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Obama invocó en Berlín la fuerza de la historia para afrontar retos del presente

Barack Obama, a su llegada a Berlín | Foto AP

Barack Obama, a su llegada a Berlín | Foto AP

La evocación del pasado sirvió para resaltar los profundos vínculos existentes, en una visita precedida por divergencias en algunos asuntos de la política actual

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, invocó hoy en Berlín la fuerza de la historia para afrontar los retos del presente, ante un auditorio que acompañó con aplausos su esperado discurso.

"Me siento tan bien aquí que me voy a quitar la chaqueta. Estamos entre amigos y podemos ser informales", dijo Obama al empezar su alocución ante la Puerta de Brandeburgo, en el día más caluroso en lo que va de año en Berlín.

La canciller alemana, Angela Merkel, y el alcalde de Berlín, Klaus Wowereit, habían precedido a Obama como oradores en la Puerta de Brandeburgo y habían recordado los grandes hitos de la amistad germano-estadounidense durante la guerra fría.

La evocación del pasado -y de episodios como el del puente aéreo mediante el cual pilotos estadounidenses abastecieron a Berlín durante el bloqueo soviético- sirvió para resaltar los profundos vínculos existentes, en una visita precedida por divergencias en algunos asuntos de la política actual.

Los cerca de 8.000 asistentes al acto tuvieron que esperar para escuchar a Obama cerca de tres horas bajo el sol y con altas temperaturas.

Por razones de seguridad, no se podían llevar botellas a la zona y para beber había que recurrir a dispensadores de agua frente a los cuales permanentemente se formaron largas colas.

Sin embargo, en el momento en que Obama empezó a hablar, la mayoría de la gente pareció olvidar la larga espera en medio del calor.

Todos -muchos ondeando banderas de Estados Unidos- esperaban de Obama un discurso histórico, como el que pronunció John F. Kennedy hace 50 años, con el muro de Berlín recién levantado, o el de Ronald Reagan en 1987, cuando pidió a Mijáil Gorbachov que derribara el muro.

Obama parecía saberlo y recordó el discurso de Kennedy, pronunciado no frente a la puerta de Brandeburgo, sino ante el ayuntamiento de Schöneberg, y su célebre frase "Ich bin ein Berliner" (Yo soy un berlinés).

"Su declaración de solidaridad -ich bin ein Berliner- es algo que resuena a través de los tiempos", dijo Obama, quien arrancó los aplausos del público cuando repitió la frase de Kennedy en alemán.

Obama agregó a continuación que esa frase no era todo lo que Kennedy dijo aquel día, sino que también pidió a los berlineses que levantaran los ojos para ver más allá de los peligros del momento y "contemplar el día en que habrá paz y justicia para toda la humanidad".

El recuerdo de las palabras de Kennedy, según Obama, obligan a recorrer su legado, puesto que la meta que él definía -aunque el muro de Berlín ya no exista y la guerra fría haya terminado- todavía no ha sido alcanzada para toda la humanidad.

"El muro ya es historia, pero nosotros tenemos que seguir haciendo historia", subrayó Obama.

"Los héroes que nos precedieron nos llaman a mantener vivos sus altos ideales, a preocuparnos por aquellos que no encuentran empleo en sus países o por las niñas que no pueden asistir a la escuela, a estar atentos para salvaguardar nuestra propia libertad, pero también para tender la mano a aquellos que luchan por alcanzarla", añadió.

Merkel, según informó la Cancillería alemana, le había entregado antes a Obama como regalo de bienvenida un viejo disco de vinilo con una grabación del discurso de Kennedy.

Obama ha sido el primer presidente de Estados Unidos en hablar ante la Puerta de Brandeburgo mirando hacia el este y sin que el emblemático monumento estuviera cerrado por el muro.

Aunque se trataba del primer discurso de Obama en Berlín como presidente, esta era su segunda intervención en la capital alemana.

En 2008, como candidato presidencial, habló ante el Obelisco de la Victoria en un momento en que representaba para muchos alemanes la esperanza de un cambio de las relaciones entre Estados Unidos y Europa, un discurso al que entonces asistieron cerca de 200.000 personas.

De las que cosas que se esperaban de él, hay muchas que no se han cumplido, como el cierre de la prisión de Guantánamo.

Hoy Obama reiteró que su deseo sigue siendo cerrar ese campo de detención y también hacer más por el cambio climático, en medio de los aplausos de la gente congregada frente a la Puerta de Brandeburgo, en este caso sólo 8.000 personas por razones de seguridad.