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Obama y Castro sostendrán un diálogo histórico para avanzar en la reconciliación

Raúl Castro y Barack Obama antes de la inauguración de la Cumbre de las Américas / AFP

Raúl Castro y Barack Obama antes de la inauguración de la Cumbre de las Américas / AFP

Ambos mandatarios se encontrarán al margen de la VII Cumbre de las Américas, después de que, la noche del viernes, en la apertura del foro, un apretón de manos reafirmó su decisión, anunciada el pasado 17 de diciembre

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Los presidentes Barack Obama y Raúl Castro sostendrán este sábado un primer diálogo frente a frente, que reafirmará su deseo de avanzar hacia la normalización de relaciones entre EEUU y Cuba, enemigos desde hace más de 50 años.

Ambos mandatarios se encontrarán al margen de la VII Cumbre de las Américas, después de que, la noche del viernes, en la apertura del foro, un apretón de manos reafirmó su decisión, anunciada el pasado 17 de diciembre, de avanzar hacia la reconciliación.

Aunque los gobiernos de ambos países mantienen en reserva los pormenores del encuentro -sin revelar hora ni lugar-, se espera que la cita transcurra en un ambiente relajado, en medio del coro de presidentes que elogió en la cita hemisférica los acercamientos.

"Las cortesías entre los presidentes Barack Obama y Raul Castro ofrecen la esperanza de una VII Cumbre liberada de las cadenas de la Guerra Fría. El diálogo debe servir para incentivar la cooperación multilateral en diversos campos en los que por primera vez Cuba estará incluida a nivel continental", dijo a la AFP el analista cubano Arturo López Levy, académico de la Universidad de Denver.

Por primera vez desde que se iniciaron en 1994 en Miami estos foros hermisféricos, la isla comunista ocupó una silla, reclamada por los países latinoamericanos, desde los gobiernos de derecha hasta sus aliados de izquierda. Obama y Castro hablaron el miércoles por teléfono, según fuentes de la Casa Blanca.

- Un largo camino -

Obama y Raúl Castro compartieron el viernes una cena con el resto de presidentes. Si bien los dos presidentes se saludaron brevemente durante el funeral de Nelson Mandela en 2013, esta es la primera vez que se sientan juntos un presidente cubano y uno estadounidense desde que en 1956 Dwight Eisenhower y Fulgencio Batista se reunieron, también en Panamá.

"No se trata sólo de dos líderes sentados juntos. Es sobre todo el cambio de cómo Estados Unidos se compromete con Cuba, su gobierno, su gente, su sociedad civil. Creo que tendremos un impacto muy positivo no sólo para nuestros intereses (sino también) del pueblo cubano", dijo Ben Rhodes, asesor de política exterior de Obama.

Analistas no descartan que Obama anuncie pronto la salida de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo del Departamento de Estado, aunque según Rhodes la decisión aún no esta tomada.Aunque la retirada de esa lista allanaría el camino para la reanudación de nexos diplomáticos, queda mucho pendiente. Cuba reclama el territorio de Guantánamo que ocupa la base naval estadounidense y el fin del embargo impuesto en 1962. Estados Unidos pide -de su lado- avances en derechos humanos.El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, mantuvo una reunión con su par cubano, Bruno Rodríguez, en la que conversaron sobre la apertura de embajadas para restablecer las plenas relaciones diplomáticas.Desde diciembre, ya han empezado varios diálogos sobre derechos humanos, relaciones comerciales, sobre cuestiones de interés mutuo como drogas, medioambiente, entre otras cosas.A un año y medio de concluir su mandato, Obama quiere aprovechar esta cumbre para marcar el inicio de una nueva era de relaciones con América Latina, en las que Cuba siempre fue motivo de discordias."Si Estados Unidos comienza un nuevo capítulo de las relaciones con Cuba, esperamos que se cree un ambiente que mejore la vida de los cubanos", dijo Obama en Panamá.La Cumbre concluirá este sábado sin declaración final, según el mandatario boliviano, Evo Morales, porque Estados Unidos se opuso a que se incluyera el rechazo al decreto que emitió en marzo pasado contra Venezuela, al declararla como una "amenaza" a la seguridad de su país.