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Obama pide al Congreso no olvidar la masacre de Newtown

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama / AP

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama / AP

Hoy mismo, una coalición de más de 900 alcaldes inició un día de acción nacional para exigir una reforma que reduzca la violencia de las armas

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El presidente de EE UU, Barack Obama, instó hoy al Congreso a que apruebe medidas de "sentido común" para frenar la violencia de las armas, y pidió no olvidar la masacre en una escuela primaria en Newtown (Connecticut) hace poco más de 100 días.

"No hay absolutamente ninguna razón para no hacerlo... hay algunas voces poderosas en el otro bando que están interesadas en cambiar de tema o sofocar (las voces de) la mayoría del pueblo estadounidense, para prevenir que ocurran estas reformas", dijo Obama, durante un acto en el Salón Este de la Casa Blanca.

Al recordar la masacre de 20 niños y 6 educadoras en la escuela primaria Sandy Hook en Newtown, el pasado 14 de diciembre, Obama señaló que para los familiares de las víctimas de la violencia el dolor nunca se va ni se olvida.

"Deberíamos avergonzarnos si nos hemos olvidado. Yo no he olvidado a esos niños", afirmó Obama, flanqueado por el vicepresidente Joe Biden, algunas madres de víctimas de la violencia en Newtown y otros lugares, y agentes policiales.

Obama dijo que el país tiene ahora "la mejor oportunidad en más de una década" para reducir la violencia de las armas y que las propuestas que presentó en enero pasado, a partir de las recomendaciones de un grupo liderado por Biden, no son radicales ni buscan eliminar el derecho a la tenencia de las armas.

La masacre en Newtown fue el detonante para que tanto Obama como grupos cívicos de todo el país iniciaran una campaña de presión con el fin de que el Congreso someta a voto varias medidas para incrementar el control sobre las armas.

Una encuesta de la empresa Gallup y USA Today, realizada poco después de la masacre, indicó que el 58 % de los estadounidenses apoya restringir aún más el acceso a las armas, un aumento de 15 puntos sobre 2012 y el mayor incremento desde 2004.

Según Obama, el 90% de los estadounidenses apoya la revisión de antecedentes penales de los compradores de armas, además de "más del 80% de los republicanos" y de los dueños de armas.

En ese sentido, Obama destacó la importancia de que los padres de familia y grupos de base participen en una movilización nacional para "mantenerse en lucha" por el control de las armas.

Hoy mismo, una coalición de más de 900 alcaldes inició un día de acción nacional para exigir una reforma que reduzca la violencia de las armas, que se cobra la vida de 33 personas a diario en EE UU.

El alcalde neoyorquino, Michael Bloomberg, que preside la coalición junto al de Boston (Massachusetts), Thomas Menino, financió de su bolsillo una campaña de anuncios televisivos de 12 millones de dólares dirigida a los estados clave en el debate sobre las armas ante el Congreso.

Por su lado, Wayne LaPierre, vicepresidente ejecutivo de la influyente Asociación Nacional del Rifle (NRA, en inglés) ha dejado en claro que su grupo continuará movilizándose para defender la Segunda Enmienda, que consagra el derecho ciudadano a poseer armas, y frenar los esfuerzos para controlarlas.

"Pueden llamarme loco o lo que quieran, pero los casi cinco millones de miembros de la NRA y los 100 millones de dueños de armas en EE.UU. no retrocederán, ni ahora ni nunca", dijo recientemente LaPierre.

Aunque Obama respalda el restablecimiento de una ley federal que prohíbe las armas de asalto -como el rifle AR-15 utilizado en Newtown-, el proyecto de ley que sopesa el Senado no lo incluye.

La prohibición de los rifles de asalto caducó en 2004 y no cuenta con los 60 votos necesarios para impedir que sus detractores la frenen en el Senado.

La medida que estudiará el Senado tras su receso de dos semanas el mes próximo, prevé incluir un sistema de verificación nacional de antecedentes penales para los compradores de armas; fondos para mejorar la seguridad en las escuelas; sanciones contra los compradores "intermediarios" en el tráfico ilícito de armas, y mejoras en el acceso a los servicios de salud mental, entre otros elementos.

El líder de la mayoría demócrata del Senado, Harry Reid, ha dicho que prefiere que lo relacionado con las armas de asalto y los cargadores largos, y otras polémicas medidas, se presenten como enmiendas, para no torpedear la aprobación de la iniciativa.