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OTAN estudia mantener el máximo número de fuerzas afganas hasta 2018

El secretario general de la Alianza Atlántica, Anders Fogh Rasmussen, aseguró que no se ha tomado ninguna decisión final, "pero puedo confirmar que esta es una de las ideas"

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La OTAN estudia dar un giro a su plan para reducir progresivamente el número de fuerzas de seguridad afganas a partir de 2015 y podría seguir financiando al menos hasta 2018 el nivel de más 350.000 hombres con el que cuentan ahora.

"No se ha tomado ninguna decisión final, pero puedo confirmar que esta es una de las ideas que se están considerando", dijo este jueves el secretario general de la Alianza Atlántica, Anders Fogh Rasmussen, al término de la primera jornada de la reunión que los ministros de Defensa del bloque celebran en Bruselas.

La idea supone un cambio importante sobre el proyecto acordado anteriormente por los socios de la OTAN, que preveía una reducción progresiva del tamaño del Ejército y la Policía afganos de un máximo de 352.000 efectivos a unos 230.000.

Según fuentes de la Alianza, es posible que finalmente se opte por mantener el nivel de hombres hasta 2018.

La idea -planteada inicialmente por el general estadounidense John Allen, que hasta hace poco fue el comandante de la misión aliada- pretendería reforzar la capacidad y la moral de Afganistán ante la salida a finales de 2014 del grueso de las tropas internacionales.

La iniciativa, sin embargo, plantea un problema económico, pues es la comunidad internacional la que debe financiar las fuerzas de seguridad afganas ante la incapacidad de Kabul.

En los últimos meses, Estados Unidos, que actualmente corre casi en solitario con esos gastos, ha buscado compromisos por parte del resto de socios y de terceros países para repartir el esfuerzo entre 2015 y 2018.

Para ese reparto se tenían en cuenta unas fuerzas afganas de unos 230.000 efectivos, que, según las estimaciones de Washington, supondrían un coste anual de unos 4.100 millones de dólares.

En ese esquema, EEUU había pedido a España una aportación de unos 30 millones de dólares al año (unos 23 millones de euros) para el periodo 2015 y 2018, una cifra que a priori aumentaría si finalmente se optara por mantener más fuerzas.

Rasmussen mostró hoy su confianza en que se podrían "financiar unas fuerzas de seguridad afganas" con 352.000 hombres, a pesar de las limitaciones presupuestarias que sufren muchos socios de la Alianza.

El político danés hizo un llamamiento a "toda la comunidad internacional" y recordó que "esta no es una responsabilidad exclusiva de la OTAN".

Rasmussen insistió, además, en que siempre será más barato financiar a las fuerzas afganas que mantener desplegadas tropas propias y aseguró que el plan tiene también sentido desde el punto de vista político.

Los ministros de Defensa aliados tienen previsto repasar mañana la situación en Afganistán, donde la OTAN está en pleno proceso de repliegue, con el objetivo de poner fin a su misión de combate a finales de 2014.

A partir de esa fecha, la Alianza tendrá en el país una nueva misión, mucho más reducida, centrada en la formación y el asesoramiento de las fuerzas afganas.

Por ahora, los aliados no ha definido los números de esa misión y se mantienen a la espera de que Washington termine de negociar con Kabul el estatus y la inmunidad que tendrán los soldados estadounidenses que permanezcan en el país y de que el Pentágono decida cuántos efectivos mantendrá.

Este mes, el presidente de EEUU, Barack Obama, anunció que en los próximos 12 meses retirará un total de 34.000 militares de Afganistán, la mitad de los que tiene desplegados.

Los ministros de Defensa aliados discutieron hoy además fórmulas para mantener la capacidad de combate de la organización una vez que abandone Afganistán, donde sus miembros llevan una década luchando juntos.

Para ello, acordaron un plan de entrenamientos comunes a medio plazo con el que garantizar la "interoperabilidad" entre las fuerzas de todos los países.

En él, según informó Rasmussen, se incluye un gran ejercicio en 2015 con despliegue de fuerzas, algo que la Alianza no ha efectuado prácticamente en los últimos años.

El objetivo, explicaron fuentes aliadas, es preparar a la OTAN para pasar de ser una organización con soldados desplegados sobre el terreno a una que debe estar preparada para intervenir cuando sea necesario.