado en Rusia.

Peña Nieto afirmó el jueves en San Petersburgo que había hablado con Obama y que éste se comprometió a investigar si Estados Unidos le interceptó comunicaciones electrónicas cuando era candidato a las elecciones presidenciales de 2012.

"Si se ha actuado fuera de los acuerdos internacionales y fuera de la ley, debe haber las sanciones correspondientes", dijo Peña Nieto.

Según las denuncias realizadas a partir de documentos filtrados por Snowden al periodista Glenn Greenwald, columnista del diario británico The Guardian basado en Rio de Janeiro, una base de espionaje de la NSA funcionó en Brasilia al menos hasta 2002.

Además de Brasil y México, también fueron espiados otros países de la región, entre ellos Venezuela, Argentina, Colombia y Ecuador.