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Obama pidió ayuda a empresarios para contrarrestar la "extorsión" republicana

El presidente Barack Obama / AP

El presidente Barack Obama / AP

El año fiscal 2013 termina el próximo 30 de septiembre y, si el Congreso no actúa ahora, se corre el riesgo de un cierre parcial del Gobierno y la suspensión de servicios no esenciales

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, inmerso en una férrea lucha presupuestaria con la oposición republicana, buscó hoy la ayuda de influyentes líderes empresariales para evitar un cierre parcial del Gobierno a fin de mes, y lograr un aumento del techo de la deuda nacional.

Al dirigirse a la influyente Mesa Redonda Empresarial (Business Roundtable), que reúne a los ejecutivos de las principales corporaciones estadounidenses, Obama advirtió de que la recuperación económica se ve amenazada por una "pequeña facción" de republicanos que se niega a aprobar un presupuesto o a elevar el techo de la deuda nacional.

Los conservadores, azuzados por el Tea Party, han lanzado un nuevo desafío al exigir la supresión de los fondos para la aplicación de la reforma sanitaria, el principal logro legislativo de Obama, como condición para aprobar el presupuesto de 2014 y negociar un aumento en el techo de la deuda pública.

"Nunca se ha visto en la historia de Estados Unidos que se utilice el techo de la deuda o la amenaza de no aumentarlo para extorsionar a un presidente o al partido gobernante, tratando de forzar asuntos que no tienen nada que ver con el presupuesto o con la deuda", denunció Obama, visiblemente contrariado.

El año fiscal 2013 termina el próximo 30 de septiembre y, si el Congreso no actúa ahora, se corre el riesgo de un cierre parcial del Gobierno y la suspensión de servicios no esenciales.

En otro frente abierto con la Casa Blanca, el Congreso tampoco logra consenso sobre un aumento del techo de la deuda nacional, ahora de 16,7 billones de dólares, más allá de mediados del mes próximo cuando se alcance ese tope.

Obama se quejó de las amenazas de los republicanos de supeditar la aprobación del presupuesto federal a la eliminación de los fondos para la aplicación de la reforma sanitaria de 2010, en un esfuerzo por debilitarla.

Esa reforma de salud, argumentó Obama, fue aprobada por la Cámara y el Senado en la anterior legislatura, fue declarada constitucional por el Tribunal Supremo, y, a dos semanas de su plena aplicación, ayudará a "30 millones de personas a conseguir por fin cobertura médica".

El presidente dijo estar dispuesto a negociar con los republicanos y demócratas las divergencias sobre el plan presupuestario, y con los republicanos en particular sobre formas de reducir el déficit y la deuda.

Sin embargo, advirtió de que, pese a las luchas "ideológicas" en el Congreso, no negociará respecto al aumento del techo de la deuda, porque eso sería "irresponsable" y está en juego "el crédito" de EE UU.

"Creo que es hora de decir de una vez por todas que no podemos darnos el lujo de estos juegos. Sé que el pueblo estadounidense está cansado de eso. Yo estoy cansado y sospecho que ustedes (los empresarios) también, porque es muy difícil hacer planes con sus negocios" en un ambiente semejante, dijo.

Pese a las advertencias de Obama, varios líderes republicanos en el Congreso anunciaron hoy sus planes para autorizar un alza del techo de la deuda pública por un año más, pero a cambio de suprimir los fondos para la aplicación de la reforma sanitaria, la "Affordable Care Act" (ley de Asistencia sanitaria asequible), que ellos bautizaron con el término peyorativo de "Obamacare".

"En la próxima semana desvelaremos un plan para extender la capacidad de nuestra nación para endeudarse mientras retrasamos Obamacare, y protegemos a las familias trabajadoras de clase media de sus horribles efectos", indicó Eric Cantor, legislador por Virginia y líder de la mayoría republicana en la Cámara Baja, durante una rueda de prensa en el Capitolio.

Cantor aprovechó para, dentro del debate de esa propuesta, defender otras prioridades republicanas como la reforma fiscal, la construcción del oleoducto Keystone y "medidas diseñadas para reducir los precios de la energía".

En los últimos días, y en el marco del quinto aniversario del estallido de la crisis financiera en EE UU, Obama ha usado cada foro público para acusar a los republicanos de obstruir medidas para agilizar la recuperación económica.

Además del discurso que pronunció el lunes pasado, el mandatario estadounidense tiene previsto viajar el viernes próximo a una planta de la empresa automovilística Ford Motor en Missouri para destacar el renacimiento de esa industria, según la Casa Blanca.